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ARTE

El Palacio Real reabre dos espacios ocultos de su capilla: así son el relicario y el anterrelicario que Madrid ha recuperado

Patrimonio Nacional incorpora las dos estancias al recorrido de las visitas, devolviendo el protagonismo a obras religiosas, piezas de plata y pinturas maestras

El Relicario alberga un conjunto de piezas de plata custodiado en un mueble-vitrina de finales del siglo XVIII.

El Relicario alberga un conjunto de piezas de plata custodiado en un mueble-vitrina de finales del siglo XVIII. / PATRIMONIO NACIONAL

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

El Palacio Real de Madrid suma desde hoy dos nuevos focos de interés a su itinerario monumental. Patrimonio Nacional ha reabierto al público el relicario y el anterrelicario de la capilla real, dos dependencias hasta ahora fuera del recorrido habitual que regresan tras un proceso de adecuación, reordenación artística y mejora técnica pensado para hacer más legible y atractiva su contemplación. La actuación permite redescubrir un conjunto de extraordinario valor histórico y estético vinculado a las Colecciones Reales. Las dos salas, visibles desde la propia capilla y desde los ventanales situados junto a su acceso, reúnen ahora una selección de pinturas, mobiliario litúrgico, relieves, relicarios y obras realizadas en plata y piedras duras, varias de ellas restauradas recientemente. La intervención no se ha limitado a una puesta al día de los espacios: también ha replanteado el discurso expositivo con nuevas incorporaciones y una disposición más coherente de las piezas.

Uno de los grandes atractivos de esta reapertura se encuentra en el relicario, articulado en torno a un mueble-vitrina de finales del siglo XVIII realizado en madera de caoba, donde se custodia un sobresaliente conjunto de piezas de plata. Sobre el altar vuelve a ocupar un lugar central el relieve de El encuentro de Atila y el papa León Magno a las puertas de Roma, una obra documentada en 1659 que, tras su restauración y su paso por la Galería de las Colecciones Reales, retorna a su emplazamiento original. La pieza remite al célebre modelo de Alessandro Algardi para la basílica de San Pedro del Vaticano y representa el episodio en el que, según la tradición, la mediación del pontífice evitó el saqueo de Roma por parte del rey de los hunos.

En el anterrelicario, los visitantes podrán contemplar varios conjuntos de pinturas de temática religiosa.

En el anterrelicario, los visitantes podrán contemplar varios conjuntos de pinturas de temática religiosa. / PATRIMONIO NACIONAL

La historia de esta obra añade además un capítulo de diplomacia artística: fue encargada por el cardenal Francesco Barberini como regalo para Felipe IV, dentro de un conjunto de envíos artísticos destinados a la corte española. Ese cruce entre devoción, poder y mecenazgo recorre buena parte del sentido de la sala, donde el objeto religioso se presenta también como testimonio de la cultura material de la monarquía.

El anterrelicario, por su parte, amplía la mirada hacia la pintura de asunto sacro. Allí se despliega una selección de lienzos que destacan tanto por su calidad como por la riqueza de sus marcos, concebidos también como piezas de relevancia artística. En este espacio conviven nombres como Luca Giordano, Francesco de Mura, Luis de Morales, Juan Massip y Juan Vicente Masip, Luis Tristán o Andries Bosman, en un conjunto que traza un recorrido por distintas sensibilidades de la imagen religiosa. Completan la sala relieves, pilas benditeras, relicarios y una maqueta italiana anónima del siglo XIX de la basílica de San Pedro, junto a un mueble procedente del llamado Cuarto del Obispo.

Entre las piezas figuran trabajos de Luca Giordano, Andries Bosman, Francesco de Mura y Luis de Morales.

Entre las piezas figuran trabajos de Luca Giordano, Andries Bosman, Francesco de Mura y Luis de Morales. / PATRIMONIO NACIONAL

La reapertura llega además acompañada de una mejora técnica significativa. El relicario estrena un nuevo sistema de iluminación con proyectores LED de última generación, una intervención realizada en el marco del convenio entre Patrimonio Nacional y la Fundación Iberdrola España. Según los datos facilitados, esta renovación permitirá reducir de forma muy notable el consumo energético del espacio histórico.