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OPOSICIÓN AL 'PENTÁGONO' ESPAÑOL

El proyecto de una nueva sede de Defensa en Castellana se topa con dos enemigos inesperados: los vecinos de El Viso y el Ayuntamiento

Los residentes de la colonia han empezado a movilizarse contra el plan, que consideran incompatible con el barrio; mientras que el Consistorio ha afirmado que no aprobará nada sin su visto bueno

Vista aérea de la Castellana y la colonia de El Viso.

Vista aérea de la Castellana y la colonia de El Viso. / Wikimedia Commons

Héctor González

Héctor González

Madrid

De la misma manera que marcaron el camino a seguir en la lucha contra el ruido, los vecinos del Bernabéu pueden ahora presumir también de ser los pioneros del movimiento vecinal en la Castellana. Siguiendo la estela de su exitosa batalla judicial contra el Ayuntamiento y el Real Madrid por los conciertos y los aparcamientos, los residentes de El Viso han empezado a ponerse en marcha para mostrar su oposición frontal a la nueva sede que el Ministerio de Defensa planea construir junto a la histórica colonia de Chamartín.

Bautizado como el 'Pentágono' español y adelantado por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA y 'activos' en septiembre de 2025, el proyecto busca transformar la parcela de la Escuela Politécnica Superior del Ejército, de 24.000 m² y situada frente a Nuevos Ministerios y cerca de AZCA, en un macrocomplejo con cerca de 40.000 m² de oficinas y 8.200 m² de alojamiento temporal para militares. Los edificios actuales de aulas y talleres, protegidos urbanísticamente, se mantendrán y serán rehabilitados para seguir funcionando como academia.

En la parte oeste se derribarán los barracones y se construirá un edificio de oficinas en forma de U de 3–4 plantas, alineado en altura con los edificios protegidos: albergará 13.500 m² de oficinas y los 8.200 m² de residencia. En el interior de esa U se levantará el elemento más visible: una torre de 18 plantas y unos 60 m de altura, con alrededor de 26.000 m² de oficinas, que Defensa define como un nuevo "hito" en Madrid.

También está previsto abrir una nueva calle paralela a la Castellana que conecte Joaquín Costa con Carbonero y Sol, y que se cederá al Ayuntamiento de Madrid. Además, se proyecta un aparcamiento subterráneo de 580 plazas con varios accesos, y una entrada de autoridades por Joaquín Costa hacia el espacio ceremonial central. Todo ello con un coste estimado para las arcas del Ministerio que ronda los 95 millones de euros.

La operación se ha articulado en torno a un Plan Especial, aprobado inicialmente por el Consistorio el pasado 31 de julio y que ya cuenta con el visto bueno de las comisiones de patrimonio municipales y autonómicas. No lo hace, sin embargo, con el de los vecinos de El Viso. Tal y como ha desvelado El Confidencial, los integrantes de la colonia llevan los últimos 7 meses temiendo que el proyecto dinamite el oasis de tranquilidad que supone el barrio en medio del distrito financiero de la capital.

Según dicha información, los vecinos han empezado a organizarse para constituir una asociación, inspirados por el precedente de las protestas del entorno del Bernabéu, y han lanzado su primera ofensiva a través de las alegaciones presentadas al Plan Especial. En ellas sostienen que la operación debería haberse tramitado como una modificación sustancial del Plan General, dadas sus características, y denuncian lo que consideran un “fraude de ley” al intentar justificar la obra como infraestructura de interés general para sortear un procedimiento más exigente

Tampoco les convence en absoluto la apertura del nuevo tramo de vía pública ni la construcción del parking, pues consideran que ambas iniciativas podrían terminar de colapsar la movilidad de una zona ya bastante saturada; así como que se apoyan en un estudio del tráfico muy "deficiente". El principal foco de rechazo al proyecto, no obstante, es que consideran que la construcción de un rascacielos es incompatible con un barrio de casas unifamiliares de baja altura como es El Viso.

El segundo frente de oposición al proyecto lo ha abierto el propio Ayuntamiento. Preguntado este miércoles por la cuestión, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, replicó que el Gobierno municipal no aprobará definitivamente ninguna actuación que vaya “en contra de los vecinos”. Tras haber recibido 88 alegaciones al proyecto, una cantidad superior a lo habitual, el delegado aseguró que cualquier implantación que “perjudique, moleste o inquiete” a los vecinos “será paralizada"; así como que va a pedir al Ministerio que se reúna con los vecinos para tratar de acercar posturas.