DESARROLLO PERSONAL
El hábito "contracultural" que los madrileños necesitan para dejar de vivir agotados, según el experto en pensamiento positivo
El divulgador Sergio Fernández presenta 'Los 10 poderes para diseñar tu vida': una hoja de ruta para recuperar el control en una ciudad que nos empuja a quererlo todo a la vez

Sergio Fernández, divulgador de referencia en español en desarrollo personal, profesional y financiero, presenta 'Los 10 poderes para diseñar tu vida'. / Javier Ocaña

Madrid es una ciudad que primero susurra, luego habla y, si no escuchas, acaba gritando. El ruido no es solo tráfico, obras o agendas imposibles: es interno. Vivimos acelerados, hiperconectados, ocupados y cansados. No tanto porque nos falte algo, sino porque lo queremos todo. Ese es uno de los diagnósticos que atraviesa Los 10 poderes para diseñar tu vida (Planeta), el nuevo libro de Sergio Fernández (Madrid, 1978), divulgador y referente del pensamiento positivo, así como del desarrollo personal y profesional. La idea central es tan simple como incómoda: no hay vida plena si no nos va bien en todas las áreas importantes —salud, dinero, relaciones, propósito—. Y pocas ciudades ponen esa verdad tan a prueba como Madrid.
La gula vital madrileña
Fernández pone nombre a un fenómeno muy reconocible en la capital: la "gula vital". Querer carrera, ocio, gimnasio, pareja, amigos, proyectos personales y éxito profesional… todo a la vez y sin renunciar a nada. Madrid alimenta esa fantasía mejor que ninguna otra ciudad. Siempre hay un plan mejor, una oportunidad más, una vida alternativa ocurriendo a dos calles de la tuya. "El problema no es la ambición —insiste el autor—. El problema es la falta de elección. No se trata de hacerlo todo, sino de hacer lo que hay que hacer". Cuando no elegimos, entramos en el FOMO: el miedo a quedarnos fuera. Fuera de un plan, de una oportunidad, de una versión supuestamente mejor de nuestra vida. Y sin darnos cuenta, cambiamos propósito por estímulo.
Uno de los ejes es una distinción clave: no todo el cansancio es físico. Existe cansancio emocional, mental y espiritual, y es este último el que prolifera especialmente en las grandes ciudades. Dormimos mal, vivimos hiperestimulados, tomamos decisiones tarde y mal. Queremos rendir al máximo en el trabajo, estar presentes en nuestras relaciones y exprimir el ocio, pero sin renunciar a nada. El resultado es un agotamiento crónico que no se arregla con un fin de semana fuera. "Estamos agotados", resume Fernández, "no por trabajar demasiado, sino por vivir sin dirección".
En Madrid, ese cansancio se manifiesta sobre todo como falta de claridad mental: dificultad para concentrarse, irritabilidad, dispersión, decisiones impulsivas. La mente no descansa porque vive interrumpida. Redes sociales, notificaciones, multitarea constante y picos de dopamina mantienen al cerebro en alerta permanente.

Sergio Fernández, divulgador de referencia en español en desarrollo personal, profesional y financiero. / Javier Ocaña
"La mente necesita cuidado y descanso, explica. "Y descansa cuando no está siendo distraída todo el tiempo". La solución no es exótica: silencio, menos pantallas, evitar interrupciones y recuperar la capacidad de concentración que, como un músculo, puede entrenarse o, por el contrario, atrofiarse. Uno de los mensajes más incómodos que se plantea el autor madrileño es la responsabilidad radical. Madrid no roba tiempo, ni energía, ni bienestar. Madrid pone a prueba la capacidad de decir no, de poner límites, de elegir una vida en lugar de mil opciones. El victimismo —culpar al alquiler, al jefe, al sistema o a la ciudad— resulta cómodo, pero improductivo. Mientras señalamos fuera, renunciamos a la única palanca real: la decisión personal.
Diseñar la vida, según Fernández, no consiste en añadir cosas, sino en eliminar lo que no suma. Dormir mejor. Reducir ruido. Cuidar relaciones que recargan energía. Trabajar con sentido. Aceptar que no todos los planes ni todas las oportunidades caben en una sola vida.
Agenda llena, vacío por dentro
La velocidad tiene una ventaja tramposa: evita mirar hacia dentro, especialmente en la ciudad que nunca duerme. Días repletos de actividades, reuniones, planes y compromisos pueden esconder un vacío profundo. No hay tiempo para preguntarse quién soy, para qué hago lo que hago o si esta vida se parece a la que quería. "El silencio es uno de los mejores inventos para contarse verdad", defiende Fernández. Contarse verdad sobre lo que funciona y sobre lo que no. Sin ese coraje, no hay cambio posible. Irse a la cama temprano, respetar los ritmos circadianos, reducir pantallas por la noche, cuidar la alimentación, moverse a diario y bajar el estrés son hoy hábitos contraculturales en Madrid. Sin embargo, son los que sostienen la energía, la claridad mental y la salud a largo plazo. "Levantarse descansado lo cambia todo", afirma rotundamente al hablar de cómo poder mejorar la salud, la capacidad intelectual y hasta la alegría. También ayuda a tomar mejores decisiones: muchas de las peores se toman al final del día, cuando estamos cansados y sin recursos mentales.
Los 10 poderes para diseñar tu vida nace de una constatación que Fernández ha observado tras formar a miles de alumnos en más de 30 países: nadie puede vivir una vida plena si no entiende que le va bien solo cuando le va bien en todas sus áreas importantes. Y nadie puede hacer ese trabajo por nosotros. Madrid deja de "cobrar" cuando dejamos de consumirla sin conciencia. En una ciudad que lo ofrece todo, la verdadera ventaja no es tener más opciones, sino saber elegir.
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