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LA LIGA | REAL MADRID 2-1 RAYO VALLECANO

El Madrid sobrevive a la ‘pitoterapia’ del Bernabéu y consigue una agónica victoria ante el Rayo Vallecano

Un gol de penalti de Mbappé otorga los tres puntos al conjunto blanco en el minuto 99

Real Madrid - Rayo Vallecano.

Real Madrid - Rayo Vallecano. / J.J.Guillén / EFE

David Magán

David Magán

Madrid

El Real Madrid puede estar bien, mal o regular. En este caso, el equipo de Álvaro Arbeloa no vive el mejor de sus momentos. La trágica derrota en Lisboa ante el Benfica hizo saltar por los aires todos los cimientos del técnico salmantino. En cualquier caso, ganar un partido en el Santiago Bernabéu resulta extremadamente complicado. Un Real Madrid a medio gas, con una pobre versión de Kylian Mbappé y con un público encendido con sus jugadores… Con todo ello, el conjunto blanco, in extremis, sumó tres puntos que pueden valer oro en la pelea por LaLiga, con un gol de Kylian Mbappé en el minuto 99 de partido.

Lesión de Bellingham y golazo de Vinicius

El Santiago Bernabéu acogía un derbi madrileño de máximas dudas. Dos equipos con necesidades en términos clasificatorios y cuyo juego no se sitúa donde se presuponía al comienzo de la temporada. No tomó la mejor de las direcciones el inicio de partido para el Real Madrid, que veía como Jude Bellingham, en un corte desde segunda línea característico del inglés, se echaba la mano a la parte posterior del muslo derecho. Todo hace indicar que el centrocampista blanco se perderá varias semanas de competición, incluido el playoff de la Champions ante el Benfica que se disputa este mes de febrero. Brahim fue el elegido por Arbeloa para sustituir al inglés y acompañar a Güler en la medular.

Apenas habían transcurrido 15 minutos de partido, en los que, realmente, poco se había jugado a causa de la lesión del inglés, cuando Vinicius transformó los silbidos del Bernabéu en aplausos. El brasileño protagonizó un eslalon de los de antaño por el costado izquierdo para culminar con un disparo a la escuadra de la portería de Batalla para adelantar al Real Madrid en el partido. Ya había desarrollado una primera incursión peligrosa que desembocó en saque de esquina a favor de los blancos, con arenga incluida al público de Chamartín tras los abucheos de los primeros compases. En la segunda intentona, no perdonó para conseguir su sexto gol en el campeonato nacional y romper una sequía de gol impropia de un jugador de sus características. Beso al escudo del Real Madrid en la celebración y reivindicación del brasileño.

Con su acción individual, Vinicius amainó el temporal de silbidos por parte del respetable del Santiago Bernabéu, que volvió a mostrar su descontento al equipo tras la debacle del pasado miércoles en Lisboa. Incluso, el público apremiaba algunos esfuerzos de los suyos en una primera mitad que gustó al aficionado. Regresó la presión tras pérdida y la intensidad perdida en el último compromiso de los blancos. Con Güler en el eje de la jugada y con las incursiones por dentro de Camavinga desde el lateral izquierdo, el equipo de Arbeloa apenas permitió transitar al conjunto de la franja. Los de Íñigo Pérez fueron sometidos por el empuje de los blancos durante el primer acto, pese a los constantes intentos de los rayistas por hacer daño a la espalda de sus defensores.

El Rayo creció en la segunda mitad

El arranque de la segunda mitad evidenció uno de los grandes problemas del Real Madrid en las últimas fechas. No se había disputado ni tan siquiera un minuto sobre el césped del Bernabéu, pero la noticia en ese momento de partido era la sustitución de Dani Ceballos por Raúl Asencio. El central español, que lleva varias semanas arrastrando problemas físicos, dejó su hueco en el once al utrerano. Tchouaméni retrocedió al puesto de central y, de esta forma, tres de los cuatro futbolistas que ocupaban la parcela defensiva en el conjunto blanco no desempeñan de forma natural esta posición. Fede Valverde, Tchouaméni y Camavinga, tres centrocampistas reconvertidos para la causa y hacer frente a la dramática planificación deportiva de los blancos.

El cambio, al contrario que la entrada de Brahim, no sentó nada bien al conjunto blanco. En la primera ocasión del Rayo Vallecano en la segunda mitad, De Frutos aprovechó la recepción de Álvaro García y con la pierna izquierda situó el empate en el marcador del Santiago Bernabéu. El gol del que fuera canterano blanco desencadenó una nueva reprimenda del estadio hacía sus futbolistas. Arbeloa movió ficha y dio entrada a Gonzalo para aprovechar la situación de centro lateral que generaba Vinicius por el costado izquierdo del ataque. El sustituido fue Mastantuono, que es generoso y aplicado como el que más, pero al que le siguen faltando fundamentos técnicos para ocupar el rol de titular en un club como el Real Madrid.

Dispuso de una ocasión extraordinaria el Rayo Vallecano para adelantarse en el partido. Un regalo inesperado en las botas de Ratiu tras el resbalón inoportuno de Tchouaméni en el área rayista. El rumano no pudo superar a Thibaut Courtois en el mano a mano. El belga, con la colaboración de Gonzalo en el esfuerzo defensivo, desbarató la ocasión del conjunto visitante y mantuvo con vida al Real Madrid, ante un nuevo toque de atención del estadio blanco. La respuesta del equipo que dirige Álvaro Arbeloa cayó en las botas de Mbappé, quien superó a Batalla, pero envió al travesaño la mejor ocasión de los madridistas en la segunda mitad. Pese al susto, los de Íñigo se encontraron mucho más cómodos en la segunda mitad. El técnico pobló el mediocampo de jugadores, algo que permitió ver la mejor cara de su equipo en el Bernabéu.

A falta de diez minutos para llegar al final del tiempo reglamentario, Pathé Ciss realizó una entrada desproporcionada sobre Dani Ceballos que le costó la cartulina roja. El futbolista senegalés, consciente de la gravedad de la entrada se preocupó por el estado físico del jugador blanco y, con su acción, impidió al Rayo desplegarse en ataque en la recta final.

Los últimos minutos del Real Madrid se convirtieron en un quiero y no puedo. Ataques por acumulación, en los que reinó la anarquía sin un estilo definido, ante la presión por ver cómo el Barça volvía a distanciarse en la clasificación. En la cabeza de Camavinga estuvo el tanto de la victoria, pero el remate del francés se estrelló en el palo de la portería de Batalla. Aún quedaba una última oportunidad para el equipo blanco. Una conducción de Brahim provocó un penalti a favor de los blancos en el minuto 99 de partido. Kylian Mbappé fue el encargado de asumir la responsabilidad. El francés no falló y, de forma agónica, permite al Real Madrid seguir peleando por el título de Liga.