CUARESMA
El origen de los bartolillos de Madrid: un dulce con raíces que se remonta a siglos atrás
Los bartolillos, un dulce madrileño con origen incierto, se preparan en la capital desde hace generaciones, destacando por su masa fina, relleno de crema pastelera y su forma triangular que recuerda a un mantón de Manila

Aunque antiguamente existieron versiones saladas rellenas de carne, hoy la receta dulce es la principal / Real Academia de Gastronomía

El pasado miércoles 18 de febrero, también conocido como 'Miércoles de Ceniza', marcaba el inicio de la cuaresma y, con ella, todas las pastelerías de la capital han comenzado a transformar sus vitrinas. Dando paso al azúcar glas y a las frituras recién hechas, las calles de Madrid se llenan poco a poco de ese olor inconfundible que anuncia la llegada de la Semana Santa.
Sin embargo, en la capital, el dulce que los madrileños más golosos esperan con impaciencia no es ni la torrija ni la rosquilla. Este postre, que fuera de la región casi nadie conoce, se caracteriza por su masa muy fina y por un relleno generoso de crema pastelera, que promete maravillar a todo aquel que lo prueba. ¿Lo adivinas?
Un pequeño mantón de Manila
Los bartolillos de Madrid son defendidos por sus habitantes como un dulce sin rival. Su origen, un tanto difuso, podría remontarse a la época romana, aunque otros los relacionan con la época del Al-Ándalus o incluso con los tradicionales dulces de convento calificando a las monjas como sus creadoras.
Dentro del recetario más castizo de la capital, este pequeño manjar que sólo puede encontrarse en Madrid es descrito como una de las 'frutas de sartén', esa tradición de dulces fritos que aparece cada año cuando llega la vigilia. Con su característica forma triangular, a muchos les recuerda al tradicional mantón de Manila, una de las imágenes más populares de la ciudad.

Su forma triangular recuerda al tradicional Mantón de Manila / EPE
Aunque antiguamente era más común encontrar versiones saladas rellenas de carne, hoy en día la receta dulce se ha impuesto como la principal. Obradores históricos como la Antigua Pastelería el Pozo o El Riojano los preparan desde hace generaciones, y es que, si bien existen otros dulces parecidos fuera de la meseta, solo el bartolillo representa el auténtico legado de la repostería madrileña.

Bartolillos a la venta en la Antigua Pasteleria del Pozo / Los Palmas
Los bartolillos, formados por una oblea transparente que envuelve una crema espesa con aroma a limón y canela, son toda una experiencia para el paladar. Desde que se muerde su crujiente capa exterior, la crema suave y densa se desborda para dar paso al azúcar glas que cubre la superficie. Con un contraste de texturas, este postre es perfecto para quienes disfrutan del azúcar con gusto.
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