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EN LA SEMANA DE ARCO

Comprar un Picasso en el salón de baile del Círculo de Bellas Artes: arranca la feria donde los cuadros se negocian a la antigua

El Salón de Arte Moderno, liderado por Jorge Alcolea, reunirá en Madrid a 20 galerías de seis ciudades españolas, con obras que abarcan del siglo XIX a la alta joyería y arqueología

'Courbet en el campo' (2018), de Fernando Botero.

'Courbet en el campo' (2018), de Fernando Botero. / CEDIDA

Madrid

El Salón Arte Moderno (SAM) cambia de piel en 2026. La feria, que se ha hecho un hueco propio dentro de la Semana del Arte de Madrid por su tono cercano y su mezcla sin complejos de disciplinas, desembarca por primera vez en el Círculo de Bellas Artes. No es un traslado cualquiera: el edificio de Alcalá celebrará ese año su centenario y SAM ocupará un espacio pensado originalmente para la celebración y el deslumbramiento: el Salón de Baile, con 800 m² y 10 metros de altura, convertido durante seis días en sala de exhibición y venta.

La cita será del 3 al 8 de marzo y aspira a consolidarse como uno de los grandes “primeros golpes” de la Madrid Art Week (antes del cierre de fiesta que marca ARCO). Detrás del proyecto está el galerista y marchante Jorge Alcolea, que defiende un modelo a contracorriente: una feria “al estilo de los antiguos salones parisinos”, más didáctica y conversada, donde los marchantes explican las piezas y el público —coleccionista o simplemente curioso— puede acercarse sin el filtro intimidante de otros formatos. En la última edición, SAM sumó 11.000 visitantes y registró ventas de más de cuatro millones de euros.

Jorge Alcolea, director de la SAM.

Jorge Alcolea, director de la SAM. / CEDIDA

Para 2026, el termómetro se eleva: el anuncio habla de más de 500 obras procedentes de museo y colecciones privadas con un rango de precios que va de 5.000 a 2.000.000 de euros. La novena edición se plantea como un territorio cómodo para el “coleccionista moderno”: en pleno centro, en fechas de máxima efervescencia cultural y con una selección que no se limita a la pintura y la escultura contemporáneas, sino que se abre a arqueología, antigüedades, tapices históricos, libros raros, joyería y mobiliario.

El cambio de sede tiene también una explicación práctica: las últimas ediciones se habían celebrado en la capilla de la Fundación Carlos de Amberes, actualmente en obras de rehabilitación, lo que ha empujado a SAM a buscar una localización “icónica y relevante” con la que sostener el salto de escala. Y el Círculo, con su tradición de escaparate cultural, refuerza la idea de feria como acontecimiento social además de comercial.

Seis ciudades y un recorrido por siglos

SAM 2026 reunirá a 20 galerías especializadas de seis ciudades españolas, con perfiles que van del arte del XIX y XX a la arqueología, el textil histórico o la alta joyería. Entre las confirmadas figuran nombres y especialidades como David Cervelló (Barcelona), Benlliure (Valencia), Astarloa (Bilbao), Atalante (Madrid, tapices y arte textil), J. Bagot Ancient Art (Barcelona, arqueología y arte antiguo), Gothsland (Barcelona, modernismo y noucentisme), Pilares (Cuenca–Madrid, contemporáneo español) o Salazar y Bermúdez (Madrid, joyería histórica y relojes), además de la propia Galería Jorge Alcolea.

La lista de artistas anunciados dibuja un mapa amplio del gusto moderno: de Matisse, Picasso y Miró a nombres clave del arte español como Antonio López, Tàpies, Juan Genovés, José Guerrero o Manuel Rivera, pasando por escultores como Igor Mitoraj o autores contemporáneos como Jaume Plensa y Rafa Macarrón, entre otros.

'Bodegón con cardo' (1962), de Claudio Bravo.

'Bodegón con cardo' (1962), de Claudio Bravo. / CEDIDA

Como anticipo, la organización destaca varias piezas “gancho” que sirven para leer el espíritu de SAM: un dibujo de Matisse ( Tête de femme, 1942), presentado por David Cervelló, con una procedencia subrayada como excepcional; un Picasso temprano ( Personnages dans une auberge espagnole, 1898), un carboncillo de cuando tenía 17 años; y Cumbre (1975), obra representativa de la madurez cromática de José Guerrero, ofrecida por Benlliure. A ese eje moderno se le injerta el peso histórico: J. Bagot llevará, por ejemplo, una crátera griega de figuras rojas del siglo I a. C. y un grupo escultórico helenístico en mármol de Afrodita y Eros.

En pintura, la misma casa anticipa una pieza singular de Miró realizada en 1968 como premio personal para un concurso infantil, con procedencia directa y respaldo documental. El relato se completa con obras que amplían el foco más allá del canon habitual: Mesa cerca de Tomelloso (1959), bodegón-paisaje fundamental de la primera etapa de Antonio López, y Bodegón con cardo (1962), pieza temprana de Claudio Bravo en diálogo con la tradición española.

'Mesa cerca de Tomelloso' (1959), de Antonio Lopez.

'Mesa cerca de Tomelloso' (1959), de Antonio Lopez. / CEDIDA

En el terreno del arte textil, Atalante propone un tapiz de Sonia Delaunay ( Courbe Grise, 1970–1972) tejido por Pinton Frères y procedente de la colección personal de Jacques Damase, mientras que la Galería Jorge Alcolea anuncia Escorce (1992), un busto de Igor Mitoraj de casi un metro de altura. Y desde Bilbao, Astarloa presentará Orio (1903), escena vasca luminosa de Darío de Regoyos procedente de una colección histórica.

Botero, en clave íntima

Además del programa comercial, SAM incorpora un proyecto expositivo con un reclamo potente: Fernando Botero: rotundo e íntimo, 1973–2023, comisariado por Jaime Vallaure y Elena Rosauro. La muestra propone leer cinco décadas del artista colombiano desde la madurez formal hasta una etapa final más contenida y silenciosa.

'Sin titulo' (1958), de Joan Miró.

'Sin titulo' (1958), de Joan Miró. / CEDIDA

El conjunto ronda las 30 obras y declara un valor global de 40 millones de euros, con piezas disponibles desde 60.000 euros (y precios que también alcanzan los 2.000.000). La exposición insiste en los espacios donde “nace” la obra —taller, salón, habitación— y suma las últimas acuarelas realizadas entre 2020 y 2023, creadas desde su dormitorio en los años finales de su vida.

El recorrido se apoya en naturalezas muertas, escenas cotidianas y retratos que apuntan a tensiones de fondo: tradición y modernidad, serenidad formal y conflicto histórico, o el debate sobre la vigencia de la figuración. Entre las obras citadas aparecen títulos como Naturaleza muerta con jarra y naranjas (1973), Jugadores de cartas, Mujer acostada con pájaro, Naturaleza muerta con langosta o Courbet en el campo.