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CURIOSIDADES DE MADRID

El experto que te cuenta lo que cuesta encender cada día el icónico cartel de Schweppes en la Gran Vía de Madrid: ¿Es rentable?

Jaime, divulgador de Suopmobile, explica en redes el coste histórico (y diario) de uno de los reclamos publicitarios más reconocibles de la capital

Icónico cartel de Schweppes en la Gran Vía de Madrid.

Icónico cartel de Schweppes en la Gran Vía de Madrid. / CCO

Mantener encendido el icónico cartel de Schweppes en la Gran Vía de Madrid no es solo una cuestión estética. Es, sobre todo, una operación con números de gran escala. Así lo explica Jaime, divulgador de Suopmobile, que ha calculado el coste histórico (y diario) de uno de los reclamos publicitarios más reconocibles de la capital.

Según explica, la estructura —instalada a 37 metros de altura— pesa cerca de 1.000 kilos y está compuesta por 104 tubos de neón multicolor. El cartel se inauguró en 1972 y, de acuerdo con sus estimaciones, su fabricación costó 3,7 millones de pesetas, una cifra equivalente a casi medio millón de euros actuales.

Décadas de mantenimiento

Pero el grueso del gasto no está en su construcción, sino en sostenerlo durante décadas. Jaime calcula que el alquiler de la fachada a lo largo de 53 años asciende a 7,9 millones de euros.

A ese importe suma 1,1 millones en técnicos y mantenimiento constante, además de otros costes asociados: alrededor de 600.000 euros en tasas municipales de publicidad, 150.000 en seguros de responsabilidad civil y unos 370.000 en la factura eléctrica necesaria para mantener el rótulo iluminado.

Con todo ello, el coste acumulado —siempre según sus cuentas— supera los 10,6 millones de euros. Traducido a una cifra diaria, equivale a unos 550 euros por cada día que el cartel ha permanecido instalado.

La conclusión del experto es que, pese al desembolso, la inversión ha sido rentable en términos de visibilidad. Estima que el cartel ha generado un valor publicitario de 79,5 millones de euros, lo que representaría un 650% de “beneficio” en visibilidad para la marca.

“Me gusta poner números a las cosas que nadie calcula”, remata Jaime, que plantea el caso del cartel de Schweppes como ejemplo de cómo un soporte físico, sostenido durante décadas, puede convertirse en un activo publicitario de alto retorno.