EDUCACIÓN
Ayuso defiende el "giro" en política universitaria y da por zanjada la crisis en la Consejería de Educación por la salida de Viciana
La presidenta madrileña define al consejero cesado como un hombre "honrado y trabajador" y califica de "histórico" su acuerdo de financiación con los rectores

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. / SERGIO PÉREZ / EFE

"Ha sido una decisión que me ha costado muchísimo tomar". Con esas palabras se ha referido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al cese de su consejero de Educación, Emilio Viciana, hace dos semanas. En una comparecencia en la Asamblea regional, la dirigente madrileña ha asegurado que guarda buena consideración de Viciana, un hombre, ha dicho, "honrado y trabajador" y que le gustan los gobiernos estables. "No utilizo los consejeros para hacer política de baja estofa", ha indicado. Pero hace mucho, ha dicho, que pidió "un giro" en la política universitaria y para ello eligió a la sustituta de Viciana, Mercedes Zarzalejo.
"Es hora de impulsar Madrid Región Universitaria", ha señalado, "y lo primero que hemos hecho ha sido cerrar un acuerdo de financiación que llevábamos reclamando muchos años", se ha ufanado durante su intervención. "Un acuerdo histórico", ha insistido.
Ayuso ha comparecido para dar cuenta del relevo de Emilio Viciana al frente de la Consejería de Educación, fulminado el pasado 16 de febrero tras dos años y medio en el cargo en los que no fue capaz de encarrilar la tramitación de una nueva ley universitaria y un sistema de financiación para los campus madrileños. Su salida desencadenó la dimisión o cese de tres diputados del Grupo Popular en la Asamblea y dos directores generales de la Consejería, próximos a Viciana y vinculados con Antonio Castillo Algarra, dramaturgo e ideólogo al que se atribuía influencia sobre la presidenta madrileña. En el proceso el propio Algarra ha abandonado también su puesto en el patronato del Ballet Español de la Comunidad de Madrid.
En las dos semanas transcurridas desde que Viciana fue revelado por Mercedes Zarzalejo, Ayuso ha firmado el ansiado acuerdo de financiación con los rectores de las seis universidades públicas madrileñas, rubricado este martes en la Real Casa de Correos, ha remodelado la dirección de su grupo parlamentario y ha completado los cambios en las direcciones generales que habían quedado vacantes en la Consejería de Educación. Esas han sido, de hecho, las principales bazas con que se ha presentado hoy en el hemiciclo de Vallecas.
A ello ha añadido un reguero de anuncios, desde la puesta en marcha de un Plan Vive Universitario para la construcción de residencias de estudiantes a la inminente aprobación de un nuevo Plan Regional de Investigación Científica e Innovación Tecnológica (PRICIT) dotado con 752 millones de euros hasta 2029. Pero, sobre todo, ha trazado un panorama que ve prometedor para el sistema universitario con la meta de consolidar Madrid "como la capital de los estudios en español, también de la Inteligencia Artificial multiplicando los intercambios con las universidades de todo el mundo, especialmente las hispanoamericanas, haciendo del español un motor económico, impulsando como nunca antes la universidad para el empleo en relación con las empresas".
La presidenta madrileña ha confirmado, como ya hizo hace unas semanas el portavoz del Gobierno regional, Miguel Ángel García, que queda aparcada la Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia, la polémica Lesuc, pero ha abierto la puerta a nuevos proyectos. "Vendrá una ley de universidades, vendrá una ley de ciencia, vendrá una de consejos sociales...", ha asegurado. "Las cosas van a ir mejor que nunca".
"Tregua provisional"
Desde la oposición se ha buscado señalar algunas sombras en ese paisaje idílico. "Ha alcanzado una tregua provisional con los rectores", le ha reprochado la portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, "pero la paz con los campus no se la ha ganado y no se la va a ganar nunca". "Los campus madrileños les han doblado el brazo", ha enfatizado.
Desde Vox, Isabel Pérez Moñino ha reprochado a la presidenta que el acuerdo con los rectores ha sido un acto de "cobardía" y de "cálculo electoral" para evitar huelgas y "pollos callejeros" de los activistas de izquierdas "que controlan los campus". "Si estuviéramos en 2023, y no a un año de disolver esta Asamblea, ¿habrían claudicado?", le ha preguntado.
Por su parte, la socialista Mar Espinar ha lamentado que Ayuso dejara al cargo de la educación a lo que ha descrito como "una panda de pijos incompetentes sin experiencia" mientras las universidades atraviesan "una agonía". "El Gobierno de España está supliendo su falta de inversión", ha dicho. Reproches que delatan "falta de educación y nerviosismo", ha contestado una Ayuso que, blindada en la coraza del recién firmado acuerdo de financiación con los rectores, ha salvado el debate sin dejarse apenas pelos en la gatera.
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