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VIOLENCIA SEXUAL

La Fiscalía pide 15 años de cárcel para el sacerdote acusado de agredir sexualmente a mujeres en Vallecas

Cuatro mujeres han declarado en el juicio que el religioso abusó sexualmente de ellas entre 2020 y 2022, enviándoles mensajes amenazantes, según fuentes jurídicas

Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid.

Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid. / Ricardo Rubio / EP

EFE

Madrid

Cuatro mujeres han relatado este jueves, en el juicio a un sacerdote de una parroquia del distrito madrileño de Vallecas, cómo este religioso las agredió sexualmente y les envió mensajes sexuales y amenazantes, mientras el acusado ha negado los hechos, que atribuye a una campaña liderada en su contra por una voluntaria de Cáritas.

La Fiscalía pide 15 años de cárcel para este sacerdote como autor de dos delitos de agresión sexual y un tercero de agresión sexual continuada en aplicación de la Ley Orgánica 10/2022 (conocida como ley del solo sí es sí) al considerarla más favorable para el reo.

También solicita libertad vigilada, tras cumplir prisión, por un total de 19 años, alejamiento de las víctimas y que no trabaje con menores durante 28 años, ya que ve acreditado que el religioso abusó de estas mujeres especialmente vulnerables que acudían a pedir ayuda a la Parroquia de San Pedro Regalado y San José de Calasanz.

La acusación particular sostiene que agredió a una víctima más, que ha declarado como perjudicada.

Las cuatro mujeres han ratificado que, como denunciaron, el sacerdote las agredió sexualmente -entre 2020 y 2022- y les envió mensajes lividinosos, llegando a amenazar a una de ellas, han confirmado a EFE fuentes jurídicas, ya que las victimas han declarado a puerta cerrada para preservar su intimidad.

El sacerdote niega la acusación: es campaña orquestada

Por su parte el acusado ha negado que agrediera sexualmente a ninguna mujer ni enviara mensajes con contenido sexual, y ha sostenido que las denuncias responden a "una campaña" orquestada por una voluntaria de Cáritas, que coordinaba las ayudas de esta entidad en la parroquia.

El motivo sería "acusar de acoso sexual" falsamente, según su versión, porque esa voluntaria estaba "obsesionada" con él, se sentía insegura porque debió de pensar que iban a cerrar la iglesia, y al llegar otras voluntarias "sufrió una inestabilidad que la llevó a actuar así".

Así esta mujer ofreció a varias mujeres, a cambio de denunciarle, "un trato especial" para recibir más ayudas, incluidas las que se conceden a víctimas de violencia sexual, según el acusado.

Ha sostenido que además una de las denunciantes, que dijo que tenía una foto con él de contenido sexual, le chantajeó diciendo que "si no la ayudaban y llegaban a deportala, ella le denunciaría por abusos", a lo que él le contestó que no aceptaba chantajes.

Durante su declaración el acusado ha reconocido que envío un mensaje a una de las denunciantes en el que le decía "me da pena no besar esas piernas tan bonitas", aunque ha asegurado que la intención era quitarle un complejo que tenía y sobre el que se había pronunciado en redes sociales.

En cambio, ha negado rotundamente que enviara mensajes en los que decía que él era "un sacerdote pero también un hombre" y le gustaban las mujeres, o que tenía "mucho poder", amenazando con deportar a una de las mujeres, o que dijera "si cuentas algo te pego un tiro o me lo pego yo".

El religioso ha explicado que sus superiores le retiraron de su labor en esa iglesia y le pidieron que permaneciera callado, y como eso le pareció injusto decidió denunciar la campaña en su contra.

Durante la vista de este jueves la voluntaria de Cáritas a la que el cura acusa de orquestar las denuncias ha explicado que dos mujeres que acudían a la parroquia le contaron episodios de agresión sexual y por eso ella llamó a una tercera usuaria, porque sospechaba que podía ser víctima también, y así esta mujer también le confirmó que el religioso había abusado de ella, y que tenía mensajes que lo probaban.

Ella lo pasó muy mal porque el sacerdote era amigo y "una referencia", pero decidió seguir adelante y denunciar las presuntas agresiones en Cáritas porque no podía permitir que atacara a mujeres y además muy vulnerables.