Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

Su mujer falleció por cáncer y hoy ayuda a otros familiares a gestionar el duelo: "De haber muerto yo, desearía que ella rehiciera su vida"

Daniel Griffin es voluntario en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y brinda apoyo psicológico a quienes han perdido a un familiar por esta enfermedad

Aunque Lola murió en 2009, no fue hasta seis años después cuando Daniel dio el paso de ayudar a otros en su misma situación.

Aunque Lola murió en 2009, no fue hasta seis años después cuando Daniel dio el paso de ayudar a otros en su misma situación. / XAVIER AMADO

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

A Lola se la llevó un cáncer de mama hace ya 16 años. Sin embargo, su marido la recuerda cada día, hasta en los más mínimos detalles. “Recibió el primer diagnóstico en 1998, en estadio 2, con la mala suerte de que a los tres años recayó, ya con estadio 4. Tuvo la suerte de dar con un equipo de médicos fantástico en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid que consiguieron que viviera durante ocho años y medio así, lo cual es complicado con ese diagnóstico: una cirugía mayor y una quimioterapia tremenda, pero tuvo una buena calidad de vida. Ella nunca dejó de trabajar, estuvo en activo casi hasta el final”, relata Daniel Griffin (60), su esposo y cuidador durante la enfermedad. Fue en la etapa final de esta, precisamente, cuando tomó una decisión que cambiaría su forma de sobrellevar la afección: “Pedí cita con una psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer y, nada más empezar a hablar, me di cuenta de que llegaba tarde. Siempre había pensado que podía lidiar con todo yo solo, pero no. Llegué a sentirme muy sobrepasado y pedir ayuda fue mi salvación. Descubrí nuevos recursos emocionales y entendí en qué debía mejorar”. 

Fue en esas sesiones cuando Daniel realmente entendió por lo que había estado pasando Lola los últimos años, mejorando así su salud mental y aliviando el estrés que conllevaba ser su soporte vital: “Seguí en consulta tras el fallecimiento, con la misma psicóloga, y entendí lo valiosa que era la terapia de duelo. Tanto, que quise ayudar a otras personas”. Desde hace 10 años, Griffin es voluntario en la AECC y acompaña a quienes han perdido a un familiar por esta enfermedad. También es músico. Ha tocado junto a Fito y Fitipaldis, Miguel Ríos o Tequila. Nació en Estados Unidos, aunque lleva 32 años viviendo en Madrid, donde la conoció. Estuvieron juntos durante 23 años, 14 de ellos como matrimonio. Aunque Lola murió en 2009, no fue hasta seis años después cuando Daniel dio el paso de ayudar a otros en su misma situación: “La perspectiva de alguien que ha pasado por esto como pareja o familiar de alguien fallecido es única. Entendemos exactamente lo que está pasando alguien que vive el duelo. Puedo ver en sus caras cómo se sienten comprendidos”. 

En 2026 se registrarán 301.884 nuevos casos de cáncer, un 2% más que en 2025, según la Sociedad Española de Oncología Médica.

En 2026 se registrarán 301.884 nuevos casos de cáncer, un 2% más que en 2025, según la Sociedad Española de Oncología Médica. / XAVIER AMADO

En 2026 se registrarán 301.884 nuevos casos de cáncer, un 2% más que en 2025, tal y como publicó recientemente la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Además, según la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), los tumores más diagnosticados en nuestro país este año serán el colorrectal, mama, pulmón, próstata y vejiga urinaria. Además, este año se diagnosticarán más de 8.000 cánceres en adultos jóvenes en España, unos 3.400 en hombres y 4.800 en mujeres. No obstante, la supervivencia de los pacientes en España se ha duplicado en los últimos 40 años. Para los seres queridos de quienes no logran dejar atrás la enfermedad, existe la terapia de duelo. “Hacemos reuniones grupales, con 10 o 12 personas a la vez, y también individuales, con una persona en duelo. Ellos nos preguntan cosas muy concretas y nos cuentan sus vivencias. Lo primero que les decimos es que les comprendemos como nadie y que todo nos suena o lo hemos vivido. La mayoría se sorprende cuando se enteran de lo que duró la enfermedad de Lola hasta su fallecimiento. Se extrañan de que yo esté bien, de que haya podido salir del agujero y esté sonriendo”, cuenta. 

