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LIBROS

David Toscana, escritor mexicano, nuevo Premio Alfaguara de Novela y vecino de Ópera: "Madrid es la capital de la literatura en español"

El autor de 'El ejército ciego', el título que le ha reportado el prestigioso galardón, lleva desde 2016 pasando la mayor parte de su tiempo en la ciudad, que también ha tenido un papel importante en la gestación de esa novela

David Toscana, en el centro, recibe el Premio Alfaguara de Novela de manos de Núria Cabutí, consejera delegada de Penguin Random House Grupo Editorial, y en presencia de Jorge Volpi, presidente del jurado, el pasado martes 27 de enero.

David Toscana, en el centro, recibe el Premio Alfaguara de Novela de manos de Núria Cabutí, consejera delegada de Penguin Random House Grupo Editorial, y en presencia de Jorge Volpi, presidente del jurado, el pasado martes 27 de enero. / VICTOR LERENA - EFE

Jacobo de Arce

Jacobo de Arce

Madrid

Lo dice convencido: "Madrid es la capital de la literatura", y se sobreentiende que falta "en español", porque enseguida añade: "aquí es donde me encuentro a todos mis amigos [escritores] latinoamericanos". Y a continuación menciona en concreto a los que viven exiliados en la capital española: a Sergio Ramírez y Gioconda Belli, que tuvieron que dejar Nicaragua por culpa del régimen de Daniel Ortega, o a Juan Carlos Chirinos, que escapó de la Venezuela de Maduro. David Toscana, el autor mexicano que se hacía este martes con el Premio Alfaguara de Novela 2026, lleva ya unos cuantos años viviendo en Madrid. Él no está exiliado como esos amigos de los que habla, pero el hecho de que pase la mayor parte de su tiempo en la ciudad sí que tiene algo de huida. "Yo no vengo de Ciudad de México, vengo de De Monterrey, de un páramo. Así que llegar a Madrid fue venir de la periferia al centro", le contaba a este diario instantes después de recibir el galardón.

En realidad, la relación de Toscana con España como residente empezó en 2016. El escritor, formado como ingeniero industrial y de sistemas, pero que tan solo ejerció como tal durante diez años para después entregarse por completo a la literatura, ya había vivido en otros lugares de Europa. Tras dejar Lisboa, aquel año llegó a Tarifa con su mujer para instalarse un tiempo al borde del mar, en una casa que les prestaba un amigo. En la localidad gaditana estuvieron más de un año. "Cuando se acabó el préstamo, decidimos irnos a México. Pero dijimos: 'Antes de volver, vamos a Madrid para ver una exposición de Lorenzo Lotto en el Prado'. Nos vinimos para pasar cuatro días y aquí seguimos" [risas].

Lo del Prado no era baladí: la mujer de Toscana, Sahah Kuzmicz, polaca de nacimiento y mexicana de adopción, es pintora, y compartir ciudad con un museo de ese calibre ha sido un factor importante para decidir dónde vivir, dice el escritor. Cuando se instalaron en Madrid, su primera casa estuvo en la calle del Río, en uno de los flancos del Senado. "Vimos el departamento y el encargado de la inmobiliaria me dijo: 'Si te interesa me tienes que entregar tres meses de sueldo y no sé qué datos…'. Yo le respondí que, a fines prácticos, era un desempleado y no tenía ningún arraigo todavía porque estaba recién llegado a Madrid. 'Pero dile a la propietaria que me busque en Google'. Esa tarde me dijeron que no había problema, que me podía quedar". Lo de ser un escritor prestigioso con un reguero infinito de premios, el José María Arguedas, Antonin Artaud, Colima, Mazatlán y Bienal de Novela Mario Vargas Llosa entre muchos otros más, parece una carta ganadora para moverse en la jungla inmobiliaria que es Madrid.

Entre el centro y la montaña

Pero no todo iba a ser tan fácil. En 2020 llegó la pandemia, y a Toscana le pasó lo que a muchos: sus ingresos menguaron notablemente. "Nos quedamos sin dinero y un amigo que trabaja en el Cervantes de Los Ángeles nos prestó su casa de Peguerinos", el primer pueblo que uno se encuentra cuando cruza a la provincia de Ávila desde El Escorial. Al menos pudieron disfrutar de un sueño común durante aquellos meses de confinamiento: vivir en el campo. Pero en cuanto pasó la pandemia y volvieron los ingresos, regresaron al centro de la ciudad. Desde entonces, viven muy cerca de la plaza de Ópera.

La primera persona con la que Toscana contactó cuando desembarcó en Madrid fue el escritor y periodista canario Juan Jesús Armas Marcelo. "Lo había conocido en Monterrey hacía algunos años y cuando llegué, todavía sin conocer a nadie, lo busqué. Con él iba a las tertulias del Gijón, y los amigos se fueron multiplicando". Jorge Volpi, escritor mexicano como él y ahora director artístico del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, además de presidente del jurado que le ha concedido el Alfaguara, también es buen amigo.

Una parte de responsabilidad en esa novela ganadora y en el galardón que le ha reportado la tiene Madrid. Fue aquí donde Toscana descubrió el Skylitzes Matritensis, un códice publicado en Sicilia en la Edad Media en el que se relatan 250 años de imperio bizantino. La escribió Juan Skylitzes, y el original se conserva en la Biblioteca Nacional de España, que fue donde el autor mexicano pudo verlo en una exposición. Aquella crónica antigua le propocionó mucha de la información de la que se nutrió para El ejército ciego, novela con tono de fábula casi infantil que se adentra en un suceso histórico ocurrido en los Balcanes hace exactamente mil años, cuando el emperador de Bizancio ordenó cegar a 15.000 soldados búlgaros. Una historia que, en palabras del jurado, se aleja "del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia".

"Fueron siete ilustradores los que trabajaron en ese libro, que es una joya", cuenta el escritor. "Se exhibió hace poco porque al restaurarlo tuvieron que separar las hojas, lo estuvieron mostrando en unas vitrinas y algunos tuvimos la fortuna de verlo. Pero está escaneado y se puede leer en internet. Está escrito en griego, manuscrito por supuesto, en el siglo XII". El libro es fundamentalmente una crónica de batallas, y si le interesó una historia como esa, y como la que ha plasmado en su novela, es porque "las condiciones que se nos imponen, como las guerras, son las que hacen cambiar al ser humano su escala de de valores". Le gusta a Toscana la literatura bélica y ha leído toda la que ha podido, desde los griegos hasta las dos grandes guerras mundiales. "Son las historias que llevan al ser humano al límite", insiste.

Ese límite al que la violencia empuja a las personas, sea como sea, mejor solo en las novelas. Porque si hay algo que a David Toscana le guste de Madrid, más allá de su condición de punto de encuentro para tantos escritores latinoamericanos y españoles, es la tranquilidad y la paz con la que se puede vivir en ella. "Hay una cosa que para un mexicano es importantísima, y es la seguridad. La seguridad te da libertad. Y por eso se puede decir que uno es mucho más libre en Madrid que en México". Le sorprende que, al contrario que en otros lugares, el centro de Madrid, donde vive, sea mucho más seguro que ciertas zonas alrededor. "Y eso -concluye- para mí es esencial para vivir".