INCERTIDUMBRE ECONÓMICA
La ansiedad por el dinero se dispara: cómo afrontar la subida de precios por la guerra, según el psiquiatra madrileño Kazuhiro Tajima
Según Tajima, la incertidumbre económica puede desencadenar ansiedad y estrés, por lo que recomienda cuidar las relaciones sociales para afrontar los momentos difíciles

Los problemas de salud mental más prevalentes son la ansiedad, la depresión y el trastorno del estado de ánimo. / Freepik

La guerra con Irán y el aumento del coste de la vida están generando una creciente inquietud social que empieza a reflejarse también en la salud mental. El dinero —o su ausencia— se ha convertido en una preocupación cotidiana para muchas familias, y esa incertidumbre económica puede traducirse en ansiedad, estrés o insomnio.
El psiquiatra madrileño de ascendencia japonesa Kazuhiro Tajima, formador de psicólogos clínicos y emprendedor tecnológico, observa cómo la economía vuelve a colarse en las consultas de salud mental. Según explica, la sensación de pérdida de control es el detonante psicológico que explica por qué los periodos de inestabilidad económica afectan tanto al bienestar emocional. Frente a este escenario, Tajima lanza un mensaje claro: mantener las rutinas, limitar la sobreexposición informativa y cuidar las relaciones sociales son claves para atravesar con mayor equilibrio psicológico los momentos de incertidumbre.
Cuando el dinero escasea, la ansiedad aumenta
Aunque considera que todavía es pronto para medir el impacto real de la situación geopolítica y económica, Tajima reconoce que la preocupación está cada vez más presente entre los pacientes. "El dinero es una temática recurrente muy ligada a la salud mental", explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

