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'UN CAFÉ EN LAS ALTURAS'

Marc Marginedas: "Rusia no pretendía controlar el 20% de Ucrania sino devolverla al redil postsoviético, y eso no va a suceder"

El periodista catalán de 'El Periódico' aporta claves con que entender la amenaza que Putin representa para el orden mundial y rememora su secuestro por el Estado Islámico en Siria durante seis meses

Marc Marginedas.

Marc Marginedas. / PI STUDIO

Armando Huerta

Armando Huerta

Madrid

Corresponsal de guerra y reportero de investigación de El Periódico, Marc Marginedas es especialista en la extinta Unión Soviética y en el mundo árabe-islámico, y autor del libro Rusia contra el mundo (Ed. Península).

La conversación en Un café en las alturas arranca con una reflexión sobre la motivación de aquellos periodistas que, como él, deciden arriesgar sus vidas para informar en medio de una guerra: “Nos mueve la voluntad de querer explicar la verdad y la percepción de haber dado voz a aquellos que en un conflicto no la tienen”.

A finales de 2013 Marc Marginedas fue secuestrado por el Estado Islámico en Siria y permaneció en cautiverio casi seis meses. Sorprende su respuesta cuando se le pregunta si ese secuestro ha marcado su vida: “No creo que haya marcado mi vida especialmente; quienes llegamos a una guerra estamos preparados para asumir las consecuencias”.

El documental Regreso a Raqqa que él protagoniza, producido por Minimalfilms, muestra la dureza del secuestro que sufrió junto a una veintena de periodistas internacionales. Marginedas reconoce que llegó a temer por su vida: “fue muy violento, el hambre era una parte de la presión psicológica que (los raptores) ejercían sobre nosotros; comíamos dos veces al día un trozo de pan y un pedazo de queso”. Y señala, no obstante, que los rehenes españoles sufrieron las torturas con mucha menor intensidad que sus compañeros anglosajones.

Marginedas habla de su relación con el fotoperiodista estadounidense James Foley, compañero de cautiverio al que le unió un gran afecto, y del dolor que sintió cuando, una vez él liberado y ya en España, supo de su muerte decapitado.

Aquella amarga experiencia sirve en la conversación para analizar la situación que vivía aquella Siria en la que se recrudecía la guerra civil, avanzaban los rebeldes y ascendía el Estado Islámico. La participación de Moscú en el conflicto sirio, apoyando al régimen de Bashar al-Assad, sirve para analizar junto a Marginedas las principales conclusiones de sus investigaciones sobre el liderazgo de Vladimir Putin, plasmadas en Rusia contra el mundo.

El oscuro liderazgo de Putin

“Rusia tiene tres formas de interferir en la vida de Europa y Occidente: la propaganda, método bastante conocido; el crimen organizado que ejerce como un grupo de presión a través de las mafias, y la instrumentalización del fenómeno del terrorismo, con falsa bandera o infiltrando a grupos armados y radicalizándolos”, asegura. A Marginedas no le cabe duda de que Rusia practica terrorismo de Estado.

De Vladimir Putin dice que es “una persona con un resentimiento muy pronunciado”: “vivió la caída del Muro de Berlín y le traumatizó que el ejército soviético no estuviese dispuesto a defender aquel régimen”.

Reflexiona también sobre la sociedad civil rusa, sobre la realidad paralela en que se ha instalado y sobre su sometimiento a una élite. Preguntado por el cariz que ha tomado la invasión rusa de Ucrania, no duda en afirmar que “Rusia está empantanada, hay un estancamiento total”. Recuerda que en el último año Moscú solo ha logrado el control del 0,8% del territorio ucraniano y que esto ha costado a Rusia “unas pérdidas terribles”, a la vez que, como analista internacional, asegura que no ve ningún avance.

Y concluye: “Esta guerra no se inició para controlar el 20% del territorio (ucraniano) sino para subyugar al país y devolverlo al redil del espacio postsoviético, y eso no va a suceder”.