8M
Los chicos jóvenes y el feminismo: entre el empuje de la "victimización masculina" y el momento de "pensar en qué tipo de hombres queremos ser"
Expertos reflexionan sobre cómo reconectar a la juventud con el discurso feminista en pleno auge de discursos y posturas reaccionarias

Un grupo de adolescentes. / Imagen de archivo / Pixabay

Es una impresión general, un runrún en los medios, las redes y las calles que apunta a que el feminismo ha perdido algo de fuelle en los últimos años, especialmente entre los más jóvenes. Los datos lo confirman: el último barómetro de Juventud y Género de Fad refleja que el porcentaje de jóvenes que se declaran feministas ha caído del 50% en 2021 al 38,4% en 2025; mientras que casi la mitad de los encuestados percibe el feminismo como una herramienta de manipulación política.
Por géneros, la diferencia se acentúa enormemente. Si bien el 51% de las chicas sí se identifican como feministas, el porcentaje se desploma hasta apenas el 26% en el caso de los chicos, casi la mitad. Los datos mejoran cuando, en vez de hablar de feminismo, se hace de igualdad: ahí el 49% de los jóvenes consideran que siguen existiendo desigualdades de género grandes o muy grandes en nuestro país; aunque también aquí existe una brecha de casi 20 puntos entre chicas (61,4%) y chicos (36,7%). Donde sí existe un consenso más o menos unánime (77,4%) entre unas y otros es en la importancia de la comunicación, la igualdad y el respeto mutuo en las relaciones de pareja.
Para Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, estos muestran que la juventud española "incorpora marcos igualitarios en muchos aspectos de su vida cotidiana, pero que también está expuesta a discursos contradictorios que influyen en su posicionamiento". No se trata de un retroceso lineal en sí, señala Martín, pero sí de un "escenario complejo" en el que "conviven consensos amplios con percepciones divergentes”. Existe, recoge el informe en sus conclusiones, una innegable polarización ideológica entre los jóvenes, con la idea de que los hombres están injustamente discriminados y criminalizados por el feminismo cada vez más extendida en la sociedad, sobre todo entre los hombres jóvenes.
En resumen, está calando la idea de que el feminismo "se ha pasado de frenada", espoleada por el auge de discursos negacionistas que cuentan con un creciente altavoz mediático y social. Una publicación reciente de la politóloga María Freixanet Mateo, titulada 'La reacción neomachista tras la cuarta ola feminista', señala que, al mismo tiempo que vivimos un momento de "madurez del movimiento feminista", marcado por el poso de sensibilización colectiva dejado por esa cuarta ola, nos encontramos también "en plena contraofensiva de reacción a la misma". Se trata del neomachismo, una "estrategia defensiva" que "explota la idea de la victimización masculina" para tratar deslegitimar los avances igualitarios y recuperar el supuesto paraíso masculino perdido.
Uno de los varios capítulos que componen el libro, Hacia el desmontaje de la masculinidad, está firmado por Olmo Morales Albarrán. Sociólogo, formador e investigador sobre feminismo y masculinidad, en conversación con este periódico vincula esta "ola reaccionaria" a la incomodidad de un grupo social acostumbrado a ocupar una posición de poder cuando empieza a sentirse interpelado y cuestionado. No es nada nuevo ni novedoso, sino el patrón que se viene repitiendo cada vez que el feminismo ha conquistado nuevos espacios, amplificado en esta ocasión por la maquinaria mediática y tecnológica que amplifica los mensajes.
Frente a otros enfoques sobre masculinidad, Morales cuestiona la idea de poner el acento en que el patriarcado perjudica también a los hombres. Considera que insistir con los chicos con cosas como los “costes de la masculinidad” o en que “con el feminismo ganamos todos” desvía el foco y malgasta recursos que deberían dedicarse a abordar la desigualdad que sufren las mujeres. Y es que, en su opinión, muchos adolescentes no conectan con ese discurso, ya sea por la estigmatización creada o porque no lo perciben como algo que les atraviese de forma inmediata.
