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CARNAVAL 2026

En los entresijos del desfile de Carnaval de Madrid: "La idea es que sea un juego, poner a la ciudad entera a jugar"

Juan Gómez Alemán, comisario artístico del desfile, explica cómo se concibe y organiza la parada carnavalesca que recorre Madrid Río este fin de semana

El Aquiles articulado gigantesco de la compañía valenciana LA FAM que abrirá el desfile de Carnaval de este año.

El Aquiles articulado gigantesco de la compañía valenciana LA FAM que abrirá el desfile de Carnaval de este año. / LA FAM

Héctor González

Héctor González

Madrid

Es, con permiso de la Cabalgata de Reyes, el segundo gran espectáculo callejero de Madrid. Menos complejo, visto desde fuera, por dentro el desfile de Carnaval es una maquinaria compuesta por muchas piezas que empieza a ensamblarse con varios meses de antelación para que el día señalado pueda echar a rodar. La idea de la que nace todo lo demás es "que sea un juego", cuenta Juan Gómez Alemán, el comisario artístico del desfile, "poner a la ciudad entera a jugar" en la calle entre disfraces, máscaras, música y bailes.

Todas las propuestas parten de esa premisa fundamental, de "esa interactividad y ese plantear cómo van a jugar", explica el encargado de dar forma al desfile. A diferencia de la cabalgata, más rígida y delimitada, la parada de Carnaval tiene que ser "mucho más accesible" y permitir "un contacto mucho más interactivo" entre las compañías que participan y el público asistente. Es por ello que el lugar escogido es Madrid Río, donde no hay coches; y por lo que se evita el vallado, para que "las familias y los niños estén prácticamente ahí y puedan jugar con los actores, los performers, los bailarines y los zancudos", explica Gómez.

Fundador y director creativo de La Juan Gallery, creador del movimiento Abajonismo, dramaturgo y actor de teatro callejero durante largos años, es el segundo año consecutivo que se pone al frente del Carnaval madrileño junto a su compañera, Rosa Ureta. El equipo se puso manos a las obras a finales de octubre, cuando se empiezan las conversaciones con las compañías teatrales. "Es un momento parecido a Navidad, cuando hay un montón de bolos", por lo que "para buscar, reservar y no perderlas porque estén en otro desfile hay que hacerlo con bastante tiempo", indica.

Como cada año, vienen compañías de toda España, que viajan desde Cataluña, Valencia, Andalucía o Castilla y León, algunas con una única función en Madrid y otras enlazando actuaciones en varias ciudades. Hay que actuar con margen y cuadrar muchas agendas durante todos estos meses previos. El gran reclamo de esta edición será una marioneta articulada de 5 metros de altura que representa a un monumental Aquiles. Obra de la compañía valenciana LA FAM, con varios premios a sus espaldas, será la encargada de abrir el desfile conducida por seis actores. "Va a ser bastante visual, ver a este gigante caminando por Madrid Río", adelanta el comisario.

El día D es una carrera contrarreloj para que todo esté listo a tiempo. El montaje general del desfile arranca “unas 5 horas antes”, detalla Gómez Alemán. A estas se suman los montajes propios de las distintas compañías, que pueden ser "muy largos" en algunos casos, como el de la que trae un carrusel, una "especie de tiovivo en el que van todos colgados girando según avanza hacia delante". También es una moneda lanzada al aire. Sin ensayo conjunto previo, todos los participantes se lo juegan a cara o cruz el día del desfile.

En total serán unas 400 personas desfilando, entre compañías teatrales y asociaciones vecinales y culturales, además de otro medio centenar entre coordinación y producción. De todos los factores que no se pueden controlar, la meteorología es uno de los más temidos por todos ellos. El agua que no ha dejado de caer sobre la ciudad en las últimas semanas les tiene "superpreocupados", confiesa. Si el sábado cae un chaparrón en Madrid no hay plan B ni más alternativa que salir a desfilar y que sea lo que tenga que ser. Especialmente los que llevan materiales más frágiles y sensibles, o los zancudos, que con el agua tienen más riesgo de resbalar y caerse.

Esta falta de red, no obstante, son gajes del oficio. "Esta profesión es así, vas a la calle y no sabes lo que te vas a encontrar, vas expuesto tanto al clima como a la gente", expone Gómez. En sus palabras, "actuar es reaccionar a estímulos", y en el caso de un desfile el estímulo principal es el público. "El ir desfilando te permite ver a la gente directamente y reaccionar, jugar con ellos y plantearles esa dinámica", cuenta. También curte físicamente, añade, pues cargar con todos los trajes y el aparataje puede llegar a resultar agotador: "Hay una cosa también física muy fuerte, muy importante".

Son las varias lecciones que él mismo ha ido aprendiendo a lo largo de toda su carrera profesional, desde que hace 25 años empezó como figurante siendo "muy jovencito". No existe "una escuela que te enseñe a dirigir un desfile de calle”, afirma Gómez Alemán, sino que se aprende “desde dentro”, a base de ir trabajando y haciéndote "más fuerte" y "más duro" para afrontar todo lo que supone exponerse, improvisar y deleitar al público.