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EXPOSICIÓN

Lo que las cámaras de vigilancia grabaron en la invasión de Ucrania: el proyecto del Thyssen que muestra la vida cotidiana entre bombardeos

Roman Khimei y Yarema Malashchuk están detrás de 'Pedagogías de guerra', una exposición que analiza cómo la violencia se ha infiltrado en las rutinas de los vecinos de Kiev y otras ciudades

'Pedagogías de guerra' estará abierta al público hasta el 21 de junio.

'Pedagogías de guerra' estará abierta al público hasta el 21 de junio. / CEDIDA

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

No querían mostrar las bombas arrasando Ucrania. El proyecto que Roman Khimei y Yarema Malashchuk llevan defendiendo desde que Rusia invadió su país en 2022 pone el foco en lo cotidiano. Aquello que rara vez, frente a edificios destruidos y coches explotados, ojo, abre los telediarios. Pedagogías de guerra reflexiona en el Museo Thyssen Bornemisza sobre cómo la violencia se ha filtrado en las rutinas, reconfigurando la percepción y el comportamiento de la población al respecto. "Nos interesaba contar cómo la guerra altera la percepción y cómo se forma la memoria cuando conviven la proximidad a la contienda y la distancia que debemos tomar como artistas", ha señalado el dúo durante la presentación de las cuatro videoinstalaciones que conforman la exposición. Estarán a disposición del público hasta el 21 de junio. Ahora bien, su huella perdurará bastante más.

La pareja, cuyos trabajos abordan la historia reciente de Ucrania, ha huido de la espectacularización que suele hacerse con estos conflictos. Y, para ello, lo han concebido como un sistema de entrenamiento que moldea los cuerpos, reorganiza la atención y altera la experiencia. "La ocupación está relacionada con las industrias extractivas. Es una vía para acceder a los minerales que necesitamos desesperadamente. Ruego que encontremos una solución para mantener la integridad territorial de Ucrania y pueda unirse a la Unión Europea", ha subrayado Francesca Thyssen, presidenta de TBA21, la fundación detrás de esta iniciativa. Un enfrentamiento que, a su parecer, tras atraversar uno de los inviernos más duros, ha quedado arrinconado por otros. Como es el caso de la operación de Estados Unidos en Venezuela. O, recientemente, junto a Israel, en Irán.

'You Shouldn’t Have To See This', de Roman Khimei y Yarema Malashchuk.

'You Shouldn’t Have To See This', de Roman Khimei y Yarema Malashchuk. / MATHIAS VOELZKE

Las videoinstalaciones recogen las imágenes captadas por cámaras de vigilancia, así como las grabaciones realizadas por los vecinos de Kiev. No son un documental al uso, pero tampoco ficción. Lo que Roman y Yarema se han propuesto aquí es dar a conocer todo lo que ocurre entre un bombardeo y otro. ¿El objetivo? Romper la distancia de seguridad que los espectadores toman respecto a una guerra televisada. "No buscan la imagen heroica a la que tanto estamos acostumbrados, sino poner en cuestión las grandes batallas del pasado", ha apuntalado Guillermo Solana, director del Thyssen. Para conseguirlo, han ido reescenificando cada uno de los escenarios que ahora se exponen en Madrid. Una técnica que queda patente desde la primera parada: en The Wanderer, recrean las posturas de los cádaveres de los soldados rusos caídos que se confunden con el paisaje natural de los Cárpatos.

La segunda pieza, Open World, presentada en la 36ª Bienal de Artes Gráficas de Liubliana, articula códigos propios del videojuego: muestra a un joven desplazado mientras teledirige un perro robótico de uso militar para recorrer los lugares de su infancia. En la tercera, You Shouldn't Have To See This, reconocida con el premio curatorial de Offscreen París, puede verse a distintos niños mientras duermen. Son algunos de los 20.000 menores que fueron trasladados a la fuerza. Al cruzar los límites de la privacidad, los autores cuestionan cómo los medios moldean la percepción de la gente. Y, por último, We Didn't Start The War presenta un tríptico audiovisual concebido en un contexto donde las imágenes recuperan las rutinas ya desaparecidas entre los ucranianos. "De este modo iniciamos una conversación con el espectador sobre la representación de un país en guerra", han señalado Roman y Yarema.

Salvar el patrimonio ucraniano

Para Chus Martínez, su comisaria, la muestra puede leerse a través de la paradoja formulada por Bertolt Brecht: "Él distinguía entre Erlebnis, la experiencia vivida, y Erfahrung, la experiencia procesada. Según él, el arte no transmite directamente la primera, la convierte en un forma de comprensión. ¿Qué tipo de conocimiento puede producir entonces el arte sobre la guerra? Una posible respuesta es que un conflicto lo cambia todo radicalmente mientras otros aspectos se mantienen inquietantemente familiares". Pedagogías de guerra es fruto del compromiso que TBA21 adoptó con aquellos artistas que trabajan en situaciones bélicas. Así surgió Museums for Ukraine, una alianza urgente de profesionales movilizados por Francesca para salvaguardar el patrimonio cultural de Ucrania.

Roman Khimei y Yarema Malashchuk.

Roman Khimei y Yarema Malashchuk. / CEDIDA

Lo que comenzó como una respuesta inmediata evolucionó hacia un esfuerzo colectivo implicando a instituciones como el Museo Thyssen, que albergó En el ojo del huracán en 2023, una retrospectiva dedicada al arte ucraniano en las primeras décadas del siglo XX. La muestra viajó después al Museo Ludwig (Colonia), el Belvedere (Viena) y la Royal Academy of Arts (Londres). Asimismo, La magia de Polissia exhibió en 2025 las fotografías que Andrii Kotliarchuk sacó en una de las regiones más enigmáticas del país. "Es difícil levantarte todas las mañanas viendo las imágenes de la guerra", ha insistido Francesca. El arte seguirá registrándola con sus distintos enfoques para que, en el futuro, cuando la paz deje de ser un lujo, nadie pueda negar lo que sucedió. Ni manipularlo.