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OPERACIÓN CAMPAMENTO

Las demoliciones de Campamento avanzan al "doble" de ritmo: "Hemos derribado ya seis edificios, cuando teníamos previsto tres"

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha visitado la zona para conocer de primera mano el desarrollo de los trabajos en el antiguo cuartel militar

Tras afirmar en tres ocasiones que los trabajos no habían comenzado, el Ayuntamiento celebra este jueves que "ya era hora" de que "empiecen a hacer algo"

Las máquinas trabajan sobre los restos de dos naves demolidas en el cuartel de Campamento.

Las máquinas trabajan sobre los restos de dos naves demolidas en el cuartel de Campamento. / EPE

Héctor González

Héctor González

Madrid

Más allá de los muros que separan el recinto de la carretera se extienden hectáreas y hectáreas de terreno jalonadas de edificios abandonados y en ruinas, sin ventanas, cubiertos de cristales, maleza y grafitis. Algunos se conservan en mejor estado, de otros apenas queda el armazón de hormigón y ladrillos; mientras que otros cuantos han dejado de existir, convertidos en varias pilas de escombros, tierra y hierros retorcidos. Las demoliciones avanzan implacablemente en los terrenos del antiguo cuartel militar de Campamento, donde ya se han derribado seis de los 34 edificios marcados en el plan de obras.

La previsión es que a estas alturas, tres semanas después de haber arrancado los trabajos el pasado 12 de enero, solo se hubiesen tirado abajo tres de estas edificaciones. Sin embargo, la empresa a cargo de los mismos "ha hecho el doble de lo que tenían previsto" en este tiempo, afirman fuentes de Casa 47 a pie de terreno este miércoles. "Les hemos tenido que decir que levanten el pie" para ajustarse a los plazos marcados. Si nada se tuerce, habrán terminado en octubre de este mismo año. Para entonces ya deberán estar completamente demolidas esa treintena de construcciones, y parcialmente otras dos en las que se mantendrán las cubiertas y los pilares que las sostienen.

Las máquinas retiran bloques de hormigón de los edificios demolidos.

EPE

Entre los charcos, los caminos embarrados y los montículos de cascotes, los operarios siguen adelante bajo un cielo plomizo que amenaza con descargar de un momento a otro. Son alrededor de una docena, junto a tres moles de demolición y otras máquinas más pequeñas que se desempeñan en labores más finas. “Todos manejamos las máquinas y nos vamos turnando, así que somos más que suficientes”, explica un trabajador. Hasta ahora, la lluvia caída sin tregua sobre el cuartel no les ha frenado: “Pasa más con trabajos de construcción, aquí no afecta tanto”, aclaran los representantes de la empresa estatal de vivienda. Eso sí, no significa que sea una tarea sencilla.

Antes (izquierda) y después (derecha) de una de las construcciones derruidas.

Antes (izquierda) y después (derecha) de una de las construcciones derruidas. / Cedida | EPE

No se trata de entrar, tirarlo todo, coger una pala y llevárselo”, exponen desde dentro de una de las casetas de obra instaladas cerca de la entrada al recinto, con un plano extendido sobre la mesa y otro clavado en un corcho en la pared, en el que seis chinchetas rojas marcan los edificios que ya han sucumbido a las palas. La legislación medioambiental actual obliga a “tener mucho cuidado”, tanto al “entrar a demoler” como en el “tratamiento de los distintos residuos que se generan”. Hay que catalogarlos, separarlos y gestionarlos de forma independiente, explican, mientras varios metros más allá, un camión de chatarra armado con un brazo articulado recoge restos de metal de uno de los varios montículos que salpican la zona.

Plano de la obra con los edificios que ya han sido derribados marcados con una chincheta.

Plano de la obra con los edificios que ya han sido derribados marcados con una chincheta. / EPE

Especial cuidado hay que tener con los residuos contaminantes, como los restos de amianto encontrados en algunas estructuras al ponerse manos a la obra. "En una de las naves encontramos un falso techo de fibrocemento que no estaba contemplado en el proyecto", cuentan, y que requieren ser retirados por una empresa especializada. Es por ello que, antes siquiera de empezar a derribar hay que “limpiar” cada uno de los edificios, retirando el mobiliario abandonado y otros materiales, como las baldosas, para su posterior reciclado. “Es un trabajo que no se ve desde fuera, pero hay que hacerlo”, destacan.

Un camión de chatarra recoge restos de metal extraídos.

Un camión de chatarra recoge restos de metal extraídos. / EPE

Por lo que respecta a las demoliciones en sí, han empezado por las construcciones más grandes situadas hacia el interior de la parcela, lejos de la entrada. También por otra de menor tamaño que estaba pegada al muro exterior, cerca de una puerta cuya baja altura hacía temer una posible ocupación. "Se podía saltar y acceder con cierta facilidad, así que para evitar problemas de ocupación, fue el primero que se quitó", cuentan los representantes de Casa 47. En los próximos meses les seguirán los restantes 28 edificios numerados y marcados para su eliminación; otros 9 se salvarán por estar incluidos en el catálogo de inmuebles protegidos, mientras que otro grupo de más de una decena se mantendrán provisionalmente en pie, a la espera de la evolución del proyecto del Nuevo Barrio de Campamento.

Montículos separados con distintos tipos de materiales extraídos de los derribos.

Montículos separados con distintos tipos de materiales extraídos de los derribos. / EPE

El inicio de los trabajos en los terrenos del antiguo acuartelamiento Teniente Muñoz Castellanos ha estado acompañado de una agria polémica política. El 14 de enero, dos días después de que Pedro Sánchez protagonizase el acto de inauguración de las demoliciones, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que no fue invitado, dijo públicamente que las máquinas se habían encendido para las cámaras y que no habían vuelto a hacerlo más. Volvió a lanzar la misma acusación en el Pleno municipal de dos semanas después, donde afirmó que había enviado a alguien a comprobar el avance de las obras y esta persona le había confirmado que "no hay nadie trabajando en Campamento". Y lo repitió una tercera vez el pasado lunes, durante una visita al soterramiento de la A-5 en la que dijo que "no puede ser que se diga que se inicia una demolición y tres semanas después comprobemos fácilmente que prácticamente nadie está trabajando".

El edificio que se empleó en el acto de inauguración de los derribos y en cuyo interior trabajan actualmente los operarios.

El edificio que se empleó en el acto de inauguración de los derribos y en cuyo interior trabajan actualmente los operarios. / EPE

Todas las veces, el Ministerio de Vivienda ha negado la mayor,  asegurando que es "completamente falso" y que la empresa encargada está trabajando en la Operación Campamento desde el primer día. También ha invitado tanto al concejal de Latina, Alberto González, como al propio Almeida a acudir a ver en persona el desarrollo de estos trabajos. Invitación reiterada anoche por la portavoz municipal del PSOE, Reyes Maroto, que en una entrevista con la 'Cadena Ser' pidió al alcalde que "deje de hacer el ridículo" y de ser "irresponsable" al generar dudas sobre el proyecto.

Por parte del Ayuntamiento, la vicealcaldesa, Inma Sanz, ha replicado este jueves que "ya era hora" de que "empiecen a hacer algo" en Campamento, para lo cual ha "hecho falta un poquito de acicate" tras décadas de retraso. La portavoz municipal ha animado al Gobierno y a Vivienda a que, "partir de ahora, se sea mucho más rápido y se puedan empezar a construir esas viviendas lo antes posible". Por último, Sanz ha manifestado la total "disposición" del Consistorio para que el proyecto de urbanización "pueda ver la luz" a la mayor brevedad.