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CONTRA EL FUEGO

El pastoreo, un arma clave para prevenir los incendios forestales en Madrid: "Dirigimos el ganado a puntos estratégicos"

Esta iniciativa, incluida en la campaña de prevención de incendios de la Comunidad de Madrid, tiene previsto actuar sobre 3.750 hectáreas con más de 21.000 animales

Uno de los ganaderos que participa en el programa de pastoreo preventivo de la Comunidad de Madrid, junto a varios toros y vacas.

Uno de los ganaderos que participa en el programa de pastoreo preventivo de la Comunidad de Madrid, junto a varios toros y vacas. / CEDIDA

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Su bisabuelo ya era ganadero. Después su abuelo, luego su padre y ahora su hermana y él. Todos ellos han recorrido los montes madrileños junto a decenas de animales. “Vivimos en la Sierra de Madrid y, hace muchos años, los únicos oficios que había eran la ganadería y la cantería. Hemos heredado esta tradición y, actualmente, trabajamos con unas 150 vacas nodrizas en la producción de carne”, señala Raúl de Lema, ganadero en El Boalo, a la entrada del Parque Nacional Sierra de Guadarrama. Es uno de los 80 profesionales que, a través del pastoreo, participa en la campaña de prevención de incendios de la Comunidad de Madrid: “Es una labor que hacemos los ganaderos desde siempre. Nunca hemos sabido contar estas cosas, pero es a lo que nos dedicamos. Nuestros animales se comen el campo y eso ayuda a que el fuego se extienda de forma más pausada”. A través de asociaciones del sector, Raúl lleva varios años colaborando con el Área de Incendios Forestales regional, que ofrece contratos a todo aquel que esté dispuesto a pastorear algunas de las zonas en las que más incendios se desatan durante los meses de calor. Este año actuarán sobre 3.750 hectáreas con más de 21.000 cabezas de ganado.

“Son zonas comunes, cercanas al pueblo, donde se nos paga por desbrozar. Hacemos esta labor en invierno y primavera. Luego, a partir del 15 de mayo, llevamos los animales al parque de la Cuenca Alta del Manzanares. En esta zona hay muchas protecciones y el pastoreo se limita a lo que pueda hacer el animal. Por lo general son zonas de difícil acceso y no es fácil supervisarlo por la altitud. Dejamos a los animales solos y los vamos a ver cada tres o cuatro días”, añade. Según el madrileño, los beneficios del pastoreo preventivo son muchas: “Pasamos de ver una zona cubierta de pasto salvaje a que esté completamente despejada. Esto hace que los fuegos se extiendan a menor velocidad”. Algunos de estos ganaderos ya realizaban esta labor por su cuenta, de forma desinteresada, anteriormente. Uno de ellos es Enrique Pastor, ganadero en El Escorial. “Desde hace dos años colaboro con el programa porque nos indican las franjas de terreno en las que hay que incidir. Tienen unas tablas y los encargados, a través de Tragsa, hacen una visita previa para delimitar las áreas y otra posterior, cuando ya se ha acabado la tarea, en la que se evalúa si el pastoreo ha sido óptimo o no”, cuenta.

Esta iniciativa tiene previsto actuar sobre 3.750 hectáreas con más de 21.000 animales.

Esta iniciativa tiene previsto actuar sobre 3.750 hectáreas con más de 21.000 animales. / CEDIDA

En función del desempeño durante los meses de frío, pastores y ganaderos reciben una retribución u otra por cada hectárea recorrida. Pastor, en el oficio desde hace 25 años, cuenta con 130 cabezas de vacuno extensivo en la Sierra de Madrid, en las zonas de Zarzalejo, Fresnedillas y Robledo. “Combinamos el pastoreo tradicional con el específico para estas circunstancias. Nos marcan las zonas críticas de cara al verano en el terreno donde mis animales pastan. Era interesante pastar unas franjas de 100 metros de ancho y varios kilómetros de largo. Al final de la primavera y principios de verano utilizamos un pastor eléctrico, un sistema en el terreno compuesto de alambres que emite una pequeña descarga para que los animales no crucen. De esa forma, a un lado la vegetación queda lo más apurada posible y, al otro, quizás sin tocar. También llevamos bebederos móviles para que los animales mantengan las condiciones de bienestar adecuadas”, relata. La diferencia con el pastoreo tradicional, según Raúl y Enrique, es que el ejercicio preventivo es “mucho más intenso” a ras de suelo, dejando apenas vegetación al alcance del fuego. 

