Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

AUTOCONOCIMIENTO

Madrid acoge Escuela Consciente, un espacio pionero para la espiritualidad infantil de la mano de la médium Raquel Sáez

Su reciente libro 'Un puente hacia el alma', publicado por Editorial Planeta, recoge esa misma visión espiritual y pedagógica sobre la conciencia, la intuición y la conexión con el mundo espiritual

Escuela Consciente por Raquel Sáez.

Escuela Consciente por Raquel Sáez. / Cedida

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

En un momento en que la espiritualidad, la gestión del duelo y la búsqueda de sentido ganan peso en la conversación pública, Raquel Sáez da un paso más allá de la mediumnidad entendida como experiencia individual y la convierte en propuesta formativa. La médium, psíquica y autora de Un puente hacia el alma (Ed. Planeta) sitúa ahora el foco en Escuela Consciente, un proyecto con el que normaliza el desarrollo de la sensibilidad espiritual desde edades tempranas y organiza en Madrid un espacio pionero para entender estas capacidades desde la conciencia, la escucha y el acompañamiento. Sáez, una de las voces más reconocibles del universo espiritual en España, sostiene que la conexión con lo invisible no pertenece a una élite ni responde a un privilegio reservado a unos pocos. Su planteamiento parte de una idea radicalmente inclusiva: todos tenemos dentro esa capacidad, aunque no siempre la escuchemos ni sepamos nombrarla. "No existe tal cosa como un don. Si acaso, todos lo tenemos dentro de nosotros", defiende la autora a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

Ese punto de partida articula tanto su libro como su escuela. Si en Un puente hacia el alma (ya por la segunda edición antes de haber salido a la venta este miércoles) propone una guía para comprender qué sucede cuando morimos y cómo vivir de forma más consciente para afrontar mejor esa transición, en Escuela Consciente aterriza esa visión a un terreno aún más delicado y novedoso: la infancia.

Lejos del efectismo o del lenguaje hermético, Escuela Consciente nace con vocación pedagógica. La iniciativa pone el acento en el acompañamiento respetuoso de niños y niñas con alta sensibilidad, intuición desarrollada o vivencias que no siempre encuentran encaje en los canales convencionales. La propuesta parte de una premisa sencilla pero contundente: escuchar antes de etiquetar. La autora defiende que muchas capacidades que a menudo se silencian, se ridiculizan o se interpretan desde el miedo pueden comprenderse desde otra mirada. "Es solo una cuestión de potenciar esa sensibilidad, su sutileza, de escucharla, y de empezar a trabajar con ella", sostiene.

En ese sentido, la escuela se plantea como un espacio donde esas percepciones no se reprimen, sino que se ordenan. No se trata de empujar a nadie hacia lo extraordinario, sino de ofrecer herramientas para convivir con la intuición, la sensibilidad y el mundo emocional desde la calma. Ahí reside una de las claves del proyecto: desplazar la espiritualidad del terreno de lo excepcional al de lo humano.

Escuela Consciente por Raquel Sáez.

Escuela Consciente por Raquel Sáez. / Cedida

Educar la intuición sin miedo

La filosofía de Sáez rompe con la idea tradicional del médium como una figura lejana o inaccesible. Su proyecto nace, en realidad, de una experiencia personal: el deseo de acompañar a niños que atraviesan percepciones difíciles de explicar y que a menudo viven en silencio. Ella misma recuerda que con solo siete años, tras mudarse con sus padres a una nueva casa, vivió episodios "con mucho miedo" que no supo cómo interpretar, como el encuentro con una mujer vestida de negro que describía como una presencia real. Aquella sensación de desconcierto y soledad marcó profundamente su infancia y es hoy uno de los motores de Escuela Consciente: que ningún niño tenga que enfrentarse solo a experiencias que no sabe cómo nombrar.

Desde esa perspectiva, Escuela Consciente no solo acompaña a la infancia, sino también a las familias que muchas veces no saben cómo gestionar determinadas experiencias de sus hijos. La escuela se convierte así en un lugar de traducción: pone palabras, contexto y calma donde a menudo solo había desconcierto. El propósito no es alimentar fantasías, sino ayudar a discernir. Para Sáez, la verdadera conexión espiritual no depende de artificios, sino del trabajo interior. "La verdadera comunicación espiritual no depende de objetos externos, sino del recogimiento interior, la elevación moral y la coherencia personal", explica. Es una idea central en su discurso y también en la identidad de su escuela: más conciencia y menos espectáculo.