Daniel recorre los hospitales, centros de salud y edificios municipales de la capital para cubrir una necesidad muchas veces olvidada: Cuando la pérdida es reciente están hundidos anímicamente, no quieren hacer nada, dejan de cuidarse y de relacionarse. No quieren parecer tristes o pesados. Lo que hacemos es animarles a dar pasos concretos muy pequeños. El ejercicio físico mejora la salud mental. Siempre lo diré”. Dada su historia personal, el norteamericano presta apoyo a mujeres y hombres que han perdido a sus parejas por culpa del cáncer. Sin embargo, la AECC ofrece distintos tipos de acompañamientos, dependiendo de las circunstancias de cada uno: “Este proceso dura lo que quiera el familiar. Las sesiones con psicólogos son continuadas, pero los encuentros con voluntarios son más esporádicos. Aún así son un chute de energía. A mi me sirvió para ver cómo habían rehecho su vida, se habían emparejado de nuevo, eran felices. Era un reflejo de lo que hacía en terapia”. Cada proceso es distinto, dice. Muchos cargan con la culpa durante toda su vida, pensando siempre que es demasiado pronto como para darle otra oportunidad al amor, a las relaciones sociales y, en definitiva, a la vida. 

Daniel Griffin brinda apoyo psicológico a quienes han perdido a un familiar por esta enfermedad.

Daniel Griffin brinda apoyo psicológico a quienes han perdido a un familiar por esta enfermedad. / XAVIER AMADO

“Si yo hubiera fallecido, desearía que mi pareja rehiciera su vida. Luego te ves en esta posición y es muy complicado. Piensas que la persona es irremplazable. Le di muchas vueltas y, al cabo de los años, conocí a una persona que terminó convirtiéndose en mi pareja”, expresa emocionado. En estos 10 años como voluntario, Griffin ha aprendido que duelos hay muchos. Tantos como personas: “Puedes estar llorando por las esquinas porque tienes un dolor muy fuerte y al día siguiente estar en la calle con gente o trabajando con buena cara. Está bien experimentar ambas cosas. Es una forma de empujarte dando cabida a todas las emociones. No hay que machacarse”. Ayudar no siempre es fácil y menos en circunstancias como estas. A Daniel, su familia y amigos no supieron cómo ayudarle, especialmente las primeras semanas tras la pérdida: “A veces no preguntaban, por discreción. Otros no indagan por miedo a que te pongas mal. Lo mejor es tantear cómo está la persona, cómo reacciona… Si le resulta difícil es mejor no seguir. Igual lo único que necesitan es llorar y desahogarse”. 

Dicho esto, cree fundamental rodearse de seres queridos y evitar la soledad el máximo tiempo posible: “Hay que seguir saliendo a la calle, yendo a cenar con amigos, viajando, yendo al gimnasio o tomando cafés. Y no necesariamente hablar de eso. La vida después de la muerte no se reduce a ese duelo”. Desde que no está Lola, él no ha dejado de aprender. Toda ayuda es poca, dice: “Como sociedad debemos extender estas ayudas a los afectados. Hacen mucho bien. A mí me lo hizo. Es gratificante verlos mejorar gracias al contacto con nosotros”. No es el único deber pendiente. A día de hoy, la muerte sigue siendo un tema tabú en muchas casas. “Hemos avanzado, pero es una asignatura pendiente. Son cuestiones incómodas, que dan miedo, pero que deben hablarse. Cuando mi mujer fue diagnosticada, sus mayores llamaban al cáncer ‘cosa mala’ porque creían que nombrarlo daba mal augurio. Me parece algo anticuado que no ayuda a nadie”, añade. Este miércoles, 4 de febrero, se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer, e historias como la de Daniel demuestran que el tratamiento de esta enfermedad pasa por atender al cuidador, imprescindible en el camino de cualquier paciente.