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MIXOLOGÍA

De Joséphine Baker a 'Tribu': Lovo bar completa su trilogía tras cuatro años y casi cien cócteles

En su nueva carta "Tribu", Lovo ofrece cócteles inspirados en tribus del mundo, animales simbólicos y creaciones de bares amigos, como un gesto de gratitud hacia la comunidad coctelera internacional

Parte del equipo de bartenders de la coctelería LOVO bar.

Parte del equipo de bartenders de la coctelería LOVO bar. / Cedida

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

En Lovo (C/ de Echegaray, 20), la coctelería nunca ha sido solo una cuestión de mezclar alcoholes. El creador y coctelero madrileño de este proyecto que nació en la 'era post-Covid', Frank Lola lo resume con una idea sencilla: lo que realmente le sigue emocionando, después de tantos años detrás de la barra, es comprobar cómo un bar puede afectar a las personas. Cómo un sabor, una conversación o un gesto de hospitalidad pueden cambiar una noche.

El equipo de LOVO bar.

El equipo de LOVO bar. / Cedida

Ese principio, el de "emocionar", es el que ha guiado desde el inicio el proyecto de esta coctelería del Barrio de las Letras. Y también el que explica por qué cada carta en Lovo funciona como un capítulo de una historia más grande. Una historia que empezó con una musa: Joséphine Baker.

Joséphine Baker, la chispa del relato

Cuando Frank Lola y su equipo imaginaron Lovo, en pleno contexto de pandemia, miraron hacia otro momento histórico de ruptura. Después de la Primera Guerra Mundial, Europa vivió los llamados Années folles: una explosión de libertad, arte y hedonismo que tuvo en París uno de sus epicentros. Allí brilló Joséphine Baker.

Joséphine Baker en el Casino de París (1930).

Joséphine Baker en el Casino de París (1930). / Archivo

Bailarina, cantante, espía de la resistencia francesa, icono feminista y figura revolucionaria para su tiempo, Baker representaba exactamente lo que el equipo quería transmitir: libertad, rebeldía y una forma de disfrutar la vida sin complejos. Pero también representaba otra cosa: una forma de entender la hospitalidad. Por eso su figura se convirtió en el hilo conductor del proyecto. No tanto por el personaje histórico en sí, explica Lola, sino por lo que simbolizaba. De ahí nació una trilogía de cartas que, durante cuatro años, ha servido para explorar su universo desde distintos ángulos. La última de ellas es Tribu.

De musa a manada: una trilogía líquida

Antes de llegar a la última carta, recientemente presentada y que estará durante los próximos meses, Lovo construyó dos capítulos previos. El primero se tituló La Musa y era, literalmente, "una forma de beber a Joséphine Baker". La carta recorría su vida a través de cuatro etapas emocionales —amarga, ácida, dulce y umami— que reflejaban los distintos momentos de su biografía. Desde los cócteles más amargos que evocaban sus dificultades en Estados Unidos hasta los más complejos y atrevidos que representaban su madurez: mezclas inesperadas como curry de algas, yogur, soja, limón y coñac que, contra todo pronóstico, se convirtieron en una de las bebidas más comentadas del bar.

Pasillo, en LOVO bar.

Pasillo, en LOVO bar. / Cedida

El segundo capítulo fue Taxonomía Animal: el Lobo. Aquí el protagonismo lo tomaba el animal tótem del proyecto. Inspirados en el hecho de que Joséphine Baker solía actuar con un guepardo sobre el escenario, el equipo decidió reinterpretar ese símbolo y convertir al lobo en su emblema contemporáneo. La carta exploraba entonces al animal desde múltiples perspectivas: los cuentos infantiles donde aparece, las distintas especies del mundo, su relación con el territorio o incluso su dimensión espiritual en mitologías antiguas.

Un ejercicio creativo que conectaba cultura, gastronomía y relato. El tercer capítulo de esta narrativa líquida mira de nuevo a Josephine Baker, pero desde otro lugar. Si algo definía su vida era la idea de que las personas tienen más cosas que las unen que las que las separan. Incapaz de tener hijos, Baker adoptó doce niños de distintas partes del mundo —de Corea, Francia, Marruecos, Japón o Colombia— formando lo que la prensa bautizó como la "tribu arcoíris".

