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PASTELERÍA

Madrid se prepara para devorar más de 7 millones de torrijas en Semana Santa

Las casi 600 pastelerías artesanas de la región refuerzan la producción ante la campaña de Cuaresma, en la que también crecen las ventas de monas, huevos de Pascua, pestiños y bartolillos

Archivo - Torrijas en la pastelería ‘Paco Pastel’, en San Lorenzo de El Escorial

Archivo - Torrijas en la pastelería ‘Paco Pastel’, en San Lorenzo de El Escorial / Rafael Bastante - Europa Press - Archivo

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

La Semana Santa no solo marca el calendario religioso, también impulsa uno de los momentos de mayor consumo para la repostería tradicional madrileña. La previsión de la Asociación de Empresarios Artesanos de Pastelería y Panadería de la Comunidad de Madrid (Asempas) sitúa en más de 7 millones las torrijas que se consumirán estas fechas en la región.

Las cerca de 600 pastelerías artesanas madrileñas mantienen ya los hornos en marcha para atender la demanda de este dulce típico de Cuaresma. El sector afronta así una de sus campañas más importantes del año, con la torrija como principal reclamo en escaparates y obradores.

Los datos del pasado ejercicio apuntan a una tendencia sostenida. Según cifras aportadas por la Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de la Pastelería de Madrid (ASEMPAS), en 2024 se vendieron también más de 7 millones de torrijas en la Comunidad de Madrid.

Junto a este producto, las pastelerías artesanas comercializaron además alrededor de un millón de unidades de figuritas, monas, huevos de Pascua y otros dulces tradicionales. A esa oferta se suman elaboraciones muy ligadas a estas fechas, como los pestiños y los bartolillos.

El sector atribuye parte del repunte de las torrijas al auge del comercio electrónico y del servicio de entrega a domicilio, que han ampliado el alcance de un producto tradicionalmente vinculado a la compra presencial. A ello se suma la diversificación de la oferta, con variedades adaptadas a nuevas demandas de consumo.

Así, a las recetas clásicas elaboradas con pan bañado en leche o vino se añaden ahora versiones sin gluten y veganas, además de nuevas preparaciones con licores o cerveza. Una evolución que convive con la receta más tradicional y que refuerza la presencia de la torrija como uno de los dulces más representativos de la Semana Santa madrileña.