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JUNTA DE GOBIERNO

Madrid destina medio millón de euros a la Fundación Real Fábrica de Tapices para conservar su legado artístico y patrimonial

La Real Fábrica de Tapices, fundada por Felipe V, busca mantener la producción artesanal de tapices y formar a nuevos artesanos para preservar oficios históricos

Archivo - Proceso de restauración de cuatro tapices de la colección de Fundación Ibercaja.

Archivo - Proceso de restauración de cuatro tapices de la colección de Fundación Ibercaja. / FUNDACION REAL FABRICA DE TAPICES - Archivo

Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la autorización y disposición de 500.000 euros con una subvención nominativa a favor de la Fundación Real Fábrica de Tapices, que tiene el objetivo de promover, preservar y mantener el patrimonio cultural de la ciudad.

Así lo ha anunciado la vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, donde ha detallado que se trata de una ayuda enmarcada en el Plan Estratégico de Subvenciones del Consistorio y sus Organismos Públicos 2024-2027. Además, ha indicado que el período de ejecución comprenderá hasta el 31 de diciembre.

Referente en la conservacion de tapices

En este sentido, Sanz ha señalado que la ayuda económica busca "garantizar la estabilidad de la fundación que gestiona la histórica institución madrileña, referente en la conservación y producción de tapices y alfombras de alto valor artístico y patrimonial y cuya actividad forma parte del legado cultural de la ciudad".

Respecto a la Fundación Real Fábrica de Tapices, es, desde 1996, la entidad encargada de garantizar la transmisión de los valores culturales asociados a la histórica manufactura, que acumula más de 300 años de experiencia en la fabricación y restauración de alfombras, tapices y reposteros.

El monarca Felipe V, en un intento de impulsar la economía nacional dentro de la política de fomento industrial, desarrollada durante el siglo XVIII, decidió crear una fábrica de tapices en 1719, para la que contrató al tejedor flamenco Jacobo Vandergoten. La iniciativa respondía también a la incapacidad de satisfacer la demanda existente para decorar los Sitios Reales.

De esta forma, la fábrica se estableció en un edificio próximo al Portillo de Santa Bárbara, conocido como Casa del Abreviador, en los arrabales de la villa, donde permaneció hasta 1882. En esa fecha, Alfonso XII autorizó la demolición de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara para proceder al acuartelamiento y ensanche de Madrid.

Sin embargo, ordenó que se construyera un nuevo edificio en la zona del olivar y la huerta del Convento de Atocha. El proyecto fue encomendado al arquitecto José Segundo de Lema, quien concluyó las obras en 1889. Ese mismo año se inauguró y se ocupó el nuevo edificio, donde continúa actualmente la actividad.

Convertida en fundación, la real manufactura asume como fábrica el reto de continuar la producción artesanal de tapices, alfombras y reposteros, así como de formar a nuevos artesanos que garanticen la supervivencia de unos oficios en vías de extinción, pero que han sido y son una de las expresiones de las artes suntuarias.