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ESTRENO

La ópera de Francisco Coll y Álex Rigola que poner a prueba la verdad: 'El enemigo del pueblo' te señala desde el Teatro Real

El escenario acogerá del 12 al 18 de febrero la adaptación de la obra maestra que Henrik Ibsen editó en 1882

Un instante de 'El enemigo del pueblo', de Francisco Coll.

Un instante de 'El enemigo del pueblo', de Francisco Coll. / JAVIER DEL REAL

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

¿Qué pasa cuando decir la verdad sale caro? El Teatro Real se asoma a este abismo del 12 al 18 de febrero. Y la respuesta llega en forma de ópera nueva, Enemigo del pueblo, del valenciano Francisco Coll (1985), con cuatro funciones de un título que ya nació con pulso de noticia: fue encargo y coproducción del Real junto al Palau de les Arts de Valencia, donde se vio por primera vez el 5 de noviembre de 2025, con el propio compositor en el foso.

Coll, afincado en Suiza, alérgico a lo previsible, se estrena aquí en gran formato después de haber dejado huella con Café Kafka (2014, Royal Opera House). Desde entonces, su música ha ido creciendo como crecen las tormentas: contrastes rítmicos, capas que se rozan y se pisan, líneas que se desenfocan, citas que aparecen y se evaporan. Una energía que no pide permiso. Y eso, en Enemigo del pueblo, importa, porque la orquesta no está para acompañar, sino para opinar.

'El enemigo del pueblo' estará en el Teatro Real del 12 al 18 de febrero.

'El enemigo del pueblo' estará en el Teatro Real del 12 al 18 de febrero. / JAVIER DEL REAL

El punto de partida es la obra de Henrik Ibsen, pero el que vuelve a abrir la herida es Àlex Rigola, que ya dirigió el drama en 2018 en el Pavón Teatro Kamikaze con una puesta en escena que obligaba al público a mojarse (literalmente: con voto). Ahora, además de firmar la dirección escénica, Rigola hace algo poco habitual en su trayectoria: escribe el libreto. El primero. Y se nota que viene del teatro: los dilemas no se recitan, se discuten.

La trama enfrenta a dos hermanos como quien enfrenta dos maneras de mirar el mundo. Por un lado, un Doctor que quiere alertar a su pueblo: las aguas del balneario, motor económico de la zona, están contaminadas. Por otro, el Alcalde, que no niega por ignorancia, sino por interés: aceptar la verdad significaría dinamitar el negocio, el relato y el reparto del poder. Entonces, éste mueve los hilos con ayuda de un periodista, una empresaria y su suegro. El pueblo aparece como lo que suele ser en estos casos: voluble, manipulable, indefenso cuando el altavoz lo tienen otros.

Dunas, cielo y mar

Rigola sitúa todo en una costa mediterránea aparentemente tranquila: dunas, cielo y mar. La escenografía y el vestuario son de Patricia Albizu, y el paisaje se va ensuciando a medida que la historia se vuelve más tóxica. La música empuja ese cambio con una idea potente: un pasodoble distorsionado que sobrevuela la partitura. Hay canto cercano al parlato en los diálogos más prácticos, y estallidos de lirismo cuando asoman los sentimientos.

Àlex Rigola está detrás del libreto de 'El enemigo del pueblo'.

Àlex Rigola está detrás del libreto de 'El enemigo del pueblo'. / JAVIER DEL REAL

La orquesta, además, funciona a ratos como coro griego: comenta, anticipa, ridiculiza, censura. La luz de Carlos Marquerie y el vídeo de Álvaro Luna terminan de afilar el ambiente. No es una historia sobre un balneario: es una historia sobre cómo se fabrica una comunidad cuando el suelo tiembla.