Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ANIMALES

Princesa, la gata emblemática del Retiro, reaparece tras ser retirada del parque por una pareja sin autorización

La desaparición de Princesa, una gata emblemática de los Jardines del Retiro, desató una búsqueda por parte de AGAR, que la encontró en un centro veterinario tras ser retirada por una pareja bajo falsas alegaciones

Princesa, la gata emblemática del Retiro, reaparece tras ser retirada del parque por una pareja sin autorización

Lucía Feijoo Viera

El pasado fin de semana, los Jardines del Buen Retiro fueron escenario de un suceso que ha reabierto el debate sobre la gestión de los animales urbanos en la capital y los límites de la intervención ciudadana. Princesa, una de las gatas más emblemáticas y longevas de la colonia felina del parque, desapareció de su entorno habitual el sábado, activando una inmediata búsqueda por parte de la Asociación de Amigos de los Gatos del Retiro (AGAR).

Tras interponer una denuncia por sustracción, la asociación logró localizar al animal esa misma noche en un centro veterinario. Según confirmaron fuentes de la organización, una pareja decidió retirarla del parque bajo su propio criterio personal, alegando un "supuesto mal estado de salud que los informes clínicos posteriores desmintieron categóricamente", según detalla la Asociación.

A sus 19 años de edad, Princesa fue sometida a un chequeo exhaustivo que supuso un cuadro de estrés completamente innecesario para un animal de su avanzada senectud. Los resultados confirmaron que la gata no está enferma, sino que es una gata anciana cuya condición física es óptima para su edad.

Rechazada por su edad

Un detalle revelador de este episodio es que, según detalla la asociación, las personas que la retiraron mostraron interés en adoptarla inicialmente, pero desistieron en el momento en que conocieron su verdadera edad, dejando al animal en la clínica sin realizar ninguna solicitud formal de adopción. Este hecho refuerza la postura de AGAR sobre la importancia de no tratar a los animales comunitarios como objetos de posesión, sino como seres con derechos vinculados a su entorno.

Agar apunta que, desde el punto de vista jurídico y ético, el caso de Princesa se ampara en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales. Esta normativa reconoce la figura del gato comunitario y prohíbe en su artículo 42 la retirada de estos animales de su colonia salvo causas excepcionales que aquí no concurrían.

Además, desde sus redes sociales cuentan que Princesa es una gata de vida libre nacida en el Retiro que, pese a ser sociable, ha rechazado la vida en cautividad en dos ocasiones anteriores, mostrando claros signos de apatía hasta que fue retornada a su hogar bajo el cielo de Madrid. La asociación insiste en que capturar a un gato sano sin causa clínica implica riesgos graves de salud, especialmente en animales geriátricos.

Tras la resolución del conflicto y el regreso de Princesa a su territorio, Agar ha dado por zanjada la controversia recordando que su misión es velar por el bienestar animal por encima de los deseos humanos. Aquellas personas que deseen ayudar de forma real tienen a su disposición multitud de gatos en refugios que sí dependen totalmente del ser humano y esperan un hogar, mientras que los gatos del Retiro cuentan con una entidad legalmente responsable que decide su destino bajo estrictos criterios de protección.