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CHAMPIONS LEAGUE | ATLÉTICO 5-2 TOTTENHAM

El Atlético de Madrid huele la sangre, condena los errores del Tottenham y acaricia los cuartos de final

Los cuatro goles de los rojiblancos en una primera mitad inmejorable encarrilan el pase a la siguiente fase

David Magán

David Magán

La historia de la Copa de Europa se entiende desde el pragmatismo que supone saber aprovechar los momentos de partido. También aplicable a los errores del rival. El Atlético, que en el pasado ha vivido la crueldad en primera persona, se agarró a este principio básico de la mejor competición de clubes del mundo. Y lo llevó a la práctica sentenciando al Tottenham en poco más de un cuarto de hora de partido. De la mano de Griezmann, que parece estar viviendo una segunda juventud como rojiblanco; un incombustible Llorente y un Julián Alvarez hecho para las grandes citas, este Atlético camina con paso firme hacia los cuartos de final. Antes tocará pasar por Londres, donde, difícilmente, encontrará una versión tan pobre de los spurs.

El Atlético ajusticia al Tottenham en 20 minutos

El Tottenham, que visitó de negro, más que preparado para asistir a su propio funeral, sorprendió de inicio con una línea defensiva conformada por cinco hombres. Todos ellos escoltados, si se permite la palabra, por Antonín Kinský. El portero no tuvo la mejor de sus tardes en el Metropolitano e incluso llegó a ser sustituido por Igor Tudor cuando había transcurrido poco más de un cuarto de hora.

Surtió efecto la presión del Atlético. El portero checo resbaló de forma inesperada, ahí estaba Lookman para recuperar en área rival y conectar con Julián. El argentino, pese a no atravesar una buena dinámica, es uno de esos futbolistas capaces de parar el tiempo y asistir a un Marcos Llorente que, en carrera, telegrafió un pase a la red de la portería londinense. El Atlético tomaba ventaja en la eliminatoria cuando muchos de los asistentes en el Metropolitano aún no habían ocupado su asiento.

No tardó demasiado en llegar el segundo tanto. De nuevo, fue la presión el mejor aliado para los de Simeone. Griezmann recuperó, recortó ante Danso y definió con toda la calma del mundo, en el punto del campo donde más complicado es encontrar un ápice de paz.

La misma línea siguió el tercer tanto rojiblanco. Julián se activó, alentado por los aficionados rojiblancos, y comprometió nuevamente a Kinský. El intento de despeje del checo concedió a Julián la oportunidad de definir a placer. Chute de energía para el argentino, que, al igual que en el encuentro ante el Barça, volvía a aparecer en una gran noche en el Metropolitano. El Tottenham estaba siendo vilipendiado a su paso por la capital. A merced de once futbolistas y cerca de 70.000 almas que condenaron cada mala decisión de los spurs. El feudo rojiblanco entró en estado de trance. Presión tras pérdida, activación, ritmo… El ABC del cholismo condensado en apenas 20 minutos de partido para pasar por encima a un rival que se presentó al encuentro casi por obligación.

Aún tenía guardada una última carta el Atlético de Madrid. Fue Griezmann quien, de nuevo, sirvió un centro peligroso al área rival. Le Normand remató el rechace de la zaga y, con intervención incluida de la tecnología, el colegiado neerlandés validó el remate del central español. El equipo de Tudor, que vio como sus opciones de clasificación se esfumaron en cuestión de minutos, se lanzó para intentar conseguir, al menos, el tanto del honor. En su primera gran oportunidad, Richarlison encontró a Pedro Porro para que el lateral español consiguiera el gol de los visitantes. Minutos después, Romero estrelló un cabezazo a la salida de un córner para recordar al conjunto rojiblanco que aún restaban 45 minutos por disputarse.

La tuvo en sus botas Lookman para seguir engordando la goleada, pero esta vez se encontró con una buena intervención, ya con Vicario bajo los palos. Llorente, esta vez en parado, desaprovechó la oportunidad de endosar la manita tras un remate desde el punto de penalti del área londinense.

Julián marca el quinto para asegurar una visita tranquila a Londres

A la salida de vestuarios, Tudor intentó agitar un equipo que parecía desfigurado. Dio entrada a Solanke y Gallagher, un viejo conocido de la afición rojiblanca. Mejoró por momentos la puesta en escena del equipo inglés, llegando incluso a disponer de una oportunidad para recortar diferencias. El cabezazo de Richarlison se encontró con Jan Oblak, que salvó al Atlético del apuro.

En la jugada inmediatamente posterior, Griezmann recibió de espaldas a la portería rival y, por medio de una descarga sutil, aclaró el panorama para que Julián se plantara en mano a mano frente a Vicario. No perdonó el argentino y, nuevamente, el Atlético de Madrid aprovechó para ampliar distancias.

El equipo de Simeone no incurrió en errores del pasado, dejando la eliminatoria encarrilada para el encuentro de vuelta. Esta vez, sacó su versión más autoritaria para acabar con todas las opciones de un Tottenham que apenas compareció a su paso por el Metropolitano.

En una noche festiva, tuvo oportunidad Simeone de dar entrada a Pablo Barrios, ausente por lesión en el último mes de competición. Ya con el mediocampista español sobre el césped, vio como el Tottenham sumaba otro tanto al casillero. Esta vez, fue el Atlético el que perdió la posesión en salida de balón. Solanke recibió en el área y superó a Oblak para recortar distancias y generar cierta inquietud en el público del Metropolitano, que, como ya hiciera en la primera mitad, no dudó en reactivar a los suyos para vivir un final de partido acorde a lo que el marcador reflejaba al término del mismo.