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BARRERA URBANA

El 'scalextric' de Vallecas, un vestigio que se resiste a desaparecer

Es la última de estas infraestructuras concebidas en los 60 para canalizar el creciente tráfico, que el Ayuntamiento se niega a derribar mientras afirma trabajar en un proyecto para eliminar el "efecto frontera"

Vehículos pasando por el 'scalextric' de Vallecas, la gran "barrera física" que separa Puente de Vallecas y Retiro.

Vehículos pasando por el 'scalextric' de Vallecas, la gran "barrera física" que separa Puente de Vallecas y Retiro. / Europa Press

Héctor González

Héctor González

Madrid

En plena vorágine del desarrollismo de los 60 y los 70 del siglo pasado, Madrid empezó a llenarse de unas gigantescas y complejas infraestructuras pensadas para descongestionar el creciente tráfico de la capital. Eran los conocidos popularmente como scalextrics, pasos elevados y rampas que cosían grandes ejes de entrada al centro y a los nuevos cinturones viarios de la ciudad. Con el paso del tiempo, estas estructuras concebidas en una época donde se priorizaba el coche sobre cualquier otro medio de transporte empezaron a convertirse más en un problema que una solución, y fueron siendo derribadas progresivamente. Con una salvedad: el scalextric de Vallecas, último vestigio de un Madrid desaparecido.

El primero y más emblemático de todos los scalextrics fue el de Atocha, inaugurado en 1968 sobre la glorieta de Carlos V para canalizar el tráfico entre el centro y los ejes del sur mediante un monstruo de más de 1.200 metros de longitud, tres pasos elevados y hasta 13 direcciones distintas. También fue el primero en desaparecer, en 1985, cuando comenzó a calar la idea de que estas moles urbanísticas, además de cada vez más envejecidas, provocaban una fuerte degradación del entorno.

Imagen de archivo de las calzadas elevadas del 'scalextric' de Atocha.

Imagen de archivo de las calzadas elevadas del 'scalextric' de Atocha. / EFE

Solo un año después de Atocha, en 1969, Cuatro Caminos dio la bienvenida al segundo scalextric madrileño, un puente de casi 400 metros (383) y dos carriles por lado que 'volaba' por encima del cruce para conectar Reina Victoria y Raimundo Fernández Villaverde. Para su desaparición definitiva hubo que esperar hasta 2004, cuando fue sustituido por un paso inferior mucho menos invasivo. Otro gran ejemplo fue el de Santa María de la Cabeza, que desde 1971 conectó dicha plaza con las calles de Embajadores y Ferrocarril. En su caso pasaron tres décadas hasta que en 2001 lo tiraron abajo y la plaza del Capitán Cortés se transformó en un bulevar con varios carriles separados árboles.

Alberto Ruiz Gallardón y Florentino Pérez, entre otras personalidades, ante la maqueta del proyecto para sustituir el 'scalextric' de Cuatro Caminos por un paso inferior.

Alberto Ruiz Gallardón y Florentino Pérez, entre otras personalidades, ante la maqueta del proyecto para sustituir el 'scalextric' de Cuatro Caminos por un paso inferior. / EFE

Mucho más longevo fue el eje entre Joaquín Costa y Francisco Silvela, un paso elevado de 360 metros construido en 1969 que se mantuvo en pie durante medio largo siglo y por la que circulaban a diario cerca de 80.000 vehículos. No fue hasta el reciente 2020 cuando se empezó a derribar tras detectarse un grave riesgo de colapso. Las obras terminaron en 2022, con el entorno convertido también en un bulevar en el que conviven coches, bicis y peatones. En el caso de Pedro Bosch–Doctor Esquerdo, el puente, estrenado en 1971, no se borró del todo - pues además de canalizar tráfico salva las vías de acceso a Atocha-, sino que en 2022 se optó por eliminar el tramo sobre Ciudad de Barcelona y reorganizar la movilidad del entorno.

Inico del desmontado del puente de Joaquín Costa en 2020.

Inico del desmontado del puente de Joaquín Costa en 2020. / EFE | Mariscal

Esta última es, precisamente, la intención que alberga el Ayuntamiento respecto a la última de estas engorrosas infraestructuras todavía en pie, el scalextric de Puente de Vallecas. Levantado en 1976 sobre la zona del antiguo arroyo Abroñigal - el afluente del Manzanares soterrado para acoger en su cauce el trazado de la M-30-, es el más grande e imponente de todos. Con sus tres alturas, y 20 carriles, lleva 50 años suponiendo una "barrera física" de hormigón que crea un casi insalvable "efecto frontera" entre los distritos de Retiro y Puente, tal y como han denunciado históricamente vecinos, expertos y políticos varios que quieren verlo desaparecer.

En 2004, Alberto Ruiz Gallardón, el alcalde popular que acometió la gran reforma y soterramiento de la M-30, ya puso sobre la mesa la posibilidad de derribar el puente. La idea quedó en el tintero, latente pero no olvidada, hasta que en 2021 el Pleno de Cibeles aprobó por unanimidad crear un grupo de trabajo para estudiar la viabilidad de derribar el scalextric. Impulsada por Más Madrid bajo el título de 'Conecta Vallecas', la propuesta volvió a quedar en agua de borrajas. Pese a estos intentos y las reiteradas reclamaciones vecinales, el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida se niega en redondo a derribar la estructura.

El principal argumento esgrimido es que, de hacerlo, los alrededor de 200.000 coches que pasan a diario por el paso elevado colapsarían por completo el tráfico de la capital. La única opción viable, defienden, es la que ya está en marcha: una reorganización del entorno. Anunciada por el propio Almeida en diciembre de 2025, durante la celebración del 75 aniversario de la adhesión de Vallecas a Madrid, la propuesta del Consistorio aboga por "regenerar" el espacio público de los alrededores del puente. El pasado miércoles, la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, volvió sobre la cuestión asegurando que están trabajando en un plan para "eliminar el efecto frontera" entre los distritos.

Lo dijo durante la comisión ordinaria del ramo, en respuesta a una pregunta formulada por el PSOE sobre si comparte la postura del cantante Ramoncín, quien en el acto de diciembre le dijo a Almeida "eso hay que quitarlo, alcalde". La delegada se mostró de acuerdo con que existe una "visión de frontera" que necesita desaparecer. En ello se encuentran las juntas municipales de ambos distritos, las áreas de Urbanismo y Obras; Calle 30, la empresa gestora de la autovía y la EMT, detalló García Romero, trabajando en un proyecto" común" y "novedoso" que esperan que "pueda ser presentado antes de verano".

Los vecinos, no obstante, no renuncian a su gran reclamación histórica. "Solo hay una solución: desmontar el scalextric y que todo el tráfico norte-sur del país deje de pasar por nuestras casas", exige la Asociación Vecinal San Diego-Puente de Vallecas, que no quiere "parches ni chapuzas". Los vallecanos, defiende la entidad, "merecemos lo mismo que los vecinos de Latina, Arganzuela o Chamartín". El único "proyecto novedoso", insisten los residentes del entorno, es el derribo completo de la infraestructura divisoria.