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CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO

Los iraníes en Madrid enfrentan la guerra: "No sé nada de mi familia, podría caer una bomba"

Maryam Eftekharian y Hamid Hosseini residen en España desde hace años y tienen opiniones opuestas sobre la Guerra que su país de origen libra contra Estados Unidos e Israel

Hamid Hosseini (i) y Maryam Eftekharian (d), iraníes viviendo en Madrid.

Hamid Hosseini (i) y Maryam Eftekharian (d), iraníes viviendo en Madrid. / CEDIDA

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Oriente Medio atraviesa una de sus crisis más graves de las últimas décadas tras la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Según los últimos recuentos, los ataques, que comenzaron el 28 de febrero, han causado cerca de 800 muertos en Irán, incluyendo cientos de civiles y un ataque que destruyó una escuela primaria en Minab con decenas de víctimas infantiles. Las operaciones han implicado el lanzamiento de municiones y provocado represalias de Teherán con misiles dirigidos tanto a territorio israelí como a bases estadounidenses en la región, dejando bajas entre militares y civiles en otros países del Golfo. La muerte confirmada del líder supremo iraní, Ali Jamenei, ha intensificado aún más la tensión. Mientras, la guerra cuenta ya con repercusiones regionales y desencadena debates sobre una posible escalada mayor que podría desestabilizar aún más el tablero geopolítico. “No a la guerra. Abogo por la diplomacia para resolver estos problemas. Ahora mismo están muriendo víctimas inocentes. Son sueños rotos. Cuando esto termine, en semanas o meses, se sentarán en una mesa de negociación. ¿Por qué no lo hacen ya?”, plantea Hamid Hosseini (74), portavoz de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España (AIPDHE).

Llegó a España hace más de 40 años, perseguido por un régimen que castigaba a quienes, como él, defendían los derechos humanos de su país: “No tuve más remedio que irme de forma clandestina. En 1983 huí por la frontera con Pakistán, llegué a Italia y a las dos semanas ya estaba en España, donde aún no era necesario el visado. Pensaba que podría regresar pronto, pero no. Ha pasado mucho tiempo, pero siempre tengo la cabeza y el corazón en Irán”. Ha vivido la muerte del líder supremo, Alí Hoseiní Jameneí, con sonrisas y lágrimas a partes iguales. “Llevaba 36 años gobernando con mano de hierro y privó a la población de libertades sociopolíticas. Discriminó a las mujeres, al resto de religiones y etnias que vivían en el territorio. Persiguió a los partidos políticos y censuró todos los medios de comunicación. Toda la población, además, terminó en situación de pobreza. No tenía otro objetivo que crear un ejército fuerte, al servicio de su política expansionista. Hemos sufrido mucho. Han muerto decenas de miles de críticos del régimen, ejecutados o ahorcados por alzar la voz. Ejerció una especie de terrorismo contra la población. Se ha ido un dictador, pero la dictadura permanece”, relata. 

"No a la guerra"

Le hubiera gustado, confiesa, “obligar” a Jameneí a responder ante un tribunal popular o en las Cortes Internacionales “por sus crímenes contra la población iraní”. “Ahora que está muerto es imposible”, lamenta. Él cambió Irán por España. Sin embargo, parte de su familia continúa viviendo allí. “Estoy muy preocupado por ellos. No sé cómo están. Su lucha diaria es conseguir alimento, agua potable, medicamentos y gasolina. No pueden llevar una vida normal en muchas ciudades. En cualquier momento puede caer una bomba. La agresión militar de Estados Unidos e Israel a Irán es ilegal y va en contra del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH). No había por qué bombardear. Irán no presentaba ningún peligro inminente y ya estaba en la mesa de negociación para resolver los problemas relativos a la energía nuclear y otros asuntos”, añade. Hosseini compara la situación en su país de origen con la que vivieron Siria, Afganistán o Líbano anteriormente, a los que define como “tierras quemadas”. “Irán quiere convertir a Irán en otro Gaza. No sé lo que pasará, todo es incierto”, suma. 

Edificio en el centro de Teherán destruido por los bombardeos, este miércoles.

