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HISTORIA DE MADRID

El Madrid que ya no existe: esta es la famosa calle que una vez estuvo llena de soportales

En una de las arterias comerciales del corazón del centro de Madrid, hubo una vez una calle llena de soportales

Plaza de la Villa de Madrid.

Plaza de la Villa de Madrid. / Tripadvisor

Ángela Berná

Ángela Berná

Madrid

Madrid es una ciudad repleta de historia. Una de las emblemáticas arterias de la capital tuvo algo que ahora ya solo es un recuerdo y que muchos desconocen. Ni en Bolonia ni en Alcalá de Henares: esta vía, situada en lo más céntrico del corazón del casco antiguo de Madrid, estuvo llena de soportales y durante siglos fue uno de los ejes comerciales urbanos más importantes de la ciudad.

Hablamos de la reconocida calle Mayor, que va desde la Catedral de la Almudena hasta la Puerta del Sol y pasa por al lado de la Plaza Mayor. Esta vía se forjó en la Edad Media y antes se la conocía dividida en tres tramos diferentes, aunque ahora es solo una: la calle de la Almudena, la calle de Platerías y la calle Mayor.

De soportales medievales a calle moderna

En los siglos XV y XVI, la calle Mayor no era solo una de las vías más transitadas de la capital, sino que también era un fuerte espacio de comercio. No fueron otros que el rey Enrique IV e Isabel la Católica quienes insistieron en levantar los pórticos en la Plaza de la Villa, junto a la citada calle. El foco comercial se desplazó a la Plaza del Arrabal, la actual Plaza Mayor, donde continuó la construcción de los pórticos. Fue en este momento cuando la calle Mayor, repleta de gremios, contó con sus propios portales que servían de protección para comerciantes y paseantes.

La Calle Mayor

La Calle Mayor / Pasión por Madrid

Tanto Gómez de la Mora, en el siglo XVII, como Ventura Rodríguez y Juan Villanueva, en el XVIII, contemplaron porticar con piedra la práctica totalidad de la calle, pero debido a la resistencia de los vecinos, fueron muchos los proyectos que resultaron fallidos.

Los soportales de la calle Mayor sobrevivieron hasta el último tercio de siglo XIX, sobrepasados por un nuevo concepto de comercio que pone el escaparate como foco principal y para el cual querían estar más en contacto con el cliente. Con la modernización urbana, estos pórticos desaparecieron progresivamente con la intención de ensanchar las calles y abrir la vía para adaptar el creciente tráfico peatonal.

¿Qué queda hoy en día?

Si es cierto que los soportales ya no existen, no todo se ha perdido. Los pilares de piedra continúan en pie, eso sí, integrados dentro de los nuevos edificios construidos, que los utilizan como elementos de cimentación. A pesar de la práctica total renovación de los edificios, los pórticos son un símbolo que no ha desaparecido del todo, sino que se ha asimilado en un nuevo contexto moderno.

Los restos de los soportales en la actualidad.

Los restos de los soportales en la actualidad. / Pasión por Madrid

Los pilares que han llegado hasta nuestros días son los que se ubican en los números 27 a 31, 37 a 39 y 41 a 43 en la acera de los impares, y en los números 38, 44 y 50 en la de los pares. También se encuentran algunos restos en la calle del 7 de Julio, uno de los accesos con los que cuenta la actual Plaza Mayor.

Un patrimonio que merece ser recordado

Hoy en día son miles los paseantes de esta emblemática calle. Desde la Puerta del Sol hasta la Plaza de la Villa, son pocos los que recuerdan que esta vía hace muchos años estuvo cubierta por portales que dotaban a la calle Mayor de un carácter especial y funcional. Aunque los históricos pórticos no se mantengan en pie, su memoria sigue viva en los antiguos planos, crónicas y estudios de urbanismo madrileño.