GASTRONOMÍA
De los ñoquis de Di Stéfano a los Fettuccine Alduccio: el legado del restaurante italiano frente al Bernabéu
Gianni Sebastianelli, fundador de Alduccio, relata cómo el restaurante del Bernabéu se construyó sobre la base de la pizza y la pasta fresca, con el mismo método artesanal

Pizzería Alduccio. / Cedida

"Alfredo Di Stéfano era mi padrino". La frase cae con la naturalidad de quien no la usa para presumir, sino para colocar un restaurante en el lugar exacto que ocupa en Madrid: el de las mesas con historia. "Venía muchísimo", añade, y lo atribuye a la relación familiar: "Era un amigo de familia. De los buenos amigos". En Alduccio, frente al estadio Santiago Bernabéu, ese relato tuvo incluso una rutina. "Esa mesa era la suya. Venía a comer los ñoquis todo los viernes", sostiene su fundador, Gianni Sebastianelli, entre anécdota y anécdota a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

Alfredo di Stefano y Ladislao Kubala en Alduccio. / Cedida
El restaurante Alduccio no es solo una dirección italiana en Avenida de Concha Espina, número 8. "Era el Madrid de 1957, cuando, mi padre, Aldo Sebastianelli trajo la 'Pizza' a España y concretamente a Madrid", recuerda Gianni. En la calle Gonzalo Jiménez de Quesada —añade— nació esa primera "meca de la pizza" que, con el tiempo, terminaría extendiendo su leyenda hasta el Bernabéu.

Gianni y Monica Sebastianelli, herederos de Aldo Sebastianelli y actuales dueños del restaurante italiano Alduccio. / Cedida
La pizza y los americanos de Torrejón de Ardoz
En Alduccio, buena parte de la historia se explica con imágenes, fechas y el relato de Gianni Sebastianelli. Él sitúa el origen del restaurante, antes de mudarse al distrito de Chamartín, en un lugar poco habitual para una primera vez gastronómica: Torrejón de Ardoz. "Porque en realidad ahí es la primera pizzería que abrió en Madrid, y tuvo que ser en Torrejón donde estaba la base de los americanos que ya reclamaban su porción", cuenta Gianni, en un país donde la pizza forma parte del día a día.
Ese contexto ayuda a entender por qué aquí aparece la expresión "pizza pie", un término coloquial en Estados Unidos —sobre todo en Nueva York y el noreste— para referirse a una pizza entera (no a una porción). A partir de ahí, fueron consolidando una clientela fija y ganando tanta popularidad que el salto al centro de Madrid se volvió inevitable.
El restaurante no solo ordena su historia por hitos; también por escenas familiares. En el comedor, Gianni señala una fotografía clave: "Ahí al fondo, está toda la foto en blanco y negro de mi padre, el día de la inauguración, que por eso mi madre no pudo venir, porque le estaban dando aviso". El aviso, explica, era su nacimiento: "Que yo nací ese mismo día". "Eso es".

Alduccio, la primera pizzería que abrió en Madrid en Torrejón de Ardoz. / EPE
Cuando habla de los platos predilectos de su padre, Gianni evita quedarse con uno solo: "El plato favorito de mi padre eran muchos, pero la pizza, por supuesto, era uno de sus platos favoritos. Vamos, la pasta en general". Si tuviera que señalar una receta que lo representa y que sigue viva en la casa, elige la "Fettuccine Alduccio". Según recuerda, fue una recomendación directa de Alfredo en Roma: "Fettuccine Alduccio fue un consejo del famoso Alfredo. Porque la fettuccine lo hizo Alfredo". Incluso conserva la escena en imágenes: "Mi padre también ahí, en una foto está con Alfredo, quien en Roma le dijo, mira, voy a abrir en Madrid. Y dijo, pon en la carta fettuccine Alduccio y verás cómo triunfa".
Gianni enmarca ese plato en una época concreta: "La fettuccine es un clásico de la cocina italiana de los años 50, 60". Y subraya la huella del creador: "Alfredo fue un maestro de la cocina italiana". A día de hoy, dice, todavía le llegan señales de esa fama: "En Portugal me dijeron que también estaban en una carta".

'Spaghetti alla carbonara' con guanciale y huevos de corral en el restaurante Alduccio. / Cedida
El salto posterior ya es el de la consolidación. Rezaban las hojas del calendario el año 1962 cuando este aventurero italiano conquistó el corazón de Madrid y así nacía así el 'Ristorante Alduccio' del Bernabéu". A partir de ahí, Gianni resume la columna vertebral de la casa: pizza y pasta fresca hecha a mano, "tal y como la elaboraban 'le mamme' en las casas italianas".

Gianni Sebastianelli, al mando de Alduccio. / Cedida
Cuando se le pregunta por cómo se sostiene un restaurante durante décadas, su respuesta vuelve a una idea concreta: continuidad en el método. "El secreto en realidad es el día a día y mucho amor en las cosas, hacer las cosas como se hicieron desde que abrimos con la base de la misma pasta que se hacía entonces, la misma forma de hacer la pasta con una maquinita pequeña para que la pasta clásica sea irregular", detalla, defendiendo esa arbitrariedad como un rasgo de elaboración artesanal.

Tres platos de pasta elaborados en el restaurante italiano Alduccio. / Cedida
En el caso de la pizza, su prioridad es el producto: "El ingrediente es la materia prima, fundamental. Una buena harina, un buen pomodoro, tomate San Marzano y un buen Fior Di Latte". Y añade un contraste con los primeros años: "En los tiempos de mi padre aquí no había ni mozzarella pero hoy día, gracias a Dios, todo lo que quieres de Italia lo tienes en Madrid".

Pizzería Alduccio. / Cedida
Mamina, la pizza en honor a Rosa
Entre las pizzas que el propio restaurante destaca Mamina, Alduccio o Tartufata, Gianni se detiene en una que se ha convertido en emblema íntimo. "Hay una pizza particular que sale muchísimo, que es la pizza mamita", cuenta, y la narra con precisión de rutina: pomodoro san Marzano, Fior Di Latte, un chorizito "un poco picante" y un huevo que entra a media cocción "para que luego salga a jugo". Su nombre explica el resto: "Esa es la pizza mamina. Y esa es la que más piden, en honor a mi madre Rosa".

Pizza en Alduccio. / Cedida
En este restaurante de cocina refinada con tintes italianos la historia se ve en las paredes. Sebastianelli lo dice recordando una escena muy comentada en la casa: "Cuando Sofía Loren se metió en la cocina del 'Ristorante Alduccio' del Bernabeu".

La actriz Sophia Loren en las cocinas del restaurante italiano Alduccio. / Cedida
Y el álbum de fotos remata la estampa con otros nombres: "Claudia Cardinale, Paolo Rossi, Lola Flores, Sara Montiel, Mijaíl Barýshnikov, Rocío Jurado o Depeche Mode, entre otros". No obstante, para Gianni la fama que de verdad sostiene un restaurante es la de la constancia. Esa cercanía, asegura, se repite con la clientela: "Tenemos tanta amistad con los clientes que algunos son los hijos, otros son los nietos", cuenta con una sonrisa y con ese empeño de quien se desvive por mantener el legado de su padre.

Rocío Jurado y Sara Montiel posan en Alduccio. / Cedida
Y, para que el cliente habitual siempre encuentre algo nuevo, mantienen una base fija y sugerencias que cambian: "Es carta fija y luego las recomendaciones cambian cada semana aproximadamente", con platos como "el papardelle con carillera" o "las lingüines con carabinero".