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Cierra Estupenda, el bar secreto que Silvia abrió en Madrid para los amantes de 'Twin Peaks': "Cada vez es más difícil tener un negocio"

El templo inspirado en la serie de David Lynch llevaba ocho años luchando por no bajar la persiana: este domingo, su dueña organizará un mercadillo para vender sus decorados

Silvia Prieto abrió Estupenda Bar en la calle San Roque hace ocho años.

Silvia Prieto abrió Estupenda Bar en la calle San Roque hace ocho años. / ALBA VIGARAY

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Está a flor de piel. El bar con el Silvia Prieto siempre había soñado, el Estupenda, situado en la calle San Roque, acaba de cerrar. Y, claro, después de tantos años sacándolo a flote, es incapaz de aguantar la emoción. Apenas queda nada del decorado que intentaba recrear los escenarios de Twin Peaks: la serie de David Lynch fue el punto de partida de un local que, durante ocho años, ojo, ha atraído a miles de seguidores. Era su templo en Madrid. Un lugar que ha resistido numerosos embistes, en parte, cómo no, gracias a sus parroquianos más fieles. “Este domingo organizaré un mercadillo para vender las últimas cosas. Sólo me quedaré el neón de la puerta para mi futura casita en el campo”, asegura risueña. Las dos fotografías de Laura Palmer que descansaban sobre su altar ya tienen adjudicatario. Las cortinas aterciopeladas y los sillones acolchados también. Síntoma del fervor que Estupenda Jones, su alter ego, la auténtica artífice del proyecto, ha despertado desde 2018. Mañana ya no abrirá, pero algo de ella se ha quedado en Malasaña para siempre.

“Tomé la decisión en octubre de 2022. La pandemia nos asfixió. Casi no entraba gente e ingresábamos lo justo para pagar la luz y el agua. Las ayudas sólo nos permitieron pagar los meses de alquiler atrasados. Estuvimos bastante tiempo sin facturar. Y ahí empezó nuestra ruina. Estuvimos a punto de cederlo en dos ocasiones, pero no salió adelante. Tampoco cuando un interesado quiso comprar mi parte en la sociedad que teníamos. Fueron demasiadas idas y venidas hasta que, finalmente, menos mal, apalabré el traspaso”, mantiene. El pasado 14 de febrero organizó una fiesta de despedida con quienes pasaron al menos un momento especial en el Estupenda. Desde entonces, los recuerdos se le han ido amontonando en los ojos. En él se han celebrado tantos, tantos, tantos acontecimientos culturales que resulta extraño verlo apagado.

26.02.2025. MADRID. Imágenes de la coctelería ‘La Estupenda’, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

El Estupenda ha bajado la persona este sábado tras ocho años en Malasaña. / ALBA VIGARAY

C. Tangana, Alaska, Rubén Pozo, Iván Ferreiro, La Bien Querida, Verónica Echegui y Carlos Areces, entre otros, eran algunos de sus habituales. Aquí se rodó Machos Alfa y Paco Plaza proyectó Verónica. Incluso se celebró la muerte de Lynch. “Jamás olvidaré el primer beso que vi en el sótano. Ni al primer cómico que se subió al escenario”, apunta Silvia. Sin embargo, pese a todo lo bueno, tristemente, el peso de la hostelería ha podido con ella. Sobre todo, cuando se trataba de compaginarla con su otra profesión: vestuarista de cine. “Me quitaba tiempo y energía. Lo peor que he llevado ha sido la gestión del personal. He tenido 60 empleados y no podía más. Cada vez es más difícil tener un negocio. Todo está por las nubes”, añade. Una realidad que, quizá, cuando empezó a incubarlo, no concebía. Por aquel entonces, su amor por Twin Peaks era el motor más poderoso. Recrear el universo de Shelly Johnson, Bobby Briggs y Harry S. Truman le compensaba más que las numerosas facturas que enfrentó más adelante.

26.02.2025. MADRID. Imágenes de la coctelería ‘La Estupenda’, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Silvia Prieto diseñó una carta inspirada en la serie 'Twin Peaks'. / ALBA VIGARAY

Era tal su pasión por estos personajes que diseñó una carta inspirada en ellos. Servían perritos y batidos. También hamburguesas. Ahora bien, el plato estrella era la tarta de cereza que Dale Cooper acostumbraba a pedir en la ficción. Entre los cócteles más demandados estaba el Audrey Horne, inspirado en la joven que se enamoraba del citado agente: una mezcla de marraschino, amaretto y bourbon que hacía las delicias de los clientes. “La disfruté muchísimo. Cada semana quedaba con mi pareja para ver el capítulo correspondiente. Así que, cuando mi antiguo jefe decidió cerrar su bar, entonces, me planteé quedármelo. No fue fácil. De hecho, el día de la inauguración aún olía a pintura y los cables se colaban por el suelo. Fue un desastre, pero hoy me da ternura”, explica.

Sus fieles ya lo salvaron

Lo primero que hizo fue encargar a Javier Alvariño los neones que coronarían el espacio. Le bastó un segundo para darse cuenta de lo especial que sería el Estupenda: “Le puse ilusión y amor. E intenté que la decoración estuviera calcada. Los propios clientes también aportaron su toque. No obstante, hay un par de cosas que se me han quedado en el tintero. Por un lado, que Lynch no nos haya visitado. Y, por otro, que mis amigos Óscar Martín y Elena Muñoz no hayan podido proyectar su película Amigo. Me considero una gran cinéfila y me hubiera gustado hacerlo con sus charlas correspondientes”. Curiosamente, desde que arrancó este viaje, no sólo ha atendido a entusiastas de Twin Peaks, poco a poco ha ido consolidando a una clientela propia. De hecho, fueron ellos quienes lo salvaron una de las tantas veces que estuvo a punto de cerrar: gracias a una campaña de micromecenazgo, consiguieron reunir 4.000 euros a cambio de un trago.

26.02.2025. MADRID. Imágenes de la coctelería ‘La Estupenda’, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

El Estupenda acogía monólogos en su sótano para intentar atraer a nuevos públicos. / ALBA VIGARAY

A partir de ahora, Silvia dedicará todos sus esfuerzos al cine. Acaba de grabar Tránsito, un thriller de Kiko Prada. Y ya tiene cerrada otras dos películas: “Me parece increíble poder dedicarme a una sola cosa. Antes, tenía que mover cielo y tierra para cuadrar los horarios”. En las próximas semanas otro bar temático tomará el relevo. “Estará relacionado con los juegos de mesa. Gustará”, avisa. Ayer no se despidió del Estupenda. Le daba tanta pena que prefirió quedarse sólo con los buenos recuerdos. Está feliz, no hay duda. Tal vez, de no haberlo vivido, quién sabe, hoy no sería la misma persona. “Aunque los números no hayan salido bien, doy las gracias al universo por todo lo bonito que ha sucedido aquí”, concluye. En el futuro, podrá decir que lo intentó. Y que, a veces, la mayoría, mereció la pena.