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FUTURAS CIENTÍFICAS

Alumnas madrileñas celebran el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia pero no se conforman: "Hacen falta referentes más jóvenes"

Las estudiantes aplauden los avances, pero destacan los retos aún existentes para mujeres y niñas

Inés junto a varios niños y niñas en una actividad relacionada con el espacio

Inés junto a varios niños y niñas en una actividad relacionada con el espacio / Cedida por Inés

Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

“Siempre me he considerado una persona muy empírica a la que le gustaba conocer el porqué de las cosas”, así se describe Corina, estudiante del máster habilitante de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Carlos III, que, con apenas 22 años, recuerda con viveza el inicio de su vocación por las ciencias.

En la Universidad Politécnica de Madrid, Candela, también de 22 años, cursa su último año de Ingeniería Aeroespacial a la espera de realizar sus primeras prácticas, mientras que en el instituto Gredos San Diego Alcalá, Inés, de 15 años, ha decidido decantarse por el bachillerato biosanitario para estudiar Biología en la universidad.

Hoy, 11 de febrero, estas tres estudiantes de áreas científicas comparten sus preocupaciones y aspiraciones con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Más de diez años después de ser proclamada por la ONU, esta efeméride marca el día en que revisitamos la historia para reconocer el papel fundamental de las mujeres en la comunidad científica y tecnológica, reconociendo el trabajo femenino en áreas STEM y fomentando las vocaciones científicas en niñas.

De pasión a profesión

Aunque para algunas familias pasa desapercibido, otras leen claramente en sus hijas la pasión por las ciencias desde edades tempranas. Este es el caso de Inés, que no sorprendió a su entorno con su decisión de estudiar biología, pues siempre había mostrado un claro interés por los animales: “Mis padres me apuntaron a una extraescolar que se llamaba las Ciencias de la Tierra, aprendí mucho, la verdad es una pena que tuviera que cerrar porque la gente no se apuntaba”.

Defendiendo la importancia de los experimentos de laboratorio y las excursiones, esta quinceañera cree que un acercamiento práctico a las ciencias es vital para fomentar el interés en ellas, especialmente en esta etapa de la infancia y adolescencia, donde impulsar esta vocación desde el ámbito familiar o educativo puede ser clave.

Inés con 5 años jugando con un set científico en su casa

Inés con 5 años jugando con un set científico en su casa / Cedida por Inés

Así lo narra Corina que admite que, aunque desde pequeña siempre había sentido una especial fascinación por el espacio y las estrellas, no fue consciente hasta el colegio de que su pasión podría ser también su profesión. “Go into space, please! (¡Ve al espacio por favor!)”, fueron las palabras que su profesor de ciencias escribió en su camiseta al final del curso y que aún recuerda con cariño: “En cuanto lo leí me hizo muchísima ilusión porque realmente pensé que quería verme allí arriba”.

La camiseta firmada donde puede leerse "Go into space, please!" que en Español significa "¡Ve al espacio porfavor!"

La camiseta firmada donde puede leerse "Go into space, please!" que en Español significa "¡Ve al espacio porfavor!" / Cedida por Corina

Hoy, aunque la mayoría de los estudiantes de Bachillerato son mujeres, los datos recabados por el Observatorio de la Mujer Ingeniera en la Industria Española muestran que solo cuatro de cada diez apuestan por una modalidad de Ciencias y Tecnología. Candela, que ha participado en charlas en institutos para contar su experiencia como universitaria, pide a las niñas que no se sientan desalentadas por estas cifras y les recuerda que “no hay ninguna diferencia entre ciencias y letras si se estudia lo que realmente te apasiona”.

“¿Y el resto de las chicas?”

De acuerdo con los datos proporcionados por la UPM, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) y para el curso 2024-2025, en el Grado en Ingeniería Aeroespacial, el más numeroso de los que imparte, se matricularon, por primera vez en décadas, un 30 % de mujeres.

Este dato que podría sorprender a muchos es, al contrario de lo que se podría pensar, una victoria, y es que, desde los últimos 10 años, las cifras no conseguían superar el 21-24% de estudiantes matriculadas.

Jornada de acogida para los estudiantes de nuevo ingreso en la ETSIAE el curso 2024 2025

Jornada de acogida para los estudiantes de nuevo ingreso en la ETSIAE el curso 2024 2025 / UPM

“No eres consciente de que existe ese sesgo o esa posible discriminación hasta que entras a tu primera clase y miras a tu alrededor”, así recuerda Corina sus sensaciones al comenzar la universidad mientras dirigía su mirada a las gradas y se preguntaba “¿y el resto de las chicas?”

