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DIA INTERNACIONAL DEL JUEGO RESPONSABLE

Jugar "como si fuera normal" a los 14: Proyecto Hombre Madrid alerta del avance del juego en menores

La entidad alerta de que uno de cada tres menores ya ha apostado alguna vez, pese a la prohibición antes de los 18

Marina Armas

Marina Armas

Madrid

En la consulta, el juego ya no es solo un problema de adultos que llegan tarde. Empieza a asomar antes, mucho antes. "Casi uno de cada tres chicos menores ya ha apostado alguna vez", advierte Pablo Llama, psicólogo de Proyecto Hombre Madrid, en un contexto en el que el juego se normaliza entre los adolescentes pese a que la ley prohíbe el acceso y participación en el juego y las apuestas antes de los 18 años.

La entidad madrileña subraya que la adicción al juego continúa siendo la principal adicción comportamental por la que se demanda tratamiento. En 2024, el 5% de las personas que solicitaron ayuda profesional en Proyecto Hombre Madrid presentaba este trastorno. Y la preocupación aumenta cuando se mira hacia edades más tempranas porque "cada vez hay más jóvenes que empiezan a tener problemas de este tipo".

La edad media de inicio, según los últimos datos del Plan Nacional sobre Drogas, está ya en torno a 14,3 años en juego online y 14,6 en juego presencial. Y el riesgo ya no se queda en "probar" en el juego, porque los últimos informes sitúan el potencial juego problemático en 27,7% entre quienes han jugado online y del 21,5% entre quienes lo han hecho presencialmente.

Ese contexto encaja con lo que Llama describe desde la consulta: "Empieza a ser una conducta bastante normalizada entre menores de edad". Y esa normalización, sumada a la accesibilidad y la oferta, eleva las probabilidades de que el juego deje de ser una conducta ocasional y evolucione hacia un patrón problemático. Un cóctel que, según los profesionales, obliga a mirar el fenómeno como un problema de salud que empieza antes de lo que muchos imaginan.

Móvil, casas de apuestas… y videojuegos con mecánicas de azar

Entre menores y jóvenes, Proyecto Hombre Madrid registra un leve incremento de casos y un cambio significativo. El juego online gana protagonismo y, al mismo tiempo, se reduce la distancia con el juego presencial. "No es solo móvil e internet: los jóvenes también acuden a casas de apuestas presenciales", recalca Llama, desmontando la idea de que el riesgo juvenil vive exclusivamente en la pantalla.

Pero la pantalla importa, y mucho, porque el ocio digital incorpora mecanismos que pueden funcionar como "puertas de entrada" psicológicas al azar. El psicólogo pone un ejemplo concreto: las loot boxes en videojuegos. "Son como meter una pequeña tragaperras en el contexto de un videojuego" de niños y adolescentes, explica. Comprar una caja, esperar una recompensa, repetir… el circuito de gratificación inmediata se parece demasiado al del juego de azar. Y ese diseño, unido a recompensas diarias o la sensación de "no perder la oportunidad", favorece la conexión constante y la escalada.

A esto se suma el tirón de apuestas deportivas y el auge de prácticas como las criptomonedas o el trading, que aparecen en el discurso de algunos jóvenes con la promesa de dinero rápido. Para los profesionales, el problema no es solo la forma, sino es la lógica compartida de riesgo, recompensa inmediata y la fantasía de control.

No tengamos miedo ni vergüenza en buscar un asesoramiento profesional

Señales de alarma: no siempre empieza por el dinero

Una de las dificultades del trastorno por juego es que puede avanzar en silencio. Llama insiste en que, en casa, conviene mirar más allá del bolsillo o de una cifra en la cuenta bancaria. Cambios en el comportamiento como ansiedad, irritabilidad, pérdida de control, alteraciones del sueño, aislamiento, bajón académico o laboral, mentiras u ocultación del móvil y el ordenador pueden ser señales. Cuando el juego se convierte en el recurso para calmar el malestar o escapar de los estados emocionales incómodos, el riesgo de cronificación aumenta.

Y si aparece la sospecha, el mensaje es directo: "No tengamos miedo ni vergüenza en buscar un asesoramiento profesional". La primera consulta no implica "dramatizar", recalca Llama, sino entender el alcance, orientar a la familia y actuar antes de que el problema se cronifique.

Adultos: se pide ayuda tarde y el daño ya se ha extendido

En el caso de los adultos, el juego presencial sigue teniendo un peso importante (apuestas deportivas, ruleta, tragaperras, bingo o lotería), aunque el online va ganando terreno. Pero lo que más preocupa a los profesionales no es solo el "dónde", sino el "cuándo" se llega a pedir ayuda. En Proyecto Hombre Madrid, la edad media de las personas en tratamiento por adicción al juego es de 39 años en hombres y 43 en mujeres.

La explicación, en palabras de Llama, está en "la tardanza en reconocer el problema", porque muchas personas no lo perciben como una adicción hasta que "afecta de manera devastadora a todos los ámbitos". En hombres, ese tiempo suele ser de entre 5 y 8 años antes de pedir ayuda; en mujeres, suele ser mayor, entre otros motivos, por el estigma. El resultado es que cuando se da el paso, la adicción ya ha dejado huella en el estado emocional, la economía, la familia y el trabajo. Y es mucho más difícil de revertir.

Un menor juega a un videojuego.

Un menor juega a un videojuego. / Europa Press

"Aprenden a vivir con una doble vida constante", explica, lo que termina afectando gravemente a la persona y a su entorno familiar, social y laboral. Por eso, visibilizar, informar con realismo y promover una intervención temprana se vuelve clave para frenar la cronificación y reducir el sufrimiento.

Si crees que necesitas asesoramiento, puedes llamar al 915 420 271 o escribe un correo electrónico a info@proyectohombremadrid.org.