FUTURO DEL ESTADIO DE VALLECAS
Reformarlo, darle la vuelta o trasladarlo, ¿cuáles son las opciones reales del estadio del Rayo en Vallecas?
Un nuevo choque entre Ayuso y el presidente del Rayo ha reactivado la polémica sobre el futuro del estadio; mientras, las peñas han presentado un proyecto paralelo para construir un nuevo campo sobre el emplazamiento actual que choca con la protección urbanística del estadio

Vista cenital del Estadio de Vallecas. / EUROPA PRESS

El estadio del Rayo Vallecano acoge en estos momentos a dos equipos bien diferenciados: por un lado, el del presidente del club, Martín Presa, que quiere a toda costa construir un nuevo campo más grande y moderno en otra ubicación; y, por otro, el de la Comunidad de Madrid, propietaria de las instalaciones, que se cierra en redondo a esta posibilidad y apuesta por reformar el actual. En este segundo grupo están también la mayoría de vecinos y aficionados del Rayo, que no quieren ni oír hablar de sacar el estadio de Vallecas. Tanto es así, que la Federación de Peñas ha presentado un proyecto diseñado por el estudio de arquitectura AGAS para construir un nuevo campo encima del actual, solo que dado la vuelta.
La polémica no es de ahora, pero se ha reavivado esta semana por un cruce de declaraciones entre Presa y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. En declaraciones a Dazn antes del partido del pasado sábado contra el Osasuna, el directivo franjirrojo aseguró que "el Rayo tiene que salir de aquí" o, de lo contrario, desaparecerá. "Más claro no lo puedo decir, el Rayo muere si se queda en este campo", afirmó, categóricamente, un Presa convencido sin fisuras de que si el equipo no se marcha pronto a un campo en condiciones, está "condenado a no estar en el fútbol profesional".
Preguntada al respecto el lunes siguiente en un desayuno informativo, Ayuso también fue tajante en su respuesta: "El estadio se queda en su lugar", dijo. Lo que se hará es "reformarlo para su máxima seguridad, para que pueda ampliarse en localidades y para que pueda ser explotado para otros muchísimos eventos. Eso es bueno para el distrito y es una decisión que hemos tomado porque consideramos que es la más adecuada”, añadió la jefa del Ejecutivo autonómico.
De hecho, la reforma ya lleva un tiempo en marcha. La Comunidad la ha planteado en dos fases: una primera de renovación y 'puesta a punto', que terminó en agosto; y una segunda, de remodelación integral, que todavía no ha sido licitada. En estos primeros trabajos, centrada en mejoras estructurales y de imagen exterior, se renovaron las dos cubiertas y repararon las fachadas que dan a la Avenida de la Albufera y Arroyo del Olivar; mientras que el frente del Payaso Fofó se acondicionó para poder exhibir el mural conmemorativo del centenario.
También se mejoraron los accesos y la seguridad, sustituyendo la gran jardinera junto a las taquillas, que entorpecía el paso, por una escalinata con barandillas y elevador. En el interior, se reformaron los baños - que se caían a pedazos- y se instaló climatización y mejoras de seguridad en la zona de las federaciones. Un "lavado de cara" con algunos arreglos puntuales en el que el Gobierno regional ha invertido 2 millones de euros. Ahora toca lo gordo, la reforma integral para ampliar el aforo del campo e incluir zonas de restauración.
El objetivo, además de aumentar las localidades, es que el recinto pueda acoger también otros eventos culturales, como recordó la presidenta el otro día, sumando así una fuente extra de ingresos que contribuyan a la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. Todavía no hay fecha concreta ni presupuesto para esta segunda fase, aunque sí el compromiso de la Comunidad de empezarla antes de que concluya el actual mandato en 2027.
Tampoco un proyecto definitivo, pues aún no ha sido licitado. Mientras continúan trabajando en ello, esta misma semana la Federación de Peñas rayista ha presentado su propia propuesta, tal y como ha desvelado el diario As. Ora del estudio AGAS, el proyecto paralelo plantea una solución tan atrevida como original: darle la vuelta 90º al estadio dentro del emplazamiento actual para ganar espacio y aumentar el aforo de los menos de 15.000 asientos actuales a los 25.000 que requiere como mínimo un campo de primera moderno.
El giro también permitiría mejorar la visibilidad en las gradas y resolver problemas como la incidencia directa del sol sobre los porteros. Todo ello con un coste que el estudio arquitectónico cifra entre los 40 y los 50 millones de euros, y con un plazo de ejecución que rondaría los 18 meses. El plan incluye también zonas VIP, espacios comerciales, aparcamiento subterráneo y un museo rayista, además de usos multifuncionales capaces de acoger conciertos con aforos de hasta 80 000 personas, recuperando así la tradición musical del estadio en décadas pasadas. Incluso contempla una opción B más rápida y barata: una ampliación con graderío voladizo para alcanzar unos 20.000 asientos sin cambiar la orientación.
La propuesta de las peñas y de AGAS ha generado un gran interés y revuelo estos días. A priori, parece la solución idónea para conjugar la necesidad de un estadio a la altura de los estándares actuales con mantener al equipo en el barrio que le da nombre, identidad y razón de ser. Sin embargo, existe un pequeño gran inconveniente: las gradas están protegidas arquitectónicamente y no se pueden derribar ni trasladar, tal y como ha señalado Antonio Giraldo, portavoz de Urbanismo del PSOE en la capital.

Ficha urbanística del estadio donde consta la protección con la que cuentan los graderíos norte y sur. / X | Antonio Giraldo
En concreto, es la estructura de hormigón de las gradas la que cuenta con la protección desde 1971, por "ser un ejemplo único de este tipo de estructuras, estudiado en escuelas de arquitectura", explica el edil socialista. La normativa obliga a mantener la grada y preservar su estructura visible, aunque sí permite actuar sobre las fachadas, lo que en la práctica impide derribarla o desplazarla sin chocar con el catálogo de protección. Además, es muy difícil transformar dichas gradas en otra cosa que no sea un estadio, lo cual dificulta todavía más las cosas.
Entonces, ¿qué se puede hacer? La única vía para levantar esa limitación pasaría por abrir un procedimiento de “desprotección”, apunta Giraldo, con dictámenes favorables de las comisiones de patrimonio del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid; y, posteriormente, una modificación del Plan General para sacar el estadio del listado de edificios protegidos, sometida a información pública y alegaciones.
Dicho expediente requeriría la mayoría absoluta del Pleno municipal y la aprobación definitiva del Ejecutivo regional, y debería "justificar la imposibilidad de hacer otra cosa que no sea demolerlo", explica. Se trata, a todas luces, de una operación compleja: la incorporación al catálogo de inmuebles protegidos es muy reciente y se apoyó en informes visados por colegios de arquitectos que defendían la singularidad de la estructura, "única en la ciudad y creo que en casi todo el país". Por otro lado, trasladar la estructura, de ser técnicamente posible, resultaría "carísimo", por lo que habría que ver "hasta qué punto compensaría económicamente", añade el portavoz urbanístico del PSOE-M, que sentencia: "Habría que consultarlo todo, pero el atasco es real".
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