Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

TECNOLOGÍA Y GASTRONOMÍA

Ciencia vs. algoritmo: la dieta en disputa y el riesgo de una IA que desinforma "con autoridad" en Madrid Fusión

Tres de cada diez bulos en España hablan de alimentación y se difunden siete veces más rápido, con la IA como nuevo acelerador del engaño son las conclusiones del informe sobre salud, alimentación y 'fake news'

Luis Martín, director de operaciones en LLYC durante su ponencia 'Fake food y los buelos en la dieta' en Madrid Fusión 2026.

Luis Martín, director de operaciones en LLYC durante su ponencia 'Fake food y los buelos en la dieta' en Madrid Fusión 2026. / Cedida

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

En Madrid Fusión, entre ponencias sobre técnica y producto, hubo una conversación incómoda pero cada vez más urgente: la comida también se ha convertido en campo de batalla informativa. No se trata solo de tendencias o preferencias, sino de un fenómeno que ya golpea la reputación de marcas y sectores, el negocio y hasta la salud pública. La tesis que se escuchó en la mesa sobre desinformación alimentaria fue contundente: tres de cada diez bulos en internet hablan de comida y, además, viajan siete veces más rápido que las noticias reales.

Ese marco encaja con las conclusiones del informe al que se refirió Luis Martín, director de operaciones en LLYC: la desinformación prospera porque toca fibras muy íntimas —miedo, familia, salud— y porque se construye con una receta simple y eficaz: mezclar verdades con medias verdades, simplificar conceptos complejos y borrar matices. "El resultado es un lenguaje de absolutos como veneno, adicción, prohibido... que desplaza el debate científico" hacia trincheras morales, explica. Natural vs. procesado, puro vs. tóxico, bueno vs. malo. Y ese es el terreno perfecto para la viralidad.

Madrid Fusión 2026.

Madrid Fusión 2026. / Cedida

Pero el informe, expuesto durante su charla, lejos de quedarse en lo abstracto, baja al barro con tres casos paradigmáticos que muestran cómo una narrativa falsa puede alterar hábitos y consumo, erosionar confianza y abrir grietas reputacionales difíciles de cerrar: las fresas (asociadas a Marruecos), el pez panga y el aceite de palma. Tres ejemplos distintos con un denominador común: cuando el bulo se impone, "el daño no es solo digital". Se traduce en decisiones de compra, en crisis para productores y marcas, y en confusión sanitaria a escala social.

El bulo perfecto: verdades a medias y cero matices

El estudio nace del trabajo coordinado entre los equipos de Marketing y Corporate Affairs, suma la colaboración del medio Newtral y cuenta con el asesoramiento científico de Rafa Urrialde, además de especialista en Alimentación, Seguridad Alimentaria, Nutrición y Sostenibilidad. Por tanto, combina análisis de datos, estrategia, reputación y conocimiento técnico para explicar no solo qué se dice, sino por qué se cree, cómo se propaga y qué impacto real tiene. La idea central es clara: este problema no se resuelve con un desmentido puntual, sino con una arquitectura de confianza.

En Madrid Fusión, ese diagnóstico se completó con un acelerador que lo cambia todo: la inteligencia artificial. Martín advirtió que la IA abarata y multiplica la producción de contenidos —a escala, hiperpersonalizados y casi en tiempo real—, y además aporta un efecto autoridad peligroso: si lo dice una IA, mucha gente lo da por cierto. En ese cóctel, las organizaciones tienen dos tareas inmediatas: monitorizar qué se está diciendo (incluido lo que "responden" los modelos), y anticiparse con planes de crisis y contenido basado en evidencia, antes de que el fuego prenda.

La conclusión, compartida entre ponentes e informe, es incómoda pero práctica: en alimentación ya no basta con tener un buen producto; hace falta defender el contexto. Porque hoy la reputación se cocina también en TikTok, en WhatsApp… y en una frase viral que, en cuestión de horas, puede cambiar lo que un país decide poner en el carrito de la compra.