Una familia multicolor que simbolizaba diversidad, convivencia y pertenencia. Ese concepto es el que inspira Tribu, la nueva carta de Lovo. Un menú que se organiza en tres "pases", tres maneras distintas de entender la palabra tribu.

Frank Lola la mando de LOVO bar presenta 'Tribu'.

Frank Lola la mando de LOVO bar presenta 'Tribu'. / Cedida

Primer pase: tribus del mundo

La primera sección funciona como un homenaje a comunidades que aún hoy mantienen una identidad cultural propia. Cada tribu se convierte en un cóctel. Aparecen los samis, pueblo del norte de Noruega conocido por su relación ancestral con los renos; los manabí de Ecuador; los masáis de África oriental; o los navajos de Norteamérica. El reto creativo consiste en trasladar a la copa ingredientes o sabores vinculados a su entorno.

En el caso del cóctel Sami, por ejemplo, el punto de partida es una tradición gastronómica peculiar de esta comunidad escandinava: beber café con queso de cabra y carne seca. El resultado es una mezcla sorprendente de café, frutos rojos, cecina de León y queso de cabra que, sobre el papel, parece improbable, pero que en la copa encuentra su equilibrio. Como ocurre con muchos de los tragos de Lovo, la primera reacción suele ser incredulidad. Y la segunda, sorpresa.

Cócteles elaborados en LOVO bar.

Cócteles elaborados en LOVO bar. / Cedida

Segundo pase: animales tótem

El segundo capítulo de la carta vuelve a conectar con el imaginario animal del proyecto. Si el lobo representa la identidad de Lovo, cada una de las tribus del menú tiene también su propio animal simbólico. Y de esa idea nace la llamada "Tribu Animal". El ciervo para los samis, la leona para los masáis, el gorila para los bubis o la serpiente para los navajos. Cada criatura inspira un cóctel distinto, con sabores que evocan su territorio o su carácter. Es una forma de convertir la carta en un pequeño mapa cultural donde el relato, la fauna y la bebida se entrelazan.

'Tribu', la nueva coctelería de LOVO bar.

'Tribu', la nueva coctelería de LOVO bar. / Cedida

Tercer pase: la tribu del bar

El último apartado es, quizá, el más emocional. Después de cinco años de recorrido, Lovo ha tejido relaciones con bares de todo el mundo. Y esta sección funciona como un gesto de gratitud hacia esa comunidad internacional.

Aquí aparecen cócteles creados por bares amigos: desde Handshake Speakeasy en Ciudad de México hasta Employees Only en Nueva York, pasando por Cochinchina en Buenos Aires o Hero en Nairobi. Cada receta incluye la foto del equipo que la firma y un enlace para conocer su proyecto. La idea, explica Lola, es simple: recordar que la coctelería es también una red de colaboración, aprendizaje y respeto mutuo.

Un legado de casi cien cócteles

Con Tribu se cierra una etapa que ha dado lugar a cerca de noventa y seis cócteles distintos creados en cuatro años. Una especie de laboratorio creativo en el que el equipo ha experimentado con sabores, técnicas y narrativas para descubrir qué conecta realmente con el público.

Samurai, el cóctel de 'Tribu', la nueva coctelería de LOVO bar.

Samurai, el cóctel de 'Tribu', la nueva coctelería de LOVO bar. / Cedida

El siguiente paso será condensar todo ese trabajo en una carta definitiva más breve —entre doce y dieciséis cócteles— que reunirá tanto los favoritos de los clientes como aquellos que el equipo considera esenciales para definir la identidad de Lovo. Una selección de "grandes éxitos" donde convivirán los más pedidos con otros que, por técnica o personalidad, representan mejor que ninguno el espíritu del bar. Hasta entonces, Tribu seguirá sirviéndose como un viaje líquido por culturas, animales y comunidades. Una forma de recordar que, al final, beber también puede ser una manera de contar el mundo.