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TRIBUNALES

Un joven acepta seis años de cárcel por intentar matar a un policía en el Metro de Gran Vía en 2024

En la estación de Metro de Gran Vía, el acusado forcejeó con un agente, le quitó su arma y trató de dispararle, aunque el seguro evitó que la bala saliera, según el relato de los hechos

Varias personas entran en un vagón de la estación de Metro de Gran Vía.

Varias personas entran en un vagón de la estación de Metro de Gran Vía. / Europa Press/ Eduardo Parra

Madrid

Un joven acusado de intentar matar a un agente de la Policía Nacional en el Metro de Gran Vía en 2024, que llegó a arrebatarle su arma reglamentaria, ha llegado a un acuerdo con la Fiscalía y ha aceptado 6 años de cárcel por un delito de homicidio agravado en grado de tentativa.

Este jueves se iba a celebrar el juicio en la Audiencia Provincial de Madrid, en el que la Fiscalía pedía para el acusado, J.A.M., hasta 10 años de cárcel antes de llegar a un acuerdo. El hombre chileno consiguió quitarle la pistola al agente y trató de dispararle, pero no lo logró: el arma tenía el seguro puesto.

Sin embargo, antes del juicio, el joven J.A.M. ha admitido los hechos y ha alcanzado un acuerdo de conformidad con el fiscal y la acusación particular. Así, ha logrado que la reducción de la condena a solo seis años de prisión, con la expulsión a su país a los dos años de cumplir la pena. Tras esta vista oral, el juez redactará una condena de acuerdo a los términos de la conformidad.

Los hechos ocurrieron el 30 de de diciembre de 2024 sobre las 17:30 horas en la estación de Metro de Gran Vía, según relata el Ministerio Fiscal. Entonces, dos agentes de la Policía vestidos de paisano pararon al condenado y a otro presunto hombre a los que seguían por un delito cometido. Según apunta la acusación, durante el registro, el joven se mostró "agresivo" y empezó a gritar "¡me están intentando robar!", generando una confusión que aprovechó su acompañante para huir.

Posteriormente, el condenado, de 25 años, forcejeó con uno de los agentes y le arrebató el arma reglamentaria, una HK USP Compact. Llegó a encañonarle y pulsar el percutor mientras apuntaba a su abdomen, pero el seguro permitió que la bala no se disparara. Según la Fiscalía, el joven cargó entonces la pistola y trató de volver a disparar, pero de nuevo falló. Entonces, el policía consiguió reducirle con ayuda de de su compañero y de los vigilantes de seguridad del Metro. Como consecuencia del forcejeo, el policía sufrió una contusión en la rodilla izquierda y un esguince de tobillo derecho, lesiones que tardaron cinco días en curar y no dejaron secuelas.