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GASTRONOMÍA

De Chueca a Tetuán: la ruta de mercados para tomar el aperitivo en Madrid

El aperitivo madrileño se refugia en seis mercados emblemáticos, donde el vermut de grifo y los productos de proximidad invitan a alargar la mañana, incluso con frío

El vermut se lleva de perlas con las tapas de encurtidos

El vermut se lleva de perlas con las tapas de encurtidos / El vermut se lleva de perlas con las tapas de encurtidos.

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Ahora que vuelve el sol a Madrid, el aperitivo recupera ganas de calle, pero el frío todavía manda y la terraza no siempre apetece. La solución sigue siendo infalible: refugiarse bajo techo y con barra en los mercados, que han pasado de ser solo templos de la compra a convertirse en paradas gastronómicas donde picar algo, brindar y alargar la mañana sin prisas. La propuesta es clara: pedir un vermut y recorrer seis mercados míticos que mantienen el pulso del barrio incluso cuando la temperatura no acompaña.

Los mercados funcionan como refugio perfecto: ambiente vivo, producto de proximidad, puestos de siempre y nuevos proyectos que convierten la ronda de compras en un “vamos a tomar algo”. Aquí, el aperitivo se mueve entre barras centrales, tabernas dentro del mercado y rincones donde el vermut de grifo se sirve como manda la tradición. "El vermut está asociado a momentos de pausa y conexión con la gente que nos rodea. Tomarlo en un mercado te acerca a la esencia auténtica de Madrid, la misma que embotellamos en Zarro desde 1968", sostiene Carlos Muñecas, CEO de Zarro, el vermut de Madrid.

Mercado de Vallehermoso: la revolución de un clásico

Desde 1933, Vallehermoso es uno de esos mercados que han sabido renacer. Tras años difíciles por el empuje de los supermercados y las crisis, hoy combina placeros de toda la vida con jóvenes emprendedores y una oferta gastronómica para todos los paladares. La parada vermutera está clara: en la taberna Miga Cana se puede pedir vermut de grifo y empezar la ruta con el tono más castizo.

Mercado de San Ildefonso: el street food se sube a Fuencarral

En plena calle Fuencarral, San Ildefonso se ha convertido en uno de los mercados preferidos para tomar algo sin necesidad de tener un motivo. Fue el primer Street Food Market vertical del país y su gracia está en la variedad: sabores asiáticos, mediterráneos, americanos y lo que se tercie según el antojo. El gesto redondo en día de lluvia: acercarse a la barra central y pedir un buen vermut después de un paseo —o de una mañana de tiendas— por el centro.

Mercado de San Antón: Chueca con tres plantas para alargar el aperitivo

San Antón presume de resiliencia y de ritmo. Renovado en 2022, mantiene el equilibrio entre puestos tradicionales y restauración moderna, y se presta a convertir el vermut en comida sin darse cuenta. Aquí se puede tomar vermut de grifo en Lata Barra, Bodegón o la Pulpería, y dejar que el plan crezca: compra, picoteo, showcooking, para llevar y vuelta a brindar.

Mercado de Prosperidad: el icono del barrio que se bebe en barra central

Construido en 1954 y renovado en 2015, el Mercado de Prosperidad se ha consolidado como un punto de encuentro en un barrio que no baja el volumen. Sus 32 puestos suman servicios, producto y propuestas gastronómicas con cocina viajera, además de eventos y encuentros que animan cualquier mañana.

Mercado de Maravillas: el gigante europeo donde también se compra el vermut

Maravillas no es un mercado cualquiera: es el municipal más grande de Europa por superficie, una ciudad gastronómica en una sola planta. Su nombre viene de la antigua fábrica de papeles pintados 'Las Maravillas' y el edificio lo firma el arquitecto Pedro Muguruza (también autor del Palacio de la Prensa en Gran Vía).

Mercado de la Cebada: historia, arte en la fachada y vermut de domingo

Con origen en 1875, reconstruido en 1958 tras un derrumbamiento y renovado en 2013, La Cebada es uno de los mercados más reconocibles por su fachada, intervenida a lo largo de los años por el artista Carlos Rincón y el colectivo Boamistura. Dentro, dos plantas con producto y comercios especializados que convierten la compra en paseo. El ritual perfecto de domingo: pasar por la barra central y hacer una parad para refrescarse.