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QUÉ FUE DE...

Alberto Isla, el gaditano que saltó al ruedo mediático tras dejar embarazada a Isa Pantoja

El muchacho, al que la tonadillera Isabel Pantoja nunca tuvo demasiado cariño, ganó (y también gastó) una fortuna durante su pico de popularidad

Alberto Isla e Isa Pantoja salen del hospital con su hijo en brazos en 2014.

Alberto Isla e Isa Pantoja salen del hospital con su hijo en brazos en 2014. / EFE

Madrid

Cuando Alberto Isla irrumpió en la vida de Isa Pantoja, hace ya más de una década, todo parecía estar patas arriba en la vida de la madre de la muchacha, Isabel Pantoja. La archipopular tonadillera andaba con la moral por los suelos tras haber sido juzgada y condenada por la Audiencia de Málaga por un delito de blanqueo de capitales en un procedimiento en el que también fue sentenciado el exalcalde de Marbella Julián Muñoz, con el que aquella mantuvo un romance que hizo correr ríos de tinta y que de alguna forma deterioró su imagen pública. Pero es que, además, estaba sufriendo de lo lindo por la ruptura de su hijo Kiko Rivera y la exmodelo Jessica Bueno, con la que este tuvo que litigar por la custodia del retoño que tienen en común, y también por comportamiento de su hija adolescente, a quien adoptó en Perú en el 96 y crio a caballo entre su chalet de La Moraleja, su casoplón marbellí y Cantora, la finca gaditana que heredó del torero Paquirri.

Según comentaba la cantante a quien la quería escuchar, la “niña” había salido demasiado rebelde. La propia Isa ha contado a la prensa que a su conservadora madre le sentó fatal que con dieciséis años se liase con un chaval algo mayor que ella al que conoció a través de las redes sociales y que, cuando sospechó que los jóvenes habían mantenido relaciones sexuales, la llevó a un ginecólogo para que certificase si realmente había perdido la virginidad, cosa que para la examinada fue verdaderamente humillante. A raíz de esto, la Pantoja tomó una serie de medidas drásticas. No solo retiró a su pequeña el acceso a Internet, sino que además la internó en un estricto colegio de Jerez de la Frontera, con la esperanza de meterla en vereda. Precisamente fue en este centro donde entabló una relación con Alberto Isla cuando todavía no había alcanzado la mayoría de edad. Al poco se quedó embarazada y se convirtió en objetivo de la prensa, que no tardó en enterarse del tema.

Isa Pantoja y Alberto Isla, en 2015.

Isa Pantoja y Alberto Isla, en 2015. / ARCHIVO

"Debo comunicar con orgullo y sincera alegría que mi hija, que hoy cumple 18 años, va a agrandar en breve nuestra familia ya que se encuentra embarazada. Su embarazo ha sido fruto de una relación estable y duradera de amor, así como plenamente consciente y deseado", anunció la cantante en noviembre de 2013, vía comunicado, como si de esta forma fuese posible cortar el grifo de los rumores que en esa época alimentaban las tertulias del corazón y las páginas de las revistas del cuore. Pero aquello no surtió efecto. Varios periodistas empezaron a seguir los pasos de Isa y pasaron semanas indagando en la vida de Alberto, un chico de 19 años, natural de Sanlúcar de Barrameda, que ya entonces tenía un hijo pequeño, fruto de una relación anterior, y que no gustaba nada a la tonadillera, sobre todo por su reputación de vivalavirgen y por cometer la osadía de embarzar a su pequeña del alma.

Isa Pantoja, en la fiesta de Navidad de 'El Programa de Ana Rosa'.

Isa Pantoja, en la fiesta de Navidad de 'El Programa de Ana Rosa'. / EUROPA PRESS

“Alberto es un príncipe nini”, escribió un cronista en enero de 2014. “Dentro del universo nini están los canis, pero Isla, que ni estudia, ni trabaja, ni ganas que parece tener, más que cani es un cofradi. Loco del Rocío, los caballos, Triana, el Sevilla, idolatra a José Manuel Soto como si fuera Springsteen [...]. Chabelita, confinada en Cantora como una clarisa, se lo ha llevado al Rocío y allí ha descubierto su vena espiritual. Agarrado a la reja, miraba a la Virgen como un preso mira la libertad (¿No es eso la religión?). Antes de condenar hay que verle el derrote. Ha estudiado para torero, aunque no se le conoce tête à tête con astifino. Es remotamente taurino, vagamente músical, émulo sin guitarra de Juan Peña, y maniáticamente capillita y rociero”. Mientras pasaba el embarazo, Isa decidió abandonar la finca Cantora, donde hasta ese momento convivía con algunos familiares, y se instaló temporalmente en casa de su suegra. Seguramente fue allí donde vio aquel Sálvame Deluxe en el que su hermano Kiko la describió como una irresponsable y tachó de “golfo” a su cuñado.

