EN MADRID
102 formas de conocer a Eduardo Chillida: el don de quien logró que el arte hablara (alto y claro)
La exposición que acoge Condeduque incluye esculturas, dibujos, collages y retratos que recorren toda la trayectoria del artista vasco: podrá visitarse hasta el 21 de junio

Una de las piezas que conforman 'Eduardo Chillida. Soñar el espacio'. / JESÚS HELLÍN

El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque acoge desde hoy la exposición Eduardo Chillida. Soñar el espacio, una exposición que reúne 102 piezas y propone un recorrido amplio por la producción de uno de los nombres clave del arte del siglo XX. Lejos de plantearse como una antología cronológica estricta, la muestra se articula alrededor de un hilo conductor: el diálogo entre la materia, la luz y el espacio. En ese itinerario se alternan obras de pequeño formato, de carácter más íntimo, con piezas de mayor presencia física. El conjunto, que puede visitarse hasta el 21 de junio, permite observar cómo Chillida fue construyendo un lenguaje propio a partir de la tensión entre volumen y vacío.
"Intentó a través de la escultura crear una patria común, decía que la línea de horizonte nos igualaba a todos, y el horizonte podía ser la patria común. Su idea del arte era que el arte hablara, que nos una y sea una herramienta de concordia. Es un recorrido para ver varias veces, para estudiar desde distintos puntos de vista", ha explicado Alicia Valina, su comisaria.

'Eduardo Chillida. Soñar el espacio' podrá visitarse hasta el 21 de junio. / JESUS HELLIN
Nacido en San Sebastián en 1924 y fallecido en 2002, Eduardo Chillida desarrolló una obra reconocida internacionalmente por su exploración de la forma y el espacio a través de materiales como el hierro, el acero, la piedra o el hormigón. Es autor de piezas emblemáticas como El peine del viento y su legado se conserva y difunde, entre otros espacios, en Chillida Leku.
Una de las secciones que ha organizado Condeduque se detiene en trabajos realizados con materiales diversos (del yeso a la madera, el hierro, el hormigón o la tierra chamota), en piezas que favorecen una relación cercana con el espectador. Junto a ellas, la obra gráfica ocupa un lugar central: grabados y dibujos (en tinta, carbón o sanguina) que funcionan como un laboratorio visual para entender la evolución de su pensamiento plástico.
Tercera dimensión
El recorrido incorpora también una vertiente más figurativa, con retratos de su entorno familiar y algunos autorretratos, además de collages elaborados con papeles rasgados y cortados. Entre los núcleos destacados figura la serie Gravitaciones (iniciada en 1985), en la que la suspensión y el recorte generan una sensación de tercera dimensión y mantienen un vínculo directo con su trabajo escultórico.

El diálogo entre materia, luz y espacio articula el recorrido de 'Eduardo Chillada. Soñar el espacio'. / JESÚS HELLÍN
Es la enésima ocasión que Madrid reivindica a Chillida. Algo que, tal y como ha destacado su alcalde, José Luis Martínez Almeida, en la capital ya hay cinco obras del artista vasco, una de ellas a plena luz del día y susceptible de visitar las 24 horas: se trata de Sirena varada, localizada bajo el puente de Juan Bravo.
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