RENOVACIÓN DE CERCANÍAS
El plan de Transportes para aumentar un 60% la capacidad de la C5, la línea más usada de Cercanías Madrid
El Ministerio ha anunciado un plan de modernización integral de la línea para adaptarla al incremento de viajeros y a los nuevos trenes

Presentación del plan de modernización de la C-5 elaborada por el Ministerio de Transportes. / Ministerio de Transportes

A ella se suben cada día alrededor de un millón de personas. Al año son más de 72 millones, prácticamente un tercio (el 29%) de los 250 millones de viajeros totales del núcleo de Cercanías de Madrid. Se trata de la C-5, la línea más utilizada de la red ferroviaria regional y la que vertebra el sur metropolitano; pero también de una de las que más problemas e incidencias acumula en los últimos años, fruto de la obsolescencia de la infraestructura y el continuo incremento de usuarios.
Es por ello que el Ministerio de Transportes va a acometer en los próximos años una reforma “estructural” quiere ganar capacidad, fiabilidad y accesibilidad en este corredor ferroviario clave para el sur de la Comunidad de Madrid. Tras retrasar el inicio de las obras para no hacerlas coincidir con el soterramiento de la A-5, Transportes ha anunciado este miércoles un plan de modernización dotado con 1.350 millones de euros y un horizonte de ejecución que se alargará hasta 2031.
El objetivo es aumentar la capacidad de la línea un 60% y equiparla con tecnología “de la más avanzada de Europa”, según ha prometido en rueda de prensa el ministro del ramo, Óscar Puente. Para ello, el plan se articula en 28 actuaciones y reparte la inversión entre el gestor de infraestructuras y el operador ferroviario: 650 millones de euros a cargo de Adif y 700 millones para Renfe.
La pieza clave: cambiar la señalización
Adif ejecutará la parte más ligada a obra civil y sistemas: desde la adecuación de estaciones e infraestructura a los nuevos modelos de trenes en camino hasta la renovación de la señalización, ya al final de su vida útil. Entre las actuaciones destacadas figuran la prolongación de andenes (entre 40 y 50 metros adicionales) y la extensión de “mangos de vía” en 200 metros; la construcción de una nueva estación en Móstoles-El Soto; mejoras de accesibilidad en estaciones; y refuerzos de seguridad para evacuación en túneles y estaciones subterráneas.
Uno de los cambios con mayor impacto operativo es el salto del sistema LZB al estándar europeo ERTMS N2, una migración que el Ministerio vincula tanto a la capacidad (más trenes por hora) como a la resiliencia ante incidencias. La nueva señalización permitirá la “circulación indistinta” por cada vía, lo que facilita reorganizar el tráfico cuando hay una avería o un bloqueo. En este sentido, el plan contempla también reordenar los puntos de cambio de vía entre Atocha y Móstoles, situándolos en estaciones con Metro para facilitar transbordos cuando se produzcan incidencias en la línea.
Nuevos trenes, talleres y buses cuando haya cortes
Por su parte, Renfe concentra su inversión en tres grandes bloques: 600 millones para la compra de los 35 nuevos trenes Stadler, 60 millones para la adaptación de los talleres, con un foco especial en Móstoles-El Soto; y 40 millones para planes alternativos de transporte por autobús durante los cortes de servicio.
La modernización del mantenimiento también busca acompañar el salto de capacidad: Transportes prevé una nueva base de mantenimiento en Móstoles preparada para trenes de hasta 200 metros y la adecuación del taller de Humanes, además de un nuevo haz de vías de estacionamiento complementarias para dar soporte a estas instalaciones.
Obras con servicio en marcha y cortes en verano
Según aseguran desde el Ministerio, la mayor parte de los trabajos serán compatibles con la operativa diaria de la línea. Así, de las 28 actuaciones, 15 “de gran calado” se ejecutarían sin necesidad de interrumpir el servicio, mientras que los cortes inevitables se concentrarán en verano, cuando baja la demanda, para reducir el impacto en los viajeros.
De acuerdo con el calendario presentado hoy, la primera gran ventana de afectaciones llegaría a partir de junio de 2026: un corte de cuatro meses en el tramo Atocha–Cuatro Vientos para actuar en infraestructura subterránea y en la contrabóveda de Laguna. La segunda, también de cuatro meses, se situaría en el segundo semestre de 2028 para completar renovaciones en escapes y señalización en tramos críticos hacia Móstoles y Cuatro Vientos.
La hoja de ruta de Transportes continúa con las pruebas del nuevo sistema de señalización en abril de 2029, la entrada en servicio de los nuevos trenes de gran capacidad con conducción automática un año después, en abril de 2030; y, finalmente, en octubre de 2031 la puesta en servicio total de la circulación indistinta hasta Humanes. Para que estos plazos se puedan cumplir, es necesario que el soterramiento de la A-5 concluya en enero de 2027, por lo que Puente ha pedido "lealtad" al Ayuntamiento y una "estrecha colaboración" entre administraciones para reforzar autobuses y Metro durante los cortes.
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