Del libro a la formación

La publicación de Un puente hacia el alma aborda la muerte como tránsito, no como ruptura definitiva, y traza un recorrido por conceptos como el alma, la reencarnación, los guías espirituales, la mediumnidad, el psiquismo y la simbología. Pero más allá de su dimensión teórica, el libro funciona también como marco conceptual de todo el trabajo que Sáez despliega en la formación. De hecho, la autora plantea que la vida no es un episodio aislado, sino parte de una trayectoria mayor. "La vida no es más que un camino de vuelta", sostiene en uno de los pasajes centrales del libro. Desde esa lógica, aprender a escuchar la intuición, vivir con más conciencia y comprender la dimensión espiritual de la existencia no serían gestos excéntricos, sino formas de estar mejor en el mundo.

Ese planteamiento cobra una fuerza especial cuando se traslada a la infancia. En un contexto social cada vez más atento al bienestar emocional de los menores, Sáez introduce un elemento poco transitado en el debate público: la posibilidad de que algunos niños manifiesten percepciones sutiles que necesiten ser acompañadas con sensibilidad, sin patologizar ni negar lo que sienten. Uno de los aspectos más interesantes del discurso de Raquel Sáez es su empeño en despojar a la mediumnidad de dramatismo. Frente a la visión oscura o sensacionalista que a menudo rodea este terreno, ella habla de amor, de guía y de continuidad.

Escuela Consciente por Raquel Sáez.

Escuela Consciente por Raquel Sáez. / Cedida

También insiste en diferenciar entre psiquismo y mediumnidad: el primero, como conexión con el conocimiento universal; la segunda, como capacidad de comunicarse con seres queridos fallecidos. "Un médium siempre será psíquico, pero un psíquico no tiene por qué ser médium", resume a este medio. Esa precisión no es menor, porque forma parte de su intento por ordenar un territorio a menudo confuso y ofrecer a sus alumnos, lectores y seguidores un vocabulario comprensible para nombrar experiencias que, de otro modo, quedan relegadas al silencio.

Muchos de los niños que llegan a estos talleres, explica Raquel Sáez, lo hacen después de haber vivido experiencias que en casa o en el colegio no siempre saben interpretar: pequeños que aseguran ver o sentir presencias, que describen con naturalidad a familiares fallecidos a los que no han conocido, que perciben con intensidad el estado emocional de los demás, que tienen intuiciones repentinas difíciles de explicar o que manifiestan miedos, bloqueos y una sensibilidad fuera de lo común. En otros casos, son menores con una fuerte conexión con los sueños, con símbolos recurrentes o con una capacidad de observación y escucha especialmente afinada. Lejos de presentar estas vivencias como algo extraño, la escuela las aborda desde el acompañamiento, la calma y la escucha, para que tanto los niños como sus familias puedan comprenderlas sin miedo.

En Escuela Consciente esa labor de ordenación resulta clave. No solo porque ofrece una estructura a quienes buscan respuestas, sino porque rebaja el ruido, la superstición y el temor que tantas veces acompañan este tipo de vivencias. La apuesta de Sáez pasa por integrar espiritualidad, pedagogía y desarrollo personal en un mismo marco.

Madrid, escaparate de una espiritualidad en alza

Que esta iniciativa eche raíces en Madrid no es casual. La capital vive desde hace años un creciente interés por las terapias integrativas, la intuición, el desarrollo personal y las formas alternativas de abordar el duelo y la trascendencia. En ese contexto, Escuela Consciente irrumpe con un enfoque singular: poner el foco en la infancia y hacerlo desde una voluntad formativa. Sáez lo articula desde una convicción de fondo: el vínculo entre planos no se rompe y la sensibilidad puede entrenarse. "Donde hubo amor el reencuentro es inevitable", defiende. Esa frase, que atraviesa su libro y su discurso, resume también el espíritu de su proyecto: convertir el miedo a lo desconocido en una experiencia de comprensión.

Más que una escuela al uso, Escuela Consciente se presenta como una declaración de intenciones con grupos de hasta 12 niños y clases de dos horas los sábados y los domingos. Un lugar, con sede nómada, para acompañar, escuchar y legitimar experiencias que muchas familias no saben cómo nombrar. Un espacio que busca abrir conversación donde hasta ahora había silencio. Y, sobre todo, una propuesta pionera en Madrid con la que Raquel Sáez amplía su papel de médium y escritora para situarse también como formadora en uno de los terrenos más sensibles y menos explorados de la espiritualidad contemporánea.