ARTE
Explosiones, vísceras y violencia para anunciar títulos clásicos del cine español
La sala Siroco acoge hoy una exposición digital de carteles realizados al estilo de los cines ambulantes de Ghana

Reinterpretación que Choche Hurtado ha realizado del cartel de 'Sor Citröen' al estilo Ghana. / CEDIDA
A principios de los 2000, las galerías de arte estadounidenses y europeas comenzaron a interesarse por un fenómeno procedente de África que resultaba tan original como desconcertante. Se trataba de carteles de cine, muchos de ellos de producciones de Hollywood, cuya característica principal era la representación en vivos colores y de manera explícita de escenas de violencia, crímenes y acción. Unas imágenes que no necesariamente formaban parte del metraje de la cinta, pero que provocaban unas ganas irrefrenables de verla. De hecho, ese era el verdadero objetivo de esos pósters surgidos en Ghana por encargo de los dueños de los cineclubs ambulantes, que recorrían en furgoneta los diferentes pueblos del país pasando su colección de VHS en pantallas y proyectores portátiles.
Aunque en un primer momento el negocio funcionaba sin demasiados problemas, cuando la competencia aumentó, fue necesario crear materiales promocionales que resultaran tan efectivos como baratos. Por eso, al no poder asumir los altos costes de los estudios de diseño y las imprentas, esos empresarios optaron por encargar los carteles a artistas locales que, en muchos casos, ni siquiera habían visto la película, lo que, lejos de ser un problema, les permitía una mayor libertad a la hora de interpretarlas gráficamente.

Reinterpretación del cartel de 'Marcelino, pan y vino' al estilo Ghana. / CEDIDA
Poco a poco, el fenómeno empezó a crecer y fueron los propios artistas los que decidieron diferenciarse entre sí produciendo carteles cada vez más locos, más salvajes y que, como debían fidelidad alguna a la película, mezclaban personajes, géneros, escenas inventadas, violencia absurda, animales salvajes, armas desproporcionadas o actores deformados. Lo que antes era exageración y libertad formal surgidas de la necesidad y la improvisación, se acabaron convirtieron en rasgos conscientes y demandados, que contribuyeron a que los pintores dejasen de ser trabajadores anónimos al servicio de una proyección concreta, para convertirse en autores con firma y valor de mercado.
"Hará como 10 años que vi en internet una recopilación de estos carteles. El hecho de reconocer las películas, pero que lo dibujado no tuviese nada que ver con la trama me pareció graciosísimo", recuerda Choche Hurtado, que quedó especialmente sorprendido por un cartel pintado por el artista ghanés Leonardo para la película Señora Doubtfire. "En él, el personaje que interpreta Robin Williams, en una acrobacia absurdísima levantando la pierna, le estaba clavando el palo de una escoba a través del ojo a un irreconocible Pierce Brosnan, atravesándole la cabeza. Ilustrar semejante escena inventada de gore absurdo como póster de una comedia familiar ligera me pareció sencillamente maravilloso".
La clave: el contraste
Fascinado por estos carteles, este diseñador e ilustrador logroñés decidió recrear, con el estilo de Ghana, carteles de películas clásicas del cine español como Atraco a las tres de José María Forqué, El desencanto de Jaime Chávarri, Arrebato de Iván Zulueta o La ley del deseo de Pedro Almodóvar. "Hará como cinco años me puse a dibujar digitalmente probando a tratar imitar la técnica sin tener mucha idea de lo que hacía. Poco a poco creo que algo aprendí e hice los tres primeros: Los Santos Inocentes, Sor Citroëny La Vaquilla. Los compartí en redes y funcionaron bastante bien, así que cada poco hacía uno nuevo y retocaba los viejos", explica Hurtado que, en un primer momento, no tenía un criterio demasiado estricto en lo que a la elección de los títulos se refiere.
"Al principio fue un poco al tuntún, pero luego quise tener un abanico bien cubierto con películas de todo pelaje. Desde el drama social de Los Santos Inocentes; pasando por la comedia chabacana de Los Bingueros; hasta la basura propagandista de Raza, la película cuyo guión está firmado por Jaime de Andrade, seudónimo bajo el que estaba Franco. Así hasta completar las 20 que hay, entre las que hay películas que amo y otras que aborrezco, pero todas las he visto".

'La ley del deseo', al estilo Ghana. / CEDIDA
Aunque el estilo Ghana puede funcionar con cualquier género, para Choche Hurtado la clave está en el contraste, por lo que "si fuese a hacer un cartel con este estilo de una película que ya tuviese muchísima casquería y explosiones a chorro, creo que la gracia sería dibujar una escena absolutamente costumbrista y relajada". Prueba de ello es su versión de Marcelino, pan y vino, en la que el angelical Pablito Calvo aparece desmembrado pero feliz, mientras conversa con un Cristo karateka. "Quién no querría ver eso, ¿no?", se pregunta Hurtado que, hasta el momento, no tiene noticia de que alguno de los directores cuyas películas ha reinterpretado, como Pedro Almodóvar o Jaime Chávarri, hayan visto sus versiones.
Un libro especial
"Creo que ningún director ni nadie que salga representado los ha visto, pero por su puesto que me encantaría que les llegase. No sé lo que les puede parecer porque son bastante grotescos y, así de primeras, pueden parecer una burla o algo de mal gusto, pero nada mas lejos. Son un homenaje y los he hecho con muchísimo cariño", aclara Hurtado, que está abierto a que alguno de esos realizadores le encargue un cartel de ese estilo para una película, "aunque fuese solo una versión alternativa. Creo que funcionaría muy bien para promoción en redes", afirma convencido.

Portada del libro que Choche Hurtado ha editado. / CEDIDA
Mientras que llega esa oferta, el artista ha recopilado estos cinco años de trabajo en "20 carteles de películas españolas como si hubiesen sido proyectadas en los cines itinerantes de Ghana", un libro editado por Autsaider Cómics en formato A4 que, gracias a un curioso sistema de encuadernación, permite separar los pliegos y tener 4 de ellos en formato A2. Un proyecto que se presentará este sábado con una exposición en Artlab, el espacio que la Sala Siroco tiene en su piso superior.
"La inauguración será a las 21h. Se proyectarán los carteles, habrá picoteo diverso y nos echaremos unos bailes con una lista de canciones en la que, sobre todo, habrá música que haya salido en películas españolas, primando sobre todo lo bailable, ya que estaremos en un pub. También habrá ejemplares a la venta y, aunque ya vienen todos firmados y numerados, si alguien desea una firma más o una dedicatoria, pues se le hace. Me debo a la gente y a sus filias", bromea Hurtado, que tiene claro que, el de hoy es "sin duda, uno de los mejores planes para San Valentín. Creo que la selección es bien maja y que este artefacto es un bonito broche final a esta tontería supina, así que todo el mundo está invitado. Vengan, por favor".