Entrevistas por dinero

Fue algo después de que se emitiera el programa, concretamente a principios de marzo de 2014, cuando Isa y su novio dieron la bienvenida al mundo a su hijo, también llamado Alberto. Pero su relación de pareja terminó poco después, según se dijo, por culpa de la incompatibilidad de caracteres y una serie de infidelidades mutuas. También es posible que en ello tuviera algo que ver la gran presión mediática que sufría entonces una Isa que empezó a conceder entrevistas exclusivas para ganar dinero con el que pagar el alquiler y las facturas. En algunas de ellas contó que contempló con amargura las consecuencias de la metedura de pata de su madre, que en noviembre de 2014 ingresó en la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Isa se acabó trasladando un tiempo a Londres con su nuevo novio, Alejandro Albalá, con quien también saldría tarifando, al tiempo que Alberto se casaba con una ex de Kiko Rivera, de nombre Techi, que lo dejó 21 días después de su boda, y ganaba dinero gracias a programas como Mujeres y hombres y viceversa, donde ejerció de tronista.

Al cabo de un tiempo, Isa se reconcilió con el padre de su primogénito durante un viaje a París que realizaron juntos. “Alberto me da mucha estabilidad, me ayuda y me escucha. Tiene iniciativa. Estoy en mi mejor momento en todo", contó a la revista Lecturas a finales de 2017. Ya en primavera de 2018, Alberto se convirtió en concursante de Supervivientes, donde contó a sus compañeros que en un momento dado de su vida llegó a despilfarrar alrededor de 300 mil euros. "Yo es que cuando amigos míos me decían que no tenían dinero para salir un fin de semana les decía '¿Cómo que no tienes dinero para salir? Toma, mil euros' [...]. Yo llegaba a Versace y me compraba las camisetas más feas que había, pero siempre y cuando fuesen las más caras”. Por cierto que Isa viajó aquellos días a Honduras para darle una sorpresa a su chico, con el que se casó por el rito garífuna frente a las cámaras del reality.

Isabel Pantoja, fotografiada en 2025.

Isabel Pantoja, fotografiada en 2025. / EUROPA PRESS

Pero aquella aparente compenetración solo era un espejismo. Tanto es así que, durante el bautizo de Alberto hijo, celebrado en verano de 2018 en la iglesia de San Nicolás de Sanlúcar de Barrameda, los padres de la criatura estuvieron a la gresca y el mal rollo entre ambos fue más que palpable. “Una noche, él salió con sus amigos y yo me quedé en casa, discutimos cuando llegó y al día siguiente él se fue de casa”, confesaría ella luego en un plató. “Nunca hubo una conversación para intentar arreglar nada. Él me dejó, lo entendí y ya está. Me di cuenta de que no estuve enamorada [...]. Yo tengo la necesidad de tener una familia propia”. Tras la segunda y definitiva ruptura, Isa siguió ganando dinero gracias a programas y revistas que la solían acribillar a preguntas sobre los Pantoja. Fue en una de ellas donde habló de los duros desprecios y humillaciones a las que se vio sometida de adolescente por parte de unos tíos y una abuela que nunca la aceptaron.

Tensa relación con La Pantoja

En otras charlas se sinceró sobre la tensa relación con su madre, que no la defendió de lo antes mencionado y que la hizo sentir como una hija de segunda al no querer acompañarla en momentos importantes de su vida (como cuando bautizó a su vástago, presentó su primer y único single o se casó con su actual pareja, Asraf Beno, con quien ha tenido un hijo). La gota que colmó el vaso de su paciencia llegó en septiembre de 2024, cuando fue operada de urgencia por una apendicitis y la tonadillera ni tan siquiera se dignó a hacerle una llamada para ver cómo estaba. Ahí decidió tirar la toalla y dejar de limosnear para que aquella le mostrara un poco de afecto. Desde entonces, madre e hija no mantienen ningún tipo de contacto y tampoco parece que a corto plazo pueda darse una reconciliación entre ambas.

Los motivos por parte de Isa son públicos y notorios. Su madre ha evitado pronunciarse sobre el tema, pero algunas personas de su entorno cuentan que esta no perdona a su hija que haya compartido con la prensa ciertas miserias de su clan ni que defendiera públicamente a personas que la han puesto a parir, como Dulce Lapiedra, la niñera que durante años estuvo al lado de todos ellos. Quien tampoco tiene interés en volver a ver a la reina de la copla es Alberto Isla, que hace varios años se alejó de los focos mediáticos para empezar a llevar una vida más tranquila. Según publicó él mismo en su perfil de Instagram, que en la actualidad aparece desactivado, en cierto momento consiguió trabajo como “técnico de emergencias sanitarias, imagen diagnóstico y medicina nuclear”. Algunas fuentes señalan que hoy día reside en una casa ubicada en su tierra natal, no demasiado lejos de la que Isa compró recientemente en El Puerto de Santa María, y que tanto ella como él se han esforzado por mantener una relación cordial por el bienestar de su hijo en común.