21.374 animales

Lo deseable, dicen, sería que hubiera un mayor número de ganaderos y franjas catalogadas como críticas para catalogar. En 2025 intervinieron 85 explotaciones, que sumaron 10.405 vacas, 5.710 ovejas, 5.130 cabras y 129 caballos. Estas 21.374 cabezas de ganado contribuyeron a limpiar los espacios forestales de la región, especialmente en las Sierras de Guadarrama y Somosierra. En las dos últimas campañas, el Ejecutivo autonómico ha destinado alrededor de 800.000 euros anuales para retribuir a los ganaderos, mantener tres puestos de control sobre el terreno y financiar infraestructuras necesarias para la prevención y programas de investigación con universidades. “El 90% de los incendios forestales son provocados por seres humanos, generalmente, en zonas próximas a áreas pobladas. Por eso llevamos a los ganaderos a esas zonas, donde los incendios se propagarían de forma más virulenta”, explica Marta Jerez, jefa del Área de Incendios Forestales de la Comunidad de Madrid, al frente del servicio desde 2019. El programa,que comenzó en 2011, se ha convertido en un horizonte “interesante” para la causa. 

“No hemos descubierto nada nuevo”, confiesa: “El ganado pasta y transforma la vegetación. Ha sido así toda la vida. Ojalá tener tanto ganado como anteriormente, de forma extensiva. Trabajamos estrechamente con la Dirección General de Conservación de Montes, que establece qué zonas han de ser tratadas cada año y actuamos sobre ellas. Normalmente, los animales no entran en el terreno sin que antes trabajadores y máquinas lo hayan preparado anteriormente: reducen la biomasa, retirando y podando los materiales inflamables. Queda como si fuera una dehesa, con árboles y pasto, perdiendo esa continuidad vertical y horizontal de una zona llena de materiales. De no retirarlos, en caso de incendio, las llamas serían altísimas y propagarían el fuego muy rápido. Al prepararlo, no alcanzan ni un metro de altura y hacen los trabajos de extinción mucho más seguros para el cuerpo de bomberos”. El programa cuenta con 80 ganaderías y asociaciones repartidas por el plano regional que, en colaboración con un equipo técnico, evalúan y atienden las necesidades del terreno. 

Varios caballos pastan en la Sierra de Madrid.

Varios caballos pastan en la Sierra de Madrid. / CEDIDA

Factores de riesgo

“No es tarea sencilla. Han de guiar animales en una zona abierta, haciendo que pasten de forma regular. Las franjas que rodean poblaciones son de las más delicadas, pero nos interesa mantenerlas limpias. Por esas zonas también transitan vecinos con mascotas y a veces hay una interferencia. Cuando los perros atacan al rebaño, por instinto, algunos animales que sufren abortos o quedan traumatizados de por vida y no queren regresar a la zona por miedo”, lamenta. Aunque en primavera el trabajo de estos mamíferos se intensifica, se trata de una labor de todo el año en la que no sólo la ingesta de vegetación es beneficiosa, sino también la pisada y el abono. Además, la meteorología condiciona “en gran medida” la incidencia del fuego en los meses de calor: “Todas estas lluvias tienen un doble efecto. Son buenas para recargar los acuíferos y generan humedad en el ecosistema que hace que los incendios no prosperen”. Si bien es difícil predecir los incendios que habrá, Jerez anticipa una primavera “bastante lluviosa” que desembocará en “mucha vegetación” ante la que será “difícil” luchar. Sin embargo, de prolongarse las precipitaciones, la humedad hará que el verano “no sea tan complicado”. 

La ingeniera expresa que en los incendios intervienen tres factores. La meteorología, el combustible o vegetación propensa a arder y la topografía, por la que no se puede hacer demasiado. “Si el terreno es cuesta arriba, las llamas se propagarán mucho más rápido. Queremos estar preparados para cualquier escenario mientras trabajamos en la prevención. Y poder ir de la mano con los ganaderos nos llena de alegría”, zanja.