Por ello, su propuesta pasa por cambiar la forma de intervenir con los chicos sin renunciar al fondo feminista del planteamiento. Así, a la hora de acercarse a ellos por primera vez, sugiere que, en vez de entrar al aula hablando de términos que generan rechazo automático, como “feminismo”, “violencia de género” o incluso, a veces, “privilegios”, empezar por palabras y marcos más aceptados, como “igualdad”, “respeto”, “comunicación” o las relaciones cotidianas. No se trata, dice, de dejar de nombrar el machismo, sino de "no levantar desde el principio un muro" que impida pensar. Así, en vez de "llegarles con una charla", prefiere "ponerles a trabajar y a investigar", explica Morales, para que sean ellos mismos quienes reflexionen sobre qué ocurre en sus vínculos con amigas, parejas, madres o hermanas, y qué desventajas viven esas mujeres que ellos no experimentan.
La apuesta de este experto pasa por implicar a los chavales más que por aleccionarlos. También insiste en la importancia de explicar cómo funciona la socialización y cómo se construye una subjetividad masculina que lleva a muchos chicos a tener una imagen de sí mismos más benévola de lo que reflejan sus prácticas reales. El objetivo, resume, es que puedan "conectar con el daño que causan" y empezar a responsabilizarse. Y, en términos más generales, reclama que el trabajo con hombres deje de centrarse en hacer a los varones “más libres” y ponga el foco en el poder y en la desigualdad que siguen sufriendo las mujeres.
Miguel Lázaro, presidente de Equals (Instituto de Masculinidades e Igualdad), coincide en gran parte del diagnóstico, pero no tanto en sus causas y posibles remedios. A su juicio, la situación actual es paradójica, porque al mismo tiempo que han disminuido muchas actitudes machistas, se están disparando los postulados antifemenistas, especialmente entre muchos hombres que se "sienten señalados y acusados". Parte de la culpa de esta situación, defiende, reside en unos discursos que "a menudo ponen el foco en las responsabilidades individuales" sin tener en cuenta que se trata de cuestiones "estructurales". Un enfoque que "los análisis nos están dando señales de que se ha llegado ya a un cierto tope", añade.
Desde esa perspectiva, Lázaro cree que una parte del rechazo actual nace de la sensación de que a los chicos se les interpela sobre todo desde la culpa, la renuncia o la acusación. Muchos, dice, sienten que cargan con el peso de generaciones anteriores y reciben mensajes contradictorios: por un lado se les pide implicarse en la igualdad; por otro, se les transmite que, por ser hombres, ocupan inevitablemente la posición del opresor. Y es ese desconcierto, señala, debilita la capacidad del feminismo para interpelarlos y deja espacio a discursos reaccionarios que sí les ofrecen una identidad, aunque sea a través del resentimiento.
El problema, sostiene, no es que se hable de renunciar a los privilegios masculinos, sino que se haga sin ofrecer al mismo tiempo una imagen clara de qué pueden ganar los hombres en una sociedad pospatriarcal. Su propuesta consiste, precisamente, en construir ese horizonte. "Apliquemos esa perspectiva de género también a la realidad de los hombres para articular nuevos discursos de transformación individual y social", defiende Lázaro. Un trabajo que debe empezar desde la infancia para “proteger a los niños de la construcción masculina” tan "limitante y dañina", permitiendo que desarrollen empatía, cooperación, sensibilidad o capacidad para reconocer su vulnerabilidad y evitando esa "castración emocional" que tanto daño genera. Es momento, subraya como cierre, de que "no solamente nos fijemos en el hombre que no deberíamos ser, sino que empecemos a pensar en qué tipo de hombres sí queremos ser".
- El eclipse solar en Madrid, en directo: ¡arranca la cuenta atrás para el gran fenómeno astronómico!
- Estos son los mejores lugares para ver el eclipse solar del 12 de agosto en el Corredor del Henares
- Estos son los municipios de Toledo donde mejor se verá el eclipse solar del 12 de agosto
- La calle de Madrid con más famosos por metro cuadrado: de Pedro Almodóvar a Anabel Alonso o Roca Rey
- Sara Hernández (Getafe): 'No se puede pasar de puntillas por la vida; hay que hacer ruido, mucho ruido
- Loles León y su accidentada noche con Jeremy Irons: entró en su habitación y acabó con la pelvis rota
- De la luz roja a sus gafas de borrego 'homologadas': la nueva polémica de Marcos Llorente, esta vez por el eclipse
- Dónde conseguir gratis en Madrid las gafas para ver el eclipse solar del 12 de agosto: todos los puntos de reparto