Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

DEPORTE OLÍMPICO

La historia del único club de 'curling' en Madrid: más de veinte años "barriendo hielo y tirando piedras"

El presidente de B-52, Ángel García, impulsa este deporte en la capital, donde enseña a personas de todas las edades las reglas y estrategias que requiere en la pista del Palacio del Hielo

Club B-52 de curling en Madrid.

Club B-52 de curling en Madrid. / Cedida

Cristina Andrade del Alcázar

Cristina Andrade del Alcázar

Madrid

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina el curling ha vuelto a demostrar que no es solo “tirar piedras”, si no que es un deporte donde la estrategia, la coordinación y la precisión son fundamentales para triunfar. Una disciplina para muchos aún desconocida que nació en los lagos de Escocia y que poco a poco se ha ido extendiendo por otros países, llegando también a España y, concretamente, a la capital.

“El curling llegó a Madrid hace aproximadamente 22 años, entre el 2003 y 2004”, recuerda Ángel García, uno de los pioneros en empezar a practicar este deporte. Por aquella época, “hubo un grupo de amigos que se fueron a Escocia para aprender la técnica y la trajeron a España”, expone. En su caso, el interés surgió porque “”veía por las noches los campeonatos de curling en la televisión, y me pasaba como le pasa al 90% de la gente, que no entendía las reglas, pero me dejaba atontado intentando aprender”. Y de repente, se enteró de que iban a dar un curso de curling en el Palacio del Hielo y “me apunté por lo menos para entender las reglas”, recuerda.

Cuando llegó allí propuso montar un equipo para empezar a jugar. “Montamos 14 equipos y contribuimos a que aquello se desarrollara a tope, y aquí seguimos”, explica con añoranza. Tal fue su implicación que tiempo después acabó adentrando a su propia familia en este deporte. Sus dos hijos han llegado a ser jugadores de élite y ahora, alejados ya de la parte más competitiva, continúan practicándolo junto a su padre con el que forman equipo. Irrumpió con tanta fuerza en la capital en aquel momento que “en 2006 se celebró incluso el Campeonato de Europa mixto”, al que acudieron jugadores de múltiples países.

El también presidente de B-52, el único club de curling que existe a día de hoy en Madrid, explica que , al ser un deporte de equipo, se puede jugar en pareja o en equipos de cuatro, y en diferentes modalidades: masculinos, femeninos o mixtos. Lo más llamativo es que junta a personas de diferentes edades, desde mayores hasta niños, por lo que es un deporte absolutamente intergeneracional. García puntualiza que lo fundamental es la coordinación y el ambiente: “Con tal de llevarse bien y cada uno ocupar su puesto y saber dónde estamos, es suficiente”. Añade que “es un deporte para practicar en familia o con amigos”. 

Lo principal que hay que saber sobre esta práctica es que en cada equipo hay cuatro jugadores, que tiran dos piedras cada uno, ocho en total por equipo. En el equipo, afirma Ángel García, cada jugador “tiene su misión”: “El primer jugador tira sobre vacío y tiene que colocar las primeras piedras. El segundo jugador destruye lo que ha puesto el contrario, el tercero arregla lo que el segundo ha destruido y le prepara el camino al cuarto. El cuarto, por su parte, tiene que rematar”. La auténtica definición de un trabajo en equipo que exige coordinación porque “lo que hace el primero repercute a lo que le pasa al cuarto”.

García es el capitán y como bien relata, él es el encargado de llevar “toda la estrategia y el que lee el hielo donde ponen la escoba, porque los jugadores no tiran donde quieren, sino donde el capitán coloca la escoba”.

Hay dos factores, explica el presidente de B-52, a tener en cuenta a la hora de practicar curling: la pista y la piedra. “La pista es una lámina de hielo que está perfectamente nivelada” que se complementa con la presencia de “una máquina que echa agua por gravedad que produce que la piedra no se quede pegada al hielo”. Por lo tanto, “hay aire entre la piedra y el hielo”.

En cada equipo hay cuatro jugadores, que tiran dos piedras cada uno, ocho en total por equipo

En cada equipo hay cuatro jugadores, que tiran dos piedras cada uno, ocho en total por equipo / Real Federación Española de Deportes de Hielo

Las piedras están compuestas de un granito especial y pesan entre 18 y no más de 20 kilogramos aproximadamente. García explica que estos elementos cuentan con una estructura “cóncava” por debajo, y en la parte de atrás tiene “un aro que gira, roza y permite el aire entre los elementos”. Es por eso que relata que “las piedras no van rectas sino que van haciendo una especie de hipérbole de fuera hacia adentro, y esa caída es la que hay que calcular para dirigir las piedras donde las quieres. Ahí es donde empieza la estrategia y la técnica”. El presidente del club B-52 argumenta por qué es importante practicar los lanzamientos: “Nosotros cronometramos, tenemos una serie de marcas y sabemos que si la piedra pasa por un sitio a una velocidad determinada donde va a acabar”.

También hay que tener en cuenta que en este deporte los jugadores tienen que lanzar la piedra deslizándose y por tanto cuentan con un calzado singular. Uno de los zapatos tiene “un teflón, antideslizante, que no se estropea, no araña el hielo y no lo deteriora, mientras que el otro es un grip, que es como una especie de rueda de un coche que te sujeta para que no resbale”. 

Sin recursos no hay futuro

Más de dos décadas después de que este deporte llegase a Madrid apenas cuenta con recursos. A día de hoy la única disponibilidad con la que cuenta para entrenar es la pista del Palacio del Hielo. Lo hace en un horario “complicado, que nadie quiere”, de once a doce de la noche, una vez por semana -los martes-, una situación nada propicia para aquellos que deciden practicarlo. 

Ángel García imparte clases gratuitas “con tal de fomentar el curling en Madrid”, y crear algo de cantera, ya que “solamente con ir a esas horas a entrenar… es un gran esfuerzo por parte de aquellos que se interesan por este deporte”.

Pensando en los juniors, García se pregunta “qué posibilidad tenemos de ampliar la cantera si entrenamos a esas horas, cuando al día siguiente tienen que ir al colegio y tienen que llevarlos los padres y esperarlos”. “Si no hay apoyo, no hay pista, ¿qué junior se va a presentar?”, insiste.

Aclara que actualmente no existe “una pista exclusiva dedicada al curling” en España, y mucho menos en Madrid. Únicamente, menciona, existen instalaciones en Jaca (Huesca), “que tampoco está enfocada al curling en su totalidad, pero que permite practicar competiciones durante algunos meses”. Un desplazamiento resulta complicado no solo por el viaje sino por todo lo que acarrea. 

Para seguir avanzando y cogiendo fuerza, el curling madrileño necesita “inversión y promoción”, recalca el presidente del club B-52. Lamenta que, actualmente, “dependemos completamente de los gestores de las pistas” y, por eso, asegura, que “no progresamos” puesto que "el problema es que no tenemos una pista en exclusiva dedicada al curling.El presidente del club B-52 cuenta que una pista de curling es algo sencillo, si lo comparamos con las pistas de hockey que necesitan una altura determinada pero es consciente de que “los gestores buscan el máximo rendimiento y a día de hoy esto lo da el hockey”. En definitiva, insiste, “lo que necesitamos es conseguir un equipo para poder competir en los mundiales”.