Inés, que aún tiene por delante dos años de bachillerato y la temida prueba de la PAU, admite no tener tanto miedo, ya que según tiene entendido (y está en lo cierto), la biología es la rama del ámbito STEM con mayor porcentaje de mujeres matriculadas, alcanzando el 62% de acuerdo con los datos recabados por Europa Press en 2023.

Aunque lejos de la equidad, Candela cree estar notando un cambio para mejor y explica que nunca ha sentido que tuviera que demostrar más por el hecho de ser mujer. “Donde sí lo he notado”, admite, “es en el número de docentes, apenas tenemos cinco profesoras”.

Esta sensación compartida con Corina se explica con datos y es que, en las universidades españolas, tan solo el 44% de los docentes son mujeres, y aún menos, entre el 15% y el 30% si hablamos de profesoras en carreras de ingeniería o física.

‘Leaky Pipeline’: la tubería que pierde agua

Pese a que las mujeres representan alrededor del 43,7% del personal investigador en educación superior en España según el Informe Female Scientists in Figures 2025, conforme se asciende en los escalones de la carrera universitaria, la presencia femenina disminuye considerablemente en los puestos de mayor responsabilidad o visibilidad. Actualmente, tan solo el 25% de las cátedras en la universidad española son ocupadas por mujeres, lo que supone una cifra de 23 rectoras frente a 68 rectores.

Si se busca en el ámbito profesional, las cifras tampoco son alentadoras y es que del 34% de mujeres que ocupan niveles junior, tan solo el 10,6% alcanza la alta dirección. Esta especie de goteo ha sido denominada como ‘leaky pipeline’ o la tubería que pierde agua, describiendo la pérdida progresiva de mujeres y minorías en las carreras STEM, académicas y de investigación a medida que ascienden a puestos de liderazgo.

Corina, de 22 años, sueña con liderar un equipo diverso de hombres y mujeres especializado en reparación de motores

Corina, de 22 años, sueña con liderar un equipo diverso de hombres y mujeres especializado en reparación de motores / Cedida por Corina

Corina, que sueña con liderar un equipo de reparación de motores, teme que su deseo de ser madre pueda afectar a sus oportunidades laborales. Aunque aún suena como un proyecto lejano, Candela, que comparte este deseo de formar una familia, cree que “se debe trabajar en cambiar la percepción que se tiene de las mujeres”, destacando “que se puede ser una madre cariñosa y presente, sin que eso afecte a tu capacidad para liderar y coordinar proyectos de gran responsabilidad”. Así, la conciliación o la brecha salarial quedan como dos de los grandes puntos pendientes.

Referentes femeninos modernos: Sara García Alonso o Alba Moreno

Impulsando este cambio de perspectiva, diversos proyectos de la Comunidad de Madrid como STEM for Girls en la Universidad Carlos III de Madrid, o IMDEA Nanociencia, que organizan visitas de investigadores a centros escolares con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, contribuyen a impulsar vocaciones científicas entre niñas y jóvenes.

Ayudar a despertar su curiosidad es casi tan importante como la presencia activa de referentes. Y es que si hace unos años el efecto Matilda traía de vuelta a investigadoras que habían caído injustamente en el olvido por ser sus logros atribuidos a sus maridos o colegas masculinos, hoy, figuras como Rosalind Franklin o Marie Curie ya no mueven a las jóvenes que aspiran a transformarse en las próximas, Sara García Alonso o Alba Moreno.

“Hay muchos estereotipos; parece que, si quieres ser inteligente y estudiar ciencias, tienes que ser la típica empollona. Hacen falta referentes más jóvenes”, explica Inés, quien, pese a ser “muy fan de Jane Goodall”, admira la frescura de Alba Moreno, que, con sus piercings y uñas postizas, explica conceptos de física a través de sus redes sociales.

También Corina destaca como uno de sus principales referentes a una mujer española, Sara García Alonso, bióloga molecular y primera candidata a astronauta española. Con 304 mil seguidores solo en Instagram, esta leonesa de nacimiento se ha convertido en uno de esos espejos en los que muchas pequeñas científicas buscan verse reflejadas.

La astronauta española de reserva de la Agencia Espacial Europea (ESA), Sara García Alonso, durante un momento de su intervención en el primer Foro de la Mujer en Ingeniería 2024 (Womin) de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT)

La astronauta española de reserva de la Agencia Espacial Europea (ESA), Sara García Alonso, durante un momento de su intervención en el primer Foro de la Mujer en Ingeniería 2024 (Womin) de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) / Marcial Guillén (EFE)

Así, en este día tan especial, cuando se hace aún más patente la necesidad de grandes mujeres con las que soñar, nos sumamos a las palabras de Sara para pedir a las niñas que deseen iniciar su camino en las ciencias que no olviden “mirar a los miedos de lejos, como quien los ve desde el espacio”.

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