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HOMENAJE

La reina Sofía cumple con la tradición y venera al Cristo de Medinaceli en Madrid

La tradición de la familia real de venerar a esta imagen se remonta al siglo XVII, y este año la reina emérita ha sido la encargada de mantener esta costumbre tan arraigada

La reina Sofía ante la imagen de Jesús de Medinaceli en la Basílica este viernes.

La reina Sofía ante la imagen de Jesús de Medinaceli en la Basílica este viernes. / Mariscal / EFE

Madrid

La reina emérita doña Sofía ha acudido este viernes a la basílica madrileña para rendir homenaje a la imagen de Jesús de Medinaceli, cumpliendo así con una tradición profundamente vinculada a la Casa Real. A su llegada, ha sido recibida por decenas de ciudadanos que aguardaban tras las vallas y que han mostrado su cariño con aplausos y gritos de apoyo.

Durante esta visita, que se repite cada año, la reina ha sido saludada por los miembros de la Junta de Gobierno de la Archicofradía de Jesús de Medinaceli y por los frailes capuchinos, quienes la han acompañado hasta el interior del templo, donde la esperaban numerosos fieles.

Una vez dentro de la basílica, el himno nacional ha sonado interpretado por el órgano mientras doña Sofía avanzaba por la nave central hasta acercarse a la imagen para besar sus pies.

En 2024 fue el rey Felipe VI quien acudió en representación de la familia real. El actual monarca ha asistido a este acto en tres ocasiones: dos ya como rey, en 2023 y 2024, y anteriormente en 2004 cuando todavía era príncipe, acompañado por la reina Letizia, poco antes de su boda.

Mientras tanto, en el exterior del templo, la lluvia persistente de toda la mañana no ha frenado la presencia de numerosas mujeres llegadas desde distintos lugares de España, quienes habían esperado desde primeras horas del día frente a la basílica.

Entre las asistentes había personas procedentes de Alicante, Toledo y varios municipios de la Comunidad de Madrid. “He cogido el tren a las seis de la mañana”, comentaba con entusiasmo una de las seguidoras.

Tras permanecer alrededor de veinte minutos dentro del templo, la reina emérita salió de nuevo a la calle y respondió con gestos de saludo y agradecimiento a quienes la aguardaban, entre vítores de “¡viva la reina!” y “¡viva España!”.

La costumbre de que un miembro de la familia real acuda a venerar esta conocida imagen -considerada milagrosa y encargada en su día por el duque de Medinaceli- se remonta a finales del siglo XVII, cuando la talla fue recuperada tras haber estado en manos musulmanas.