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CENTENARIO

Descifrar a Robert Rauschenberg, el artista que escandalizó el arte contemporáneo: el reto de entender al padre del 'pop art'

El Museo Thyssen reconstruye el proceso creativo del artista estadounidense en 'En movimiento', una instalación especial dedicada a 'Express', su obra más representativa: podrá visitarse hasta el 24 de mayo

Transporte de las obras de Robert Rauschenberg en Venecia (1964).

Transporte de las obras de Robert Rauschenberg en Venecia (1964). / UGO MULAS

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Es difícil de definir. Parece pintura, pero las fotografías despistan. También hay algún objeto pegado a modo de collage. La estridencia con la que Express fue creada es, sin duda, ojo, su mayor atractivo. Un estilo tan personal de Robert Rauschenberg (1925-2008) que bien podría llevar su nombre. Con motivo del centenario de su nacimiento, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza le rinde homenaje en En movimiento, una instalación especial dedicada a su obra más representativa. “Se fijó en la serigrafía comercial cuando Andy Warhol creó la de Marilyn Monroe” ha explicado Marta Ruiz del Árbol, comisaria de la muestra que podrá visitarse hasta el 24 de mayo. Una explosión de creatividad que, como pasó con el creador del pop art, en los 60, le inmortalizó.

La instalación plantea nuevas lecturas sobre una obra clave en la trayectoria del artista: una etapa en la que la serigrafía comercial se convirtió en herramienta central para ampliar, repetir y superponer imágenes procedentes de su archivo y de la prensa y las revistas de su tiempo. La muestra sitúa Express dentro del universo visual del Rauschenberg de los 60, pero también en continuidad con su práctica anterior: a mediados de los 50 empezó a desarrollar sus combine paintings, un híbrido de distintas disciplinas.

'Express' (1963), de Robert Rauschenberg.

'Express' (1963), de Robert Rauschenberg. / THE ESTATE OF ROBERT RAUSCHENBERG

En Express, las imágenes serigrafiadas condensan el pulso acelerado de su época y, sobre todo, la idea de movimiento: el jinete saltando una valla repetido en secuencia, bailarines, un escalador, ruedas y una figura desnuda descendiendo una escalera, entre otros motivos. Esa iconografía dialoga con el interés del artista por borrar fronteras entre disciplinas y colaborar con creadores de ámbitos como la danza, la performance o incluso la ciencia, una de las líneas que vertebra el relato curatorial. “Para Rauschenberg, la pintura es algo estático. El artista tiene que estar parado junto a un lienzo mientras que los bailarines sólo necesitan su cuerpo para expresarse”, ha añadido Ruiz del Árbol.

Robert Rauschenberg, fotografiado en la Bienal de Arte de Venecia en 1964.

Robert Rauschenberg, fotografiado en la Bienal de Arte de Venecia en 1964. / UGO MULAS

Uno de los ejes del montaje, ubicado en la sala 48 de la colección permanente, es la reconstrucción del método de trabajo de Rauschenberg. El recorrido arranca con la selección de fotografías: en una vitrina se presentan numerosas imágenes utilizadas como base del lienzo, algunas procedentes de su archivo personal y, en muchos casos, extraídas de publicaciones estadounidenses como New York Daily News o Life Magazine. El proceso continuaba con el envío de esos recortes a un fabricante para producir grandes pantallas serigráficas; después, el artista aplicaba tinta para transferir las escenas al lienzo y remataba la superficie con trazos gestuales realizados con pinceles, trapos o las manos.

Un terremoto cultural

El proyecto subraya también el peso histórico de Express en la consagración internacional del artista. La obra formó parte del conjunto con el que Estados Unidos acudió a la Bienal de Venecia de 1964, donde Rauschenberg obtuvo el Gran Premio de Pintura, convirtiéndose en el primer artista norteamericano en lograrlo. "Fue un escándalo porque suponía el relevo definitivo de la supremacía cultural de Europa", ha apuntado Ruiz del Árbol. El museo incorpora a la narración cinco fotografías tomadas entonces por el italiano Ugo Mulas —incluidas dos que muestran el traslado de obras en barca por los canales—, además del catálogo general de la Bienal y el catálogo del pabellón de Estados Unidos.

Transporte de las obras de Robert Rauschenberg en la Bienal de Arte de Venecia.

Transporte de las obras de Robert Rauschenberg en la Bienal de Arte de Venecia. / UGO MULAS

El recorrido se completa con la proyección de un vídeo que muestra al artista trabajando en Barcaza (1962–1963), una de sus primeras serigrafías, y fragmentos vinculados a su primera coreografía, Pelícano, estrenada en 1963, en sintonía con la vocación interdisciplinar que atraviesa toda la propuesta. La iniciativa se integra en un año de actividades y exposiciones que revisan la figura de Rauschenberg desde una perspectiva contemporánea, poniendo el acento en su influencia en artistas actuales y en su convicción del arte como herramienta de transformación individual y social.