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QUÉ FUE DE...

Nova Bastante, la artista trans 'olvidada' por los creadores de las series 'Veneno' y 'Superestar'

Se dio a conocer como 'superfan' de la cantante Yurena, protagonizó broncas televisivas con Cristina la Veneno y hace un tiempo que desapareció del mapa

Nova Bastante, en 'Deluxe'.

Nova Bastante, en 'Deluxe'. / TELECINCO

Madrid

El pasado otoño se cumplieron 25 años del nacimiento del tamarismo, un fenómeno cultural que tuvo como principal protagonista a Tamara, más tarde Yurena, una chica algo ingenua que abandonó su País Vasco natal para probar fortuna por los caminos del éxito musical. Un montaje con Paco Porras, aquel vidente que aseguraba ver el futuro en frutas y hortalizas, le abrió las puertas del famoso late night Crónicas Marcianas, donde algunos celebraban su peculiar estética y otros se burlaban de su no menos particular forma de cantar. En la misma época, un maxisingle que incluía el archiconocido No cambié, compuesto por Leonardo Dantés, se colocó en el número uno de la lista de ventas de Afyve, superando durante varias semanas a artistas como Alejandro Sanz o U2. Todo ello la convirtió en icono underground y le brindó la posibilidad de hacer tropecientos bolos por las discotecas de la geografía española y acudir a muchos de esos programas que buscaban enfrentarla a una panda de inenarrables personajes dispuestos a casi todo por la fama.

De toda aquella corte, uno de los que más minutos de cámara chupó fue Richy Bastante, un joven adolescente con vocación de artista. Entonces se identificaba como chico gay y se declaraba fan acérrimo de Yurena, hasta el punto de que se presentaba como presidente de su club de fans y durante una temporada pasó buena parte de su tiempo en el piso que ella tenía alquilado en la calle Valverde y que compartía con su madre Margarita Seisdedos. “Era un admirador, un amigo, y me encargaba de gestionar algunas de sus cuestiones”, explicó luego al respecto. Pero más pronto que tarde se decepcionó con la diva, y desde 2004 empezó a ponerla verde en todos lados, normallibromente previo pago de su importe. Curiosamente y por motivos que desconocemos, su nombre fue ignorado por los responsables de Superestar, la serie de Nacho Vigalondo que rinde homenaje a la artista vasca.

Imagen de Tamara, cedida por la productora. EFE

Fotograma de 'Superstar', la serie de Vigalondo. / EFE

Sin mencionar su nombre, Yurena sí que se ha atrevido a hablar de Richy en sus recién publicadas memorias. Según su versión, cada vez que el de Alcobendas (Madrid) la visitaba, Margarita solía darle “algo de dinero, comida y ropa de ella para su madre, porque decía que apenas tenían recursos”, pero aquello terminó al descubrir que su superfan se había encargado de llamar a las agencias y a las cámaras en varias ocasiones en que pasó por el hospital, una de ellas debiedo a un intento de suicidio. “Cerré el grifo porque ya tenía claro lo que había”, cuenta la cantante en su libro, titulado Yurena. Toda la verdad de una mujer inmortal. “Poco después, cuando tenía dieciséis años, me chantajeó: me dijo en mi propia casa que, si no le seguía ayudando, iría a la tele a destrozarme. Le dije que adelante, pero queya no volviera más a mi casa. Y así fue: siendo menor, acudió a diferentes programas de Telecinco y Antena 3, donde se le daba cobertura, se le defendía y se le utilizó como arma arrojadiza, como se hizo con más gente, para intentar destrozarme”.

Al principio, además de considerar a Yurena un referente estético —de ahí que empezara a maquillarse de forma muy parecida a ella—, Richy aplaudía su valentía a la hora de hacer frente a la campaña de acoso y derribo de sus detractores —algo que le dio fuerzas para afrontar el bullying que él mismo sufría en el colegio por su aspecto obeso y amanerado—. Más tarde señaló que, debido a lo mal que algunos se lo hicieron pasar en esa época, tuvo que dejar los estudios. “Me gané la vida como transformista durante unos años, que fue cuando me di a conocer con el nombre de Richy Bastante en televisión”, contaría luego. “Esta noble profesión me dio la oportunidad de conocer parte de lo que en mí estaba aflorando. Recuerdo llorar a lágrima viva cuando me bajaba del escenario y me quitaba todo el maquillaje al terminar el show. Me di cuenta que necesitaba ser mujer las veinticuatro horas del día, y no solo sobre un escenario”.

