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ESCAPADAS

El castillo templario que está a dos horas de Madrid y parece suspendido sobre una roca

Levantado sobre un espolón rocoso a la entrada del parque natural, el castillo de Ucero combina huellas medievales, pasado templario y una panorámica espectacular sobre el paisaje soriano

La villa conserva huellas de poblamiento antiguo, tuvo presencia celtíbera y romana, y durante la Reconquista quedó vinculada a los templarios

La villa conserva huellas de poblamiento antiguo, tuvo presencia celtíbera y romana, y durante la Reconquista quedó vinculada a los templarios / TURISMO CASTILLA Y LEÓN

Victoria Saulyak

Madrid

Llega el momento en el que los madrileños cuentan con algo de tiempo libre y, como consecuencia, pueden ir pensando en hacer alguna que otra escapada para huir del frenético ritmo de la capital. Con la excusa de la Semana Santa, serán muchos los que, para evadirse, buscarán algún pueblo de las afueras en el que descansar, hacer turismo y afrontar mejor la vuelta a la rutina.

Si todavía no tienes claro a qué sitio acudir, a poco más de dos horas de Madrid, el castillo de Ucero se eleva sobre un espolón rocoso que marca la entrada al Cañón del Río Lobos. Su perfil domina el entorno desde las alturas y convierte esta fortaleza en una de las estampas más reconocibles del sur de Soria. Subir hasta él tiene algo de ascenso hacia un balcón natural: el terreno gana altura, el aire se vuelve más abierto y el paisaje empieza a desplegarse alrededor.

El castillo de Ucero se eleva sobre un espolón rocoso que marca la entrada al Cañón del Río Lobos

El castillo de Ucero se eleva sobre un espolón rocoso que marca la entrada al Cañón del Río Lobos / TURISMO CASTILLA Y LEÓN

El enclave ocupa 2,3 hectáreas y forma parte de un yacimiento arqueológico con restos que van desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media. Esa continuidad histórica ayuda a entender la importancia estratégica del lugar, aprovechado durante siglos por su posición dominante. El castillo contó con un triple recinto amurallado protegido por un foso, una estructura defensiva que todavía deja ver la magnitud que tuvo el conjunto.

Hoy se conservan los muros de las estancias que rodeaban el patio de armas, la torre del homenaje y el aljibe. Uno de los elementos más singulares está en la torre, cuyo techo presenta una bóveda ojival con restos de pintura y decoración escultórica. En la clave aparece un agnus dei, una figura que ha sido relacionada con la simbología templaria y que refuerza el interés histórico del enclave.

Una fortaleza con pasado templario y vistas de vértigo

La historia de Ucero da contexto a la fortaleza. La villa conserva huellas de poblamiento antiguo, tuvo presencia celtíbera y romana, y durante la Reconquista quedó vinculada a los templarios, que establecieron un monasterio en el cañón y el propio castillo. Ese pasado añade profundidad a una visita que también impresiona por su relación con el paisaje.

Una de las escenas que mejor resumen el lugar es la vista desde lo alto del castillo sobre el Cañón del Río Lobos y el caserío de Ucero. Desde arriba se entiende por qué la fortaleza se levantó justo aquí: la roca cae con fuerza, el horizonte se abre y el castillo controla visualmente la entrada natural al cañón. La sensación de altura es parte de la experiencia.

Visitar el castillo de Ucero es acercarse a una fortaleza de pasado templario que sigue imponiéndose por su ubicación

Visitar el castillo de Ucero es acercarse a una fortaleza de pasado templario que sigue imponiéndose por su ubicación / TURISMO CASTILLA Y LEÓN

Visitar el castillo de Ucero es acercarse a una fortaleza de pasado templario que sigue imponiéndose por su ubicación. Entre restos medievales, piedra, viento y panorámica, este enclave reúne historia y paisaje en una escapada que conserva intacta su capacidad de sorprender.

Si quieres disfrutar de un fin de semana de calma, no dudes visitar Ucero y desconectar, por un momento, de tus preocupaciones. Se tarda menos de dos horas y media en llegar y podrás visitar enclaves tan asombrosos como la Cueva de la Galiana la Ruta de las Gullurías o la Senda del Río.