El psiquiatra madrileño de ascendencia japonesa Kazuhiro Tajima, formador de psicólogos clínicos y emprendedor tecnológico, observa cómo la economía vuelve a colarse en las consultas de salud mental. / Cedida
Cuando la economía se vuelve incierta, aparecen síntomas que pueden ir desde ansiedad y estrés hasta insomnio o, "en los casos más graves, cuadros depresivos" El origen psicológico de este malestar tiene mucho que ver con la percepción de control. "Detrás de la incertidumbre está la pérdida de control. Cuando el ser humano percibe que pierde el control sobre su futuro, se activan señales de alerta en el cerebro que generan estrés, ansiedad y un estado de hiperalerta", señala.
Ese mecanismo explica por qué las crisis económicas, los conflictos internacionales o la subida de precios pueden tener un impacto emocional tan profundo en la población.
Tres claves para mantener la calma en tiempos de incertidumbre
Ante este contexto, el psiquiatra propone tres estrategias sencillas para proteger la salud mental.
- La primera consiste en evitar la sobreexposición a los medios de comunicación. "Es importante informarse, pero solo lo justo y necesario. Estar continuamente expuesto a noticias sobre la crisis económica o los conflictos internacionales aumenta la sensación de alarma".
- La segunda recomendación pasa por mantener los pies en la tierra y vivir en el día a día, planificando gastos y actividades con realismo.
- La tercera clave es conservar las rutinas y la actividad social, algo que muchas personas tienden a abandonar cuando sienten presión económica.
Cuando estas estructuras desaparecen, explica Tajima, aparece una tendencia psicológica muy común: la rumiación. "Cuando uno carece de rutinas y de relaciones sociales, lo que tiende es a darle vueltas constantemente a los problemas. Y si la preocupación económica está ahí, acabamos pensando continuamente en no llegar a fin de mes o en un futuro incierto".
El error de renunciar al ocio para ahorrar
En momentos de crisis, una reacción habitual es recortar gastos relacionados con el ocio o el deporte. Sin embargo, el psiquiatra advierte de que esa decisión puede ser contraproducente. "Renunciar a actividades lúdicas o deportivas suele ser un error, porque precisamente esas actividades nos ayudan a romper con la monotonía y a desconectar de las preocupaciones".
Muchas personas utilizan el deporte como una forma de estructurar su día y liberar tensión mental. Para algunos es la manera de empezar la jornada; para otros, el momento de desconexión tras un día de trabajo. "Es justo ese tipo de actividades las que hay que intentar mantener, porque ayudan a resetear mentalmente".
Otro factor clave para el bienestar psicológico es el contacto con los demás. Tajima recuerda que el aislamiento es uno de los denominadores comunes de muchas enfermedades mentales, desde la depresión hasta trastornos más graves. "El aislamiento progresivo suele aparecer cuando alguien sufre un problema psicológico. Por eso desde la salud mental siempre buscamos lo contrario: sociabilizar". Compartir preocupaciones con otras personas también tiene un efecto liberador. "Muchas veces la gente vive los problemas económicos en silencio porque cree que es algo personal o incluso vergonzoso. Pero cuando se habla con otros se descubre que no es el único que está pasando por esa situación".
Renunciar a actividades lúdicas o deportivas suele ser un error
España, más concienciada pero con pocos profesionales
Tras la pandemia, Tajima considera que la salud mental ha ganado visibilidad en la sociedad española. "La pandemia tuvo algo positivo: rompió el tabú de acudir a un especialista en salud mental. Antes estaba bastante estigmatizado ir al psiquiatra o al psicólogo y ahora está mucho más normalizado". Sin embargo, el sistema sanitario todavía no tiene capacidad suficiente para atender la demanda. España sigue por debajo de la media europea en número de psicólogos clínicos en el sistema público. "Tenemos alrededor de seis psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes en la sanidad pública", explica. "La cifra contrasta con países como Francia, donde hay unos 18 profesionales por cada 100.000 habitantes, o Alemania, donde alcanzan los 27", denuncia. Esto provoca que muchas personas que buscan ayuda se encuentren con largas listas de espera. "Hay pacientes que piden cita con un psicólogo en la Seguridad Social y les dan consulta para dentro de un año".
Tajima también participa activamente en la formación de profesionales de la salud mental a través de APIR, una red de academias especializada en preparar a los opositores del PIR, el sistema que permite acceder a la especialidad de psicología clínica en España. El psiquiatra defiende el alto nivel de preparación de los profesionales que acceden al sistema público. "El nivel es excelente. Son personas muy vocacionales que llevan años preparándose para superar un examen extremadamente competitivo". Cada año apenas se ofrecen unas 250 plazas PIR para miles de aspirantes, lo que obliga a muchos opositores a presentarse varias veces hasta conseguir plaza. "La media suele ser de tres o cuatro convocatorias hasta lograrlo", detalla.
Además de su labor clínica y docente, Kazuhiro Tajima también ha dado el salto al emprendimiento tecnológico con SACO, una aplicación de economía colaborativa que recupera la lógica del antiguo trueque en versión digital. La plataforma propone intercambiar habilidades utilizando el tiempo como moneda: los usuarios ofrecen conocimientos o servicios —desde clases particulares o ayuda informática hasta asesoramiento o pequeñas tareas domésticas— y reciben minutos que luego pueden emplear para solicitar otras actividades dentro de la comunidad. Más allá de la innovación económica, Tajima subraya el valor psicológico del proyecto. A su juicio, sentirse útil es una de las claves del bienestar emocional. "No hay nada peor para una persona que sentir que no aporta nada", sostiene. En su experiencia, muchas personas poseen habilidades valiosas que nunca han monetizado, desde enseñar algo que dominan hasta orientar a otros en tareas cotidianas. En un contexto marcado por la inflación y la incertidumbre económica, iniciativas como SACO buscan precisamente eso: poner en valor el tiempo y el conocimiento de cada persona para reforzar la colaboración y recuperar la sensación de utilidad social.
En un escenario global marcado por tensiones geopolíticas, inflación y cambios económicos, Tajima insiste en que proteger la salud mental es más importante que nunca. Informarse con moderación, mantener las rutinas, cuidar las relaciones sociales y no renunciar a los espacios de ocio son, según el psiquiatra, herramientas fundamentales para atravesar las crisis con mayor resiliencia. Porque, como recuerda, aunque la economía pueda generar incertidumbre, el bienestar psicológico sigue dependiendo en gran medida de cómo gestionamos nuestro día a día.
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