Pepe Navarro junto a Cristina La Veneno, durante uno de los programas de "Esta noche cruzamos el Mississippi"

Pepe Navarro junto a Cristina La Veneno, en 'Esta noche cruzamos el Mississippi'. / INSTAGRAM

Apenas contaba 17 años cuando dio el paso de comenzar el tratamiento hormonal “para feminizar mi cuerpo”. Por la misma época empezó a someterse a distintas cirugías estéticas, que solía costear con el dinero que ganaba interpretando versiones bizarras de Modern Talking y contando su experiencia en televisión, y a vivir como una mujer trans llamada Nova. “Juntando todo el proceso de transición, pagué unos 65.000 euros en total”, aseguró sobre una etapa complicada. “Las hormonas las conseguías mediante el mercado negro. Varias compañeras las traían desde el extranjero, cuando viajaban para ejercer el comercio sexual. Luego las vendían entre ellas, y yo las compraba. Aún no se atendía la transexualidad en el sistema de salud público. No había experiencia con el tema. No había llegado la ley de identidad de género del 2007, ni las UTIG, ni nada de nada…. Todo corría por tu cuenta mediante médicos privados”.

Esculpir uñas a domicilio

Según comentó a la prensa, en cuanto pudo cambió el sexo que figuraba en su DNI, pero nunca quiso someterse a una cirugía completa de reasignación. Esto último le valió el ataque y la mofa de otras mujeres trans como Cristina la Veneno, con la que protagonizó en el programa DEC un par de tensos enfrentamientos que acabaron convertidos en vídeos virales de YouTube —y que hoy día seguramente habrían llevado a la cancelación de la almeriense, por la cantidad de burradas que soltó—. “Conseguí colar la temática de la transexualidad en espacios de máxima audiencia y hablar de mi realidad cuando nadie más lo hacía”, presumía Nova, con razón. “Desde que me hice conocida he colaborado con charlas, ponencias y artículos que me han pedido desde diversas asociaciones LGTB. Si han contado conmigo es porque les gusto y me consideran un referente positivo. Siempre queda la parte más reaccionaria y carca, incluso dentro de entidades como la LGTB. Pero a ese tipo de personas no les hago el mínimo caso”.

En esos tiempos de gloria, Nova compartía su vida personal con Alejandro, un hombre trans, carpintero de profesión, con el que llegó a estar casada. Ambos mantuvieron una larga relación que, según su versión, “se tornó tóxica y dependiente” por un problema de adicción que el susodicho tenía y para el que se negaba a recibir tratamiento. Luego pasó unos años bastante alejada de la televisión, “en gran parte por el ridículo al que me vi sometida en algunos espacios”, en parte porque algunos de los programas que solían contar con su presencia desaparecieron de la parrilla. En ese intervalo de tiempo perdió a su madre, retomó la relación con su padre Ricardo (autor de un filosófico libro titulado El tao del caballero andante, con el que no se llevaba desde que se separó de su progenitora), y, estuvo ganándose la vida esculpiendo uñas a domicilio.

Desaparecida del foco

Volvió a ser noticia en 2019, fecha en la que publicó y promocionó un libro de memorias, escrito junto al periodista Óscar de la Hoz, donde contaba todas sus vicisitudes y también cómo se produjo su reconciliación con La Veneno, cuya muerte, en otoño de 2016, le afectó bastante (hasta el punto de que le rindió homenaje a través de una canción titulada Tarántula Rules). Pese a esto, ni rastro de su nombre en aquella serie de Atresmedia que Los Javis dedicaron a la almeriense el año de la pandemia. También en 2020, Nova contó que se había separado de su marido y empezó a dejarse ver en redes sociales con barba. En una entrevista en el programa Viva la vida comentó que había abandonado los tratamientos hormonales por una cuestión de salud. “Llevaba más de 12 años suministrándomelas y, aún con controles médicos, los problemas de circulación, de hígado, de riñón... empezaban ya cada vez a ser más marcados. Soy una mujer deportista, me gusta cuidarme y en este caso, para mí, era más importante simplemente ser antes que verme más o menos femenina, que creo que es algo que ya he disfrutado y vivido”.

Luego desapareció nuevamente del foco y, cuando en 2022 volvió a dar señales de vida, lo hizo para contar a través de su canal en YouTube que había decidido detransicionar y que volvía a ser un chico. Ahí aseguraba que había “abandonado las prácticas de pecado” y empezado a vivir “sin maquillaje y evadiendo la fantasía”. Y nada más se supo de su persona tras eso. Ahora, en conversación con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, Óscar de la Hoz apunta que Richy se apartó de la vida pública porque necesitaba romper con su pasado: “Ese cortar con todo incluyó también dejar de usar las redes y el teléfono móvil. Lo último que he sabido, hará cosa de año y medio, es que se encuentra muy bien y tranquilo, viajando por distintos lugares de España que no conocía y le apetecía visitar”. A esto, el periodista añade que espera y desea que los medios y el público lleguen a reconocer algún día a su biografiado como “el referente de visibilidad trans” que realmente fue.