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GASTRONOMÍA

El cocido madrileño ya es Bien de Interés Cultural para "preservar su legado" en la región

Con “más de 150 años” de trayectoria, el cocido pasó “de ser menospreciado por determinadas élites” a convertirse en un referente, presente tanto en los hogares como en los mejores restaurantes de la región.

Cocido Madrileño

Cocido Madrileño / CM

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha dado luz verde este miércoles a la declaración del cocido madrileño como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. Con esta medida, el Ejecutivo regional busca “preservar su legado” como una de las grandes expresiones de la identidad madrileña y promover “sus características tradicionales y su relevancia social”.

El Gobierno autonómico subraya que se trata de “una receta profundamente arraigada” que va más allá de la gastronomía y forma parte de la vida diaria de los madrileños desde hace siglos, tanto en el mundo rural como en el urbano, hasta consolidarse como un símbolo de convivencia y tradición compartida.

"Más de 150 años"

También destaca su evolución: con “más de 150 años” de trayectoria, el cocido pasó “de ser menospreciado por determinadas élites” a convertirse en un referente, presente tanto en los hogares como en algunos de los mejores restaurantes de la región.

El cocido, plato estrella de la carta de la Taberna Antonio Sánchez.

El cocido, plato estrella de Madrid. / Taberna Antonio Sánchez

Aunque su origen no está del todo claro, la expresión “cocido madrileño” aparece documentada a lo largo del siglo XIX. No obstante, ya en el siglo XVI se menciona la “olla podrida”, considerada por muchos gastrónomos e historiadores como su antecedente.

Receta de Madrid

Fue, sin embargo, entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX cuando se afianzó una forma concreta de elaboración asociada específicamente a Madrid, vinculando la receta al territorio donde se cocina.

El cocido se prepara con carnes, verduras, embutidos y garbanzos, y tradicionalmente se sirve en “vuelcos”: los distintos grupos de alimentos se presentan por separado, siguiendo el orden habitual de consumo.

Además, existen variantes locales, como el pradeño de Villa del Prado, el corucho de Cenicientos o la olla del segador de Navalcarnero.