Edificio en el centro de Teherán destruido por los bombardeos, este miércoles. / ABEDIN TAHERKENAREH / EFE

Lo único que pide es un alto el fuego “inmediato” y niega que las acciones de Washington y Jerusalén puedan beneficiar al pueblo de alguna manera: “Trump no es un héroe y Netanyahu es un criminal perseguido por la Corte Penal Internacional por el genocidio en Palestina. Lamento que algunos de mis compatriotas no piensen como yo, pero los iraníes podíamos seguir luchando contra Jemení. Habíamos logrado algunos avances, como el movimiento revolucionario Mujer, Vida, Libertad, que obligó al régimen a dar un paso atrás y permitir que las mujeres salieran a la calle sin velo”. El activista cree que no era necesaria la violencia para destruir al régimen. Sin embargo, una vez recibidos los primeros bombardeos americanos e israelíes, “no han tenido otra opción que contraatacar para sobrevivir”: “Su motivación va mucho más allá. Quieren destruir el país. Tienen objetivos geoestratégicos y esto no es más que una excusa para redibujar Oriente Próximo a favor de sus intereses. Si llegamos a ser un estado democrático algún día, seremos un rival para Israel, por eso quiere destruirlo, como hizo con Siria”. Como portavoz, destaca que la AIPDHE se opone tanto a la invasión de Irán como a la política exterior de la República Islámica, “que provocó esta situación”. 

"Trump nos salvó"

Una opinión que no todos los iraníes comparten. Hay quien, desde que se hizo pública la muerte de Jameneí el pasado 28 de febrero, no ha dejado de celebrar. “Donald Trump es nuestro salvador. Es un mal menor, en comparación con lo que tenemos. El gobierno iraní ha matado a miles de personas. Nos toca celebrar su muerte, igual que él disfrutó asesinando a tanta gente durante medio siglo”, defiende Maryam Eftekharian (56), doctora en Lengua Española y vicepresidenta de la Asociación Centro Cultural Hispano Iraní en Madrid. Reside en el país desde 2009, cuando aterrizó para hacer el doctorado en Filología Hispánica, aunque no llegó a Madrid hasta seis años después. En Irán fue profesora universitaria y ahora compagina las clases particulares de persa, español, inglés e historia con el activismo: “Si cambian las cosas, volveré, que siempre fue mi idea, pero por ahora no. Estoy en un sinvivir por mi hermano, mis primos y amigas que siguen allí. Todos los días hay noticias de bombardeos. Al mismo tiempo es lo que el pueblo necesitaba. Los únicos países aliados que han decidido rescatar a los ciudadanos han sido Estados Unidos e Israel. Ningún país europeo lo ha hecho. Sabemos que la guerra no es buena, pero nos sentimos aliviados”.

Manifestantes iraníes en el exilio en España salen a la calle en Madrid a celebrar la caída del dictador

Manifestantes iraníes en el exilio en España salen a la calle en Madrid a celebrar la caída del dictador / Carlos Luján / Europa Press

A diferencia de Hamid, Maryam ve la muerte de Jameneí como un símbolo de esperanza y optimismo y desea que sea el hijo de Shah la persona que lleve al país a una democracia: “Queremos un referéndum libre. Si llegamos a él habremos cumplido la misión. La gente quiere decidir con su propia voluntad y el único líder de la oposición es el hijo de Reza Pahlaví. Pero para la izquierda aquí eso es impensable, no pueden ni escuchar su nombre. Queremos libertad después de 48 años de sufrimiento, no un cambio de ropa de los extremistas a los reformistas. No queremos un gobierno de izquierda iraní”. Eftekharian insiste en que la masa estaba “deseando” este ataque, al que equipara con un rescate. “Cualquier cambio es necesario. Mis compatriotas salieron a la calle a festejar y bailar en vez de quedarse en casa asustados. En vez de pensar en la Ley Internacional que ha violado Trump deberían pensar en los 90 millones de ciudadanos que han sido rehenes en manos del gobierno”, expresa. Desde el viernes, que habló con su hermano, no ha vuelto a saber nada de los suyos, ya que sólo unos pocos tienen acceso a internet. 

La doctora, casada con un español y madre de un hijo criado en Madrid, cree que la respuesta de Irán era algo predecible. “La diferencia es que ellos han atacado a las milicias, pero el régimen iraní ha ido a por la población civil. La solución es acabar con este régimen totalitario, sangriento y misógino. Deben llegar a un acuerdo, ya que cada bomba destruye nuestro país un poco más. Entiendo que ninguna guerra es beneficiosa, pero lo importante es que alcancen un pacto y les echen del país. Desde 1979, Irán no ha dejado de apoyar a grupos terroristas de Palestina, Yemen o Irak, entre otros. Por eso, la desaparición del régimen es muy importante para la paz mundial. Queremos un gobierno secular, laico y con libertades, que las mujeres puedan salir de casa seguras, que no haya más censura en libros y películas. Queremos libertad. Es nuestro derecho y parece que la Comunidad Internacional no lo entiende. La Organización de las Naciones Unidas no ha movido un dedo”, zanja.