HASTA EL 22 DE MARZO
En las tripas de 'OVO', el universo más salvaje del Circo del Sol: "Es muy exigente, intentamos mejorarlo a diario"
53 artistas darán vida en Madrid al mayor insectario del mundo: EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se ha adentrado en su ecosistema horas antes del estreno

SARA FERNÁNDEZ | ALBA VIGARAY

Acaba de terminar la última lavadora. Es la número 60. Y, claro, con el resto tendidas, cierto olor silvestre se cuela por el Movistar Arena. Las llevan a rajatabla. Si falla alguna, OVO peligra. En el espectáculo del Circo del Sol todo está milimetrado. Hay 800 trajes para 53 artistas. No faltan monos, sombreros y zapatos. Cada pieza está ubicada en el casillero correspondiente. Y, si hace falta algún retoque, ojo, el equipo de sastrería los pone a punto. A este lado del escenario, el ajetreo no para. Hay tanto que hacer antes del estreno que, mientras se seca la colada, sin parar, 100 personas de 25 nacionalidades trabajan a destajo. "Es un show muy exigente. Intentamos mejorarlo a diario", señala Janie Mallet, su senior publicist. EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se ha adentrado en las tripas del gigantesco OVO. Un dato para entender su envergadura: 21 camiones han transportado todo el universo que, este jueves, durante cuatro días, se desplegará en Madrid.
En la colonia de insectos que el Circo del Sol ha recreado en su 25º apéndice, las mariposas planean el aire, las hormigas hacen malabares y las arañas se contorsionan. Un ecosistema que, de repente, se ve alterado por la presencia de un huevo. "Entonces, la vida empieza a girar en torno a él. Las flores, hojas y plantas recrean una atmósfera única", continúa Janie sobre un proyecto que se estrenó en 2009. Estuvo viajando durante 15 años hasta que, en 2024, tras conquistar a siete millones de espectadores, fue renovado al completo. El resultado cuenta con nuevos efectos, escenografías y números.

En la semana de lanzamiento se ponen hasta 60 lavadores para poner el vestuario a punto. / ALBA VIGARAY

Mariposas, orugas, arañas y moscas, entre otros animales, protagonizan 'OVO'. / ALBA VIGARAY
Durante la función se utilizan cintas aéreas, diábolos, cables flojos y postes chinos. El elemento más grande es la pared, ubicada en la parte trasera. Mide nueve metros de alto y 19 de ancho. Los artistas la emplean a modo de plataforma, subiendo por ella y desapareciendo en su interior. Como curiosidad, toda la infraestructura es curva para darle realismo al espectáculo. Lo que, en cierto modo, claro, dificulta el trabajo del elenco. Gui Fortes es portor aéreo: "Es una experiencia dura, pero satisfactoria. Entrenamos una hora y media como mínimo antes de cada pase. Esto no es una competición, todos queremos dar lo mejor".

En el taller de sastrería se ponen a punto las 800 piezas que se utilizan en 'OVO'. / ALBA VIGARAY

En 'OVO' todo esta organizado: vestuario, producción, sastrería, iluminación... / ALBA VIGARAY
Lleva tres años formándose entre bambalinas, en el gimnasio que el reparto tiene a su disposición. Al ser un ejercicio tan específico, deben ser precisos. "No hay muchos lugares en el mundo donde lo hagan", subraya Gui, que está dando su segunda vuelta al mundo con el Circo del Sol. La próxima semana estará en Francia. Y las siguientes en Italia, Eslovenia, Rumanía, Kazajistán, Serbia, Turquía... A veces, ni siquiera le da tiempo a deshacer la maleta. O de visitar los países. Pero es parte de la magia. Así lo ve María Arantes, voladora aérea: "No tenemos una rutina. Siempre pasa algo diferente. De pequeña, soñaba con estar aquí. No puedo estar más feliz. Somos una familia". Hacen vida juntos. Comparten sus sensaciones. La idea es que no echen en falta nada. Tampoco la comida. Y, para ello, cuentan con un equipo de catering que prepara 1.200 comidas a la semana. Las cocinas también las transportan ellos.
Música brasileña
Cuatro hibiscos enormes adornan el espacio y se alzan sobre el público. En otros momentos, grandes tulipanes se elevan gracias a las abejas que los polinizan. Todo en OVO, tal y como aseguran sus protagonistas, es cuestión de perspectiva. Un enfoque transversal que lleva la firma de Gringo Cardia. Y que cuenta con 130 focos móviles, 100 altavoces y 30 motores de automatización. "Cuando era sólo una niña, colocaba piedras en el patio y las levantaba con regularidad para observar a los insectos que se habían instalado allí abajo. Acariciaba orugas y dejaba entrar mariposas en casa", asegura Liz Vandal, diseñadora del vestuario.

Gui Fortes, en el Movistar Arena de Madrid. / ALBA VIGARAY

'OVO' estará en Madrid hasta el 22 de marzo. / ALBA VIGARAY
Entre sus fuentes de inspiración se encuentran diseñadores de moda como Pierre Cardin, haciendo especial hincapié en la técnica del plisado permanente que Issey Miyake desarrolló. El objetivo era dar rigidez a los materiales para darles un efecto orgánico. Ahora bien, sin perder su esencia. La música también juega un papel crucial: para crear la partitura, Berna Ceppas combinó los sonidos de la bossa nova con la electrónica, usando ruidos reales de insectos para dar verosimilitud. "Tenemos siete músicos en directo, por lo que nuestra labor es mantener la integridad de la obra. Y, si los hay, minimizar los fallos. En ocasiones, puede romperse un micrófono. O saltar las cuerdas de la guitarra. Para estos casos, lo tenemos todo doblado y podemos reaccionar. Nuestra intención es que la experiencia sea igual en cualquier parte del mundo", explica Kevin, jefe de sonido. Es el único español de OVO junto a Mateo Amieva. Estos días, actúan en casa. Ya está todo preparado.