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TIROTEO EN MADRID

Cazan en Alemania al autor del asesinato de un expolítico ucraniano frente a un colegio de Pozuelo

La Policía Nacional ha detenido al presunto responsable del tiroteo que acabó con la vida de Andréi Portnov

Un expolítico ucraniano muere en un tiroteo a las puertas del Colegio Americano de Madrid en Pozuelo de Alarcón

Sara Fernández

Héctor González

Héctor González

Madrid

La Policía Nacional ha echado el guante en la ciudad de Heinsberg (Alemania) a un hombre ucraniano de 45 años sospechoso del asesinato de Andréi Portnov, el expolítico ucraniano tiroteado a las puertas del Colegio Americano de Pozuelo de Alarcón en mayo de 2025. Según han informado fuentes policiales, la detención ha sido llevada a cabo por agentes del grupo 5 homicidios de la Jefatura Superior de Madrid, en colaboración con el Grupo de Operaciones Especiales de la BKA alemana. 

Según traslada la policía, se han emitido una orden europea de detención y otra orden europea de investigación para proceder al registro de la vivienda del arrestado. A cargo de la investigación judicial del caso, que está bajo secreto de sumario, se encuentra el Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo de Alarcón.

El día del asesinato, el 21 de mayo, la víctima acababa de dejar a sus hijos en el colegio cuando al ir a montar en su vehículo, un Mercedes de alta gama y color negro, una persona le disparó varias veces por la espalda antes de salir huyendo hacia una zona boscosa próxima. Por la rapidez y precisión del ataque, los investigadores en seguida sospecharon de profesionales.

Andriy Portnov, de 52 años, era abogado de profesión, por lo que asesoraba a empresas y particulares ucranianos y de otros países del Este europeo. Fue asesor del expresidente ucraniano Viktor Yanukóvich que estuvo en una lista negra de la UE por malversación de fondos estatales o violaciones de los derechos humanos en Ucrania.

Se libró de aquellos cargos, pero posteriormente fue investigado por el servicio secreto ucraniano por su supuesta colaboración con Rusia después de la primera invasión, que se produjo en 2014. Fue implicado también en casos de corrupción, en concreto por un delito de blanqueo de dinero, aunque finalmente también fue exonerado.

Cuando fue asesinado llevaba tres años residiendo en España con un permiso temporal por circunstancias excepciones y manteniendo un perfil bajo. Vivía en una exclusiva urbanización de La Moraleja y combinaba esa residencia con un piso en el centro de Madrid. Tras el crimen, la inteligencia ucraniana mostró una foto del cadáver de Portnov acompañada de a la palabra "eliminado".