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A DEBATE

¿Son reales estas imágenes? El fotógrafo que juega con la IA para desafiar a los espectadores: "Es complicado reconocerla"

Javier Aranburu propone un juego óptico en 'El límite de lo real', una exposición inmersiva que acogerá la galería madrileña Flashara hasta el 6 de marzo

'Alta densidad' es una de las imágenes que conforman la exposición de Javier Aranburu.

'Alta densidad' es una de las imágenes que conforman la exposición de Javier Aranburu. / CEDIDA

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Un tacón sobre el hielo. Una cama en la carretera. Un delfín bajo la arena. ¿Son estás imágenes reales? En este rincón de Madrid no existen las certezas. Y las pocas que hay tardan lo que el ojo en parpadear. Es difícil reconocer si lo que estas fotografías desvelan ocurrió en realidad. O, en cambio, ojo, se creó en una pantalla. Este es el punto de partida de El límite de lo real, la exposición de Javier Aranburu que acoge la galería Flashara hasta el 6 de marzo. Un proyecto que propone un juego visual y conceptual al espectador: distinguir cuáles son reales y cuáles no. “Quería establecer un diálogo entre las fotografías que he realizado en los últimos 20 años con las nuevas creaciones que hago con inteligencia artificial”, asegura. Un giro que arrancó hace dos años cuando descubrió la herramienta. "Sus posibilidades creativas son impresionantes", asegura. Hasta el punto de confundir.

La propuesta busca una reacción concreta del visitante. Primero, plantearse lo que ve. Y, después, aplicarlo a su vida: “La idea es que, a partir de aquí, cuando vean imágenes similares en redes sociales, duden y reflexionen si son reales". En ese territorio donde la imagen ya no garantiza por sí sola la realidad, Aranburu sitúa la posproducción como parte del proceso.Y recurre a un caso específico que funciona como síntesis del método: “Una de mis imágenes, por ejemplo, es una cama que está en medio de la carretera. Esa imagen está creada con IA y postproducción digital”. La comparación con la fotografía tradicional sirve para medir la dimensión del salto: “Si yo quisiera hacerla con la cámara tendría que hacer una producción más o menos grande. Debería llevarla en una furgoneta hasta colocarla en el lugar exacto”.

El debate sobre la IA es también un debate de historia de la imagen. “Siempre que surge una nueva tecnología, uno se siente amenazado. Pero, con el tiempo, al final, puede verse como una oportunidad", afirma. Y remite a un precedente que, a su juicio, ayuda a entender el presente: “La fotografía surgió hace 200 años y supuso una auténtica revolución. Por lo que los pintores de la época empezaron a hacer otro tipo de creaciones. Llegó el impresionismo, el cubismo”. En definitiva, un cambio de enfoque para quien mira y para quien crea. Aranburu fija, además, un matiz terminológico: “Las imágenes creadas con IA no son fotografías”. Y añade que el lenguaje todavía va por detrás de la práctica: “A día de hoy no existe un término que haga referencia a ellas. No son pinturas ni fotografías”.

De ahí que subraye una idea de transparencia: “Siempre es importante mencionar con qué técnica está hecha la imagen. Sólo así el que la vea podrá saber qué hay detrás”. El problema de la identificación no afecta solo al público. De hecho, un concurso retiró su galardón a un autor que había empleado la IA. Lo que deja en evidencia la situación: “Hasta los jurados profesionales tienen dificultades para reconocerla”. Para detectarlo, hay que tener la mirada educada. Estas son algunas pistas: "Hay texturas y proporciones que no encajan y salta la alarma. Aún así, es complicado reconocerla".

El 'boom' de Photoshop

Aranburu se formó en el International Center of Photography de Nueva York (ICP). Y, desde entonces, ha desarrollado una carrera multidisciplinar. De hecho, ha trabajado para marcas de moda internacionales, así como para grandes agencias de información como Europa Press. Sus inquietudes por la fotografía artística fueron creciendo hasta que inauguró en 2011 su propia galería en la capital. Ha realizado exposiciones individuales en el Ateneo y el Instituto Cervantes. Ha formado parte de PHotoEspaña. Y es autor del libro Retratos de Madrid. Una carrera que se ha saldado, entre otros, con el premio LUX de Oro de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España.

Para él, la fotografía es una forma de vida, el lenguaje perfecto para contar historias. Le gusta mirar el mundo que le rodea y, en el momento menos pensado, zas, capturarlo. Una pasión que siempre le ha mantenido al acecho de los últimos avances. Hoy, es la IA. Pero antes fue el Photoshop. ¿Comparables? "Supuso un salto gigantesco. Partías de una fotografía real a la que introducías unos ajustes que la potenciasen. Ahora bien, para mí, la analogía de la IA es con la pintura. Permite posibilidades creativas enormes y, a su vez, ver otro tipo de diseños". La clave, por tanto, claro, es mirar bien. Aunque cueste a veces. Y tanto.