Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ENTREVISTA

Carlos Giménez, el genio del cómic que lucha contra la desmemoria: "Nadie que haya conocido el franquismo querría volver a él"

El dibujante y guionista recupera el Madrid de su primera juventud en una nueva entrega de 'Barrio', la quinta ya, que sirve de enlace entre otras dos de sus grandes obras: 'Paracuellos' y 'Los profesionales'

Carlos Giménez, en su taller.

Carlos Giménez, en su taller. / CARLOS GONZÁLEZ

Madrid

"Casi todas mis historias, excepto las de aventuras, adaptadas de otros autores, forman parte de una misma historia. Si el atento lector se fija, se dará cuenta de que el personaje físicamente es el mismo y que la línea argumental se continua de una serie a otra", explica Carlos Giménez que, a sus 85 años, acaba de publicar El debutante, un trabajo de enorme belleza gráfica en el que vuelve a demostrar su genialidad a la hora de narrar historias en viñetas.

"Procuro dibujar mis historias lo mejor que sé, intentando siempre que el dibujo esté al servicio de la historia. Nunca busco dibujar escenas bonitas, sino las imágenes que necesito para explicar lo que estoy contando lo mejor posible", comenta Giménez que, con esta quinta entrega, pone fin a Barrio, serie que sirve de nexo a Paracuellos y Los profesionales, logrando así una coherente y ambiciosa obra a la que, si se le suman 36-39. Malos tiempos y la trilogía España. Una, Grande y Libre, recupera la memoria de varias generaciones de españoles que sufrieron la violencia de la guerra, la represión de la postguerra, el desarrollismo y la llegada de la democracia.

Carlos Giménez, mientras trabaja en su taller.

'El debutante' es el último trabajo de Carlos Giménez. / CARLOS GONZÁLEZ

"No es casual que las series que citas encajen unas con otras como si fueran un solo relato. En cada una de ellas me propuse contar anécdotas de un periodo de mi vida, para así contar las cosas que yo conocía, ya que mis argumentos casi siempre están inspirados en asuntos de la vida real", comenta el autor, cuya principal intención a la hora de abordar la historia de Barrio 5 fue la de que "fuera coherente, que los personajes resultaran creíbles, que no fuera una historia de buenos y malos sino de personajes de los que frecuentaban el barrio y la época en que se desarrolla la historia. Un barrio y una época que yo conozco bastante bien".

Nacido en Madrid en 1941, Carlos Giménez pasó sus primeros años de infancia en el barrio de Embajadores, hasta que la prematura muerte de su padre y la tuberculosis de su madre provocaron que tuviera que ser enviado a un colegio del Auxilio Social de Falange, en el que sufrió no solo el rigor de la educación nacional-católica sino la crueldad y sadismo de unos adultos a los que el término de educadores les quedaba muy grande.

Un taller en el Rastro

Cuando su madre se recuperó de la enfermedad, Carlos pudo por fin abandonar el internado, regresar a la casa familiar y, a sus 14 años, entrar en un taller de cerámica de la zona del Rastro como chico de los recados hasta que, demostrada su habilidad con el dibujo, pasó a ser decorador. "El Madrid que se trata de mostrar en esta historia es todavía el Madrid de posguerra, el Madrid de la postguerra franquista y, aunque no se menciona de forma destacada la política del momento, he procurado que las situaciones y los personajes correspondan a esta época, una época de pobreza tanto moral como física, una época de dificultades en la que debutar como ser humano, empezar a ser un hombre y comenzar a ganarte la vida, era toda una dura experiencia", explica Giménez sobre una ciudad y un momento histórico que, reconoce, no añora en absoluto.

Portada de 'El debutante'.

Portada de 'El debutante'. / ARCHIVO

"De aquella época lo único que yo podría echar de menos es la juventud y tampoco la añoro. Sin ninguna duda la época que estamos viviendo ahora es mucho mejor. Las dictaduras son terribles, la peor de las democracias es infinitamente superior a la mejor dictadura. Y la nuestra fue una dictadura de pobreza, de incultura, de escasez, de represión, de miedos, de ignorancia, de censuras… Nadie que haya conocido el franquismo querría volver a él. Los que hoy día propugnan una marcha atrás en las libertades es porque no lo han conocido, están engañados o no saben lo que hacen. Es como cuando un negro vota a un racista o como cuando una mujer vota a un partido que niega la igualdad de la mujer. ¡Hay que ser tonto!".

Homenajes a sus amigos

Dotado de un asombroso talento para el dibujo que desarrolló fijándose en los grandes autores y personajes de la época, como El Cachorro de García Iranzo o El capitán Trueno de Ambrós, Carlos Giménez compaginaba su trabajo en ese taller de El Rastro, con algunas colaboraciones en en el mundo de los tebeos. Primero fue ayudante de Manuel López Blanco, autor de Las aventuras del F.B.I., después abrió un estudio junto a otros dibujantes y, finalmente, se incorporó a la agencia Selecciones Ilustradas de Josep Toutain, en la que coincidió con artistas de la talla de Pepe González, José María Beà o Enrique Ventura, cuyo reciente fallecimiento hizo que Giménez le dedicase Barrio 5, un libro que, desde el prólogo, tiene un cierto tono de despedida.

Dos páginas de 'El debutante'.

Dos páginas de 'El debutante'. / CEDIDA

"Tengo 85 años y es lógico que piense en la muerte. Sobre todo, porque la mayor parte de los amigos de mi edad ya no están conmigo. En las “meriendillas” que celebro en mi casa para reunir a los amigos (yo no salgo, pero ellos sí), ya no hay nadie de mi edad —comenta Giménez—. Les echo de menos y en mis dibujos, los que hago para mi carpeta personal, les hago homenajes. No tengo ideas religiosas, no creo en dios y no espero reencontrarme con ellos en la otra vida. Y el evocarlos no me hace ningún bien, solo sirve para recordarme lo que he perdido. Pero sigo queriéndolos y no puedo evitar recordarlos. Es cierto que tengo presente que he de morir, pero esta idea no me obsesiona ni me preocupa excesivamente. Creo que ya